Con 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención, la Cámara alta aprobó el proyecto que modifica la Ley de Glaciares y delega en las provincias la definición de áreas protegidas. La iniciativa pasará ahora a la Cámara de Diputados.

El Senado de la Nación otorgó media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, impulsada por el oficialismo, en una sesión atravesada por fuertes cruces políticos y cuestionamientos al tratamiento del texto. La votación resultó 40 afirmativos, 31 negativos y una abstención, lo que habilita el giro del proyecto a la Cámara de Diputados.
La propuesta introduce cambios en la normativa vigente desde 2010 al delegar en las provincias la facultad de determinar qué zonas glaciares y periglaciares deben protegerse, uno de los ejes centrales de la controversia. Desde el oficialismo sostuvieron que la reforma ordena la legislación y refuerza el federalismo, mientras que sectores opositores advirtieron que podría habilitar actividades extractivas en áreas sensibles.
El proyecto reunió el respaldo de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y bloques provinciales, además de algunos votos del peronismo, entre ellos Lucía Corpacci, Sergio Uñac y el bloque Convicción Federal que encabeza Carolina Moisés. También acompañaron legisladores como Flavia Royón, Beatriz Ávila, Carlos Espínola y Sonia Rojas Decut.
En contra se pronunciaron la mayoría de los senadores de Unión por la Patria y aliados, entre ellos José Mayans, Anabel Fernández Sagasti, Martín Soria, Juliana Di Tullio y Eduardo “Wado” de Pedro, quienes cuestionaron que la reforma flexibiliza la protección ambiental y reemplaza criterios científicos por decisiones discrecionales provinciales. La abstención correspondió a Julieta Corroza.
Durante el debate, el oficialismo defendió que las provincias cuentan con capacidades técnicas y conocimiento territorial para delimitar zonas protegidas. En cambio, la oposición sostuvo que la norma vigente garantizaba certeza jurídica y resguardo del agua como recurso estratégico, y que los cambios introducen incertidumbre regulatoria.
Con la media sanción del Senado, la reforma de la Ley de Glaciares avanzó en el Congreso y trasladó el debate a Diputados, donde se definirá el futuro de una normativa clave para el equilibrio entre protección ambiental, desarrollo productivo y competencias federales.


