En las primeras siete semanas de 2026 se confirmaron 172 contagios, cuando entre 2021 y 2025 el promedio para el mismo período era de apenas cinco. La mayoría de los diagnósticos corresponde a bebés menores de un año. En 2025 murieron 11 lactantes.

Los casos de tos convulsa —también conocida como coqueluche o tos ferina— registran un fuerte aumento en el inicio de 2026. Según el Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, en lo que va del año se notificaron 545 casos sospechosos y se confirmaron 172. La cifra contrasta con el promedio de cinco diagnósticos confirmados para la séptima semana entre 2021 y 2025, lo que implica un incremento del 3340% respecto de ese período.
El informe oficial señala que durante 2025 ya se había verificado un repunte significativo, con 6.830 casos sospechosos y 1.205 confirmados, el nivel más alto desde 2020. En el arranque de 2026, la incidencia acumulada alcanzó 0,37 casos cada 100.000 habitantes, la más elevada para este tramo del año desde 2019. Las notificaciones se concentraron principalmente en CABA y la provincia de Buenos Aires, aunque también hubo reportes en Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta y Chaco.
La preocupación central está puesta en la población más vulnerable: los bebés menores de un año concentran un tercio de los casos confirmados, y dentro de ese grupo, los menores de seis meses representan una proporción significativa. La tos convulsa es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa, prevenible mediante vacunación, pero puede derivar en cuadros graves e incluso fatales en lactantes. En 2025 murieron 11 bebés en el país por esta causa.
Desde el Ministerio de Salud recuerdan que la vacuna integra el Calendario Nacional, con dosis durante el embarazo, en la primera infancia y refuerzos posteriores. Sin embargo, las coberturas muestran descensos en algunos tramos: mientras las primeras dosis superan el 80%, el refuerzo de los 15 a 18 meses cae al 67% y el de los cinco años presenta niveles aún más bajos si se analiza por cohorte. Ante este escenario, la Sociedad Argentina de Pediatría había advertido meses atrás sobre la necesidad de reforzar la sospecha clínica, acelerar diagnósticos y mejorar la cobertura de vacunación para contener la expansión de la enfermedad.


