El Tesoro norteamericano transfirió USD 808 millones al Gobierno nacional para cubrir un vencimiento inmediato con el Fondo. Es el tercer envío en tres meses y vuelve a exponer un esquema de endeudamiento para pagar deuda.
El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, giró 808 millones de dólares a la Argentina para afrontar un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional por 833 millones. La transferencia se concretó a horas del pago y evitó un incumplimiento formal del cronograma de deuda.
Se trata del tercer auxilio financiero del Tesoro estadounidense en apenas tres meses, canalizado a través de Derechos Especiales de Giro (DEG). La operación volvió a dejar en evidencia las dificultades del Banco Central para acumular reservas propias, aun después de varias semanas de compras en el mercado cambiario.
La maniobra fue impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y responde a una lógica ya conocida: cubrir vencimientos con nuevo endeudamiento externo. Un esquema frágil, condicionado por la dependencia del financiamiento externo y con antecedentes recientes de crisis.
El deterioro de las cuentas externas se explica por una fuerte salida de divisas asociada a la formación de activos externos, el turismo al exterior y el pago de intereses de la deuda, parcialmente compensados por el superávit comercial y el ingreso de nuevos préstamos. En 2025, solo la dolarización de personas humanas implicó una pérdida neta cercana a USD 32.000 millones.
Mientras tanto, la economía real sigue mostrando señales contractivas: caída del consumo, cierres de empresas y pérdida de empleo, en un contexto donde el endeudamiento no se traduce en inversión productiva sino en sostener un equilibrio financiero cada vez más inestable. El interrogante central es si este esquema podrá sostenerse durante 2026 sin agravar los costos económicos y sociales.


