ARGENTINA VOTÓ CONTRA CONSIDERAR LA ESCLAVITUD COMO CRIMEN DE LESA HUMANIDAD Y DESATÓ UNA CRISIS DIPLOMÁTICA

Solo votaron en contra Estados Unidos, Israel y la delegación diplomática de Milei. El alineamiento generó malestar en países africanos y afrocaribeños, que históricamente respaldaron el reclamo argentino por Malvinas. El episodio ya impacta en el frente internacional y complica apoyos clave.

Solo votaron en contra Estados Unidos, Israel y la delegación diplomática de Milei. El alineamiento generó malestar en países africanos y afrocaribeños, que históricamente respaldaron el reclamo argentino por Malvinas. El episodio ya impacta en el frente internacional y complica apoyos clave.

La postura adoptada por la Argentina en la Asamblea General de la ONU —donde votó contra una resolución que reconoce la esclavitud como crimen de lesa humanidad— desató un fuerte conflicto diplomático con países africanos. Durante un encuentro en Addis Abeba, el embajador Juan Ignacio Roccatagliata quedó expuesto ante el reclamo directo de autoridades de la Unión Africana y apenas atinó a deslindar responsabilidades: “no fue mi decisión”, dijo, en alusión a la orden política que llegó desde Cancillería. La votación dejó al país en una posición aislada, acompañado únicamente por Estados Unidos e Israel.

La iniciativa, impulsada por Ghana, obtuvo un amplio respaldo internacional: 123 votos a favor, 52 abstenciones y solo tres rechazos. El texto plantea que la trata transatlántica constituyó el crimen más grave contra la humanidad por su escala, duración y consecuencias actuales, e insta a avanzar en medidas de reparación. Para África y el Caribe, se trata de una prioridad central, no solo en términos históricos sino también políticos. En ese contexto, la decisión argentina fue leída como un gesto de ruptura con un bloque que, hasta ahora, había acompañado de manera consistente el reclamo por la soberanía en Malvinas.

El impacto no tardó en proyectarse sobre otros frentes. En el Comité de Descolonización de la ONU —clave para la cuestión Malvinas— 17 de los 29 países presentan hoy tensiones con la Argentina, entre africanos, caribeños y algunos estados islámicos. A la par, la jugada debilita la candidatura de Rafael Grossi para la Secretaría General del organismo, en un escenario donde los apoyos internacionales resultan decisivos. La alineación automática con Washington, sin margen de maniobra diplomática, aparece como un factor de desgaste en múltiples tableros.

Detrás del voto, se impuso una lógica de política exterior basada en la cercanía con la Casa Blanca y en el rechazo a lo que el oficialismo considera agendas progresistas. Sin embargo, el costo estratégico empieza a hacerse visible: pérdida de aliados históricos, deterioro de posiciones multilaterales y menor capacidad de negociación en temas sensibles. En un sistema internacional atravesado por equilibrios delicados, la decisión no solo generó rechazo inmediato, sino que abre interrogantes sobre el rumbo de la diplomacia argentina.

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