LAVAGNA DEJÓ EL INDEC POR EL RECHAZO DEL GOBIERNO A ACTUALIZAR EL IPC

El ahora ex titular del organismo estadístico admitió que renunció ante la negativa de Javier Milei y Luis Caputo a implementar la nueva metodología de inflación. El Ejecutivo confirmó que seguirá usando la fórmula vigente desde 2004 y designó como reemplazante a un funcionario alineado con esa decisión.

El ahora ex titular del organismo estadístico admitió que renunció ante la negativa de Javier Milei y Luis Caputo a implementar la nueva metodología de inflación. El Ejecutivo confirmó que seguirá usando la fórmula vigente desde 2004 y designó como reemplazante a un funcionario alineado con esa decisión.

La salida de Marco Lavagna del INDEC se produjo a días de la fecha prevista para aplicar una actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Según confió a su equipo, la renuncia respondió a la negativa del Gobierno a medir la inflación con la Encuesta de Hogares 2018, compromiso anunciado y luego postergado sin nueva fecha.

Horas después, Caputo ratificó la decisión oficial: el cambio metodológico se hará “cuando la desinflación esté consolidada”, confirmando que el IPC seguirá calculándose con la canasta de 2004, que no refleja el actual costo de vida. Técnicos del organismo ya habían estimado precios con la nueva fórmula y, según trascendidos, el dato de enero superaría el 3%, por encima de lo que el Ejecutivo buscaba mostrar.

El reemplazo de Lavagna refuerza la definición política. El Gobierno designó a Pedro Ignacio Lines, funcionario del área económica que venía frenando la implementación de la nueva metodología, pese a que el FMI avaló su aplicación. La decisión busca evitar el impacto pleno de tarifazos y subas de servicios en el indicador oficial.

La renuncia reavivó críticas por posible manipulación estadística. ATE INDEC convocó a una conferencia para exigir independencia del organismo y recordó antecedentes de intervención política cuando los datos resultaron incómodos. En paralelo, quedó en evidencia una cadena de salidas previas de áreas clave —inflación y pobreza— y el congelamiento de otras mediciones, como turismo.

En su carta de despedida, Lavagna evitó confrontar, pero dejó un mensaje claro: el sistema estadístico necesita adaptarse a la realidad económica y social. Su salida, a días del nuevo IPC, expone una disputa de fondo entre transparencia estadística y control político del dato.

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