Casi una treintena de imputados, entre empresarios y exfuncionarios, expusieron presiones judiciales para declarar contra Cristina Kirchner. Relataron amenazas, detenciones condicionadas y confesiones forzadas, mientras los principales “arrepentidos” optaron por el silencio en el juicio oral.

El juicio por la causa Cuadernos entró en una zona crítica tras la aparición de 27 testimonios que denuncian coacciones, amenazas y maniobras para direccionar declaraciones. Empresarios y exfuncionarios describieron un esquema de presión en el que la libertad dependía de involucrar a figuras como Cristina Kirchner o Julio De Vido. En paralelo, los principales sostenes del expediente —como Oscar Centeno y Ernesto Clarens— evitaron declarar, lo que dejó sin sustento directo muchas de las acusaciones originales.
Las audiencias recientes destaparon un patrón reiterado: imputados que admitieron haber mentido para evitar la cárcel y otros que, al negarse a declarar en los términos exigidos, terminaron detenidos. Algunos incluso dejaron constancia ante escribano de que iban a falsear sus dichos bajo presión. Los relatos incluyen amenazas a familiares, seguimientos y advertencias explícitas por parte de funcionarios judiciales. “Si no decía lo que querían, me detenían”, resumió uno de los empresarios ante el tribunal.
El cuadro se agrava por la negativa de los “arrepentidos” a ratificar sus declaraciones en el juicio, lo que impide el contrainterrogatorio y debilita el derecho a defensa. Abogados de distintos imputados coincidieron en que las pruebas centrales quedan reducidas a testimonios no verificables, mientras crecen los pedidos para revisar los beneficios otorgados a quienes hoy guardan silencio. A esto se suma la decisión del tribunal de suspender la transmisión pública de las audiencias, medida que generó rechazo incluso entre sectores de la fiscalía.
En este contexto, la defensa de Cristina Kirchner reclamó nuevas medidas de prueba y la investigación de las irregularidades denunciadas. El planteo reúne casi 30 casos de presiones documentadas y apunta a reconstruir el entramado en el que se originó la causa. Mientras tanto, el tribunal posterga definiciones clave y el proceso avanza entre dudas crecientes: si los testimonios fueron obtenidos bajo coacción, queda en cuestión la validez misma del juicio.


