El Kremlin acusó a Washington de aplicar medidas “asfixiantes” en medio de la crisis de combustible en la isla y confirmó conversaciones con La Habana para brindar asistencia. El gobierno cubano reiteró su disposición al diálogo, pero sin presiones.

El gobierno de Rusia acusó a Estados Unidos de profundizar una política de presión económica contra Cuba en un contexto de fuerte crisis energética. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sostuvo que las decisiones adoptadas por Washington “generan muchas dificultades” para la isla y confirmó que Moscú mantiene conversaciones con las autoridades cubanas para explorar vías de ayuda, en la medida de lo posible.
Las declaraciones se produjeron luego de que el presidente estadounidense Donald Trump declarara una emergencia nacional vinculada a Cuba y firmara una orden ejecutiva que habilita sanciones y aranceles adicionales contra países que suministren petróleo a la isla. Según el Kremlin, esas medidas agravaron el escenario energético y financiero cubano y profundizaron el impacto del bloqueo.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel reiteró que su gobierno está dispuesto a dialogar con Estados Unidos, aunque aclaró que cualquier negociación debe darse “sin presiones y con respeto a la soberanía”. El mandatario denunció un “bloqueo energético” y calificó de “agresiva y criminal” la política estadounidense hacia un país con limitados recursos. En ese marco, el gobierno cubano puso en marcha un plan de contingencia que incluyó la reducción de la semana laboral, cambios en el régimen universitario, recortes en el transporte público y restricciones en la venta de combustibles.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga advirtió que la estrategia de Washington combina persecución financiera y sanciones secundarias contra empresas y buques que trasladan combustible a Cuba, aun cuando se trate de operaciones legales. Las autoridades cubanas llamaron a reforzar la producción interna y acelerar el uso de energías renovables para mitigar el impacto de las sanciones y reducir la dependencia externa.
En paralelo, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) informó que los principales aeropuertos internacionales de Cuba agotaron sus reservas de combustible Jet A1, lo que podría afectar operaciones comerciales entre el 10 de febrero y el 10 de marzo. El desabastecimiento se profundizó tras la interrupción de envíos desde Venezuela, en un escenario que expone las consecuencias directas del cerco energético sobre la infraestructura estratégica de la isla.


