El envío, acordado entre Moscú y Washington, logró ingresar pese a las sanciones impulsadas por Donald Trump, en un contexto de crisis energética severa en la isla.

Un petrolero ruso con 100 mil toneladas de crudo arribó a Cuba y amarró en el puerto de Matanzas, en medio de las restricciones impuestas por Estados Unidos al suministro energético hacia la isla. Se trata del buque Anatoly Kolodkin, cuyo ingreso fue posible tras gestiones diplomáticas entre el Kremlin y la Casa Blanca, que decidió no impedir su paso pese al endurecimiento del bloqueo dispuesto a fines de enero.
La llegada del cargamento ocurre en un escenario de profunda escasez de combustible y cortes de electricidad, producto de las sanciones que afectan a los países que exporten petróleo a Cuba. La orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero interrumpió envíos clave, incluidos los provenientes de Venezuela y México, y agravó la crisis de abastecimiento. Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel denunció un “bloqueo energético” y calificó la política estadounidense como “agresiva y criminal”, al tiempo que reconoció dificultades para sostener servicios básicos.
Desde Moscú, el gobierno ruso celebró la operación y ratificó su apoyo a la isla. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sostuvo que Rusia “no puede mantenerse al margen” frente a la situación cubana y anticipó que continuará brindando asistencia. Además, confirmó que el envío fue previamente conversado con autoridades estadounidenses, en una señal de que, aun en el marco de las sanciones, persisten canales de negociación que permiten alivios puntuales en medio de la crisis.


