Reseña.La reubicación forzada para la construcción de la represa Yacyretá, “lugar de aguas difíciles”, enmarca el poema de Darío Poterala (Candelaria, Misiones, 1983). Un ritmo que es rabia y entona su propia dificultad, a su manera. El brazukureparagua como cartas de tarot y la búsqueda de un sentido propio que no le hace asco a las “máximas discretas”.Por Ana Guebel
“Ahora es la rabia quien abre el ritmo”. En COTA 83, el primer libro de Darío Poterala, el ritmo está dado por una velocidad violenta, la de una imposición. La obra de la represa Yacyretá ya empezó, pronto el agua cubrirá toda la zona y este largo poema avanza con vehemencia pero de mala gana. Se detiene a veces, se empantana en noches de reviente que más que como resistencia funcionan como negación celebratoria: cerveza y chamamé anulan la inminencia del desplazamiento forzado de una población.
En una búsqueda rápida y bruta online, descubro que el nombre de esta represa, además de indicar su ubicación –sobre el río Paraná a la altura de la isla Yacyretá– es una variación de jasy retã del guaraní que se puede traducir como “lugar de aguas difíciles”. Y no me importa realmente si Internet me traiciona, porque un aspecto fundamental de este libro es no entender o, mejor, no entender del todo.
La lengua fronteriza, el brazukureparagua, ingresa con la suerte y el sufrimiento – po’a y tekoasy– al momento de una tirada de cartas del tarot. Lengua triple y esoterismo es lo mínimo y necesario para hacer frente a, como llamará Poterala en la siguiente página, un “estrés multidimensional”. Ante “funcionarios japú / chapuceros / en comunicados tartamudos / prometen / sobre la marcha” el yo poético (uno que no tiene demasiada centralidad ni llega nunca a explicitarse, más bien responde a una voz comunitaria) no se deja engañar, se planta sólido pero reservado.Hay cosas que no hace falta ni decirlas, ni denunciar la sordidez de una mala gestión ni el gesto perverso de hacer pasar un proyecto cuyo objetivo es el rédito económico por uno que tiene en cuenta el bienestar de la comunidad. ¿Por qué entorpecer el lenguaje con obviedades? Lo seductor de la ideología es que se sospecha su presencia. Poterala administra muy bien las elipsis, las zonas escindidas del texto ya sea por dosificación de la información o por la superposición de las lenguas. Para un lector que no sabe guaraní o portugués esto puede parecer una dificultad agregada, pero no lo es porque el gran acierto de este libro es que envuelve a su lector en una atmósfera. Una atmósfera construida mediante impresiones precisas, diálogos incrustados y exclamaciones que en su contundencia no por eso dejan de ser de confección delicada:
Mentones erguidos
oliendo mierda preguntan
con mandíbula noventosa
quién es el responsable
de todo este quilombo.
Hay máximas discretas como “Los aerosoles / nunca piden permiso / sino explicaciones” y momentos donde se afina la enunciación para dar con formulaciones preciosas:
El primer acorde
es el último llamado
para los indecisos que besan
el pico de vidrio.
El sentido se produce de manera contextual. Un discurso entrecortado y exacto, una lengua recargada e imágenes singularísimas: “y sólo la cuchara / sabe lo que está pasando / dentro de la olla”. Poterala hace de su lector la cuchara que revuelve el guiso, que se embadurna de ese clima espeso. Entramos lo que dura COTA 83, saboreamos la densidad pero nuestro acceso no deja de sentirse parcial. Puede que esta impresión de no llegar a un núcleo, a una especie de profundidad, esté dada porque el dolor no se nombra, sino sólo sus efectos (que necesariamente lo evocan): la rabia y la abdicación. COTA 83 es un collage denso y agudo.
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En el Evangelio según
el Banco Mundial
capítulo expropiación
versículo como sea
que empiece la
obra que suba
la cota que coma
tierra que viva
el desarrolla
viva.
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Do fa sol tres acordes
mayores arrastrados, cuantas vueltas
los menchos pidan
abandonar la pista
en medio de un bloque
nunca, si cuerpo flaquea
sapucai largo agudo sostenido tinto
aguanta que no, suela
y suela alpargata en barro
ese chamamé bien
guasca el pecho
sangre hervida
punk rock del folklore
en un campo cualquiera, ninguneados
en festivales de patrones, Mala
Vida unas ganas de ir,
aunque a la salida chicotazos
vuelen.
COTA 83
Darío Poterala
Media res
2025
68 páginas