El impacto cotidiano del aumento de precios y la fragilidad del relato oficial, la proyección internacional de Milei y su rol como ahijado de Trump, las tensiones en la política exterior regional, la reconfiguración del poder en Venezuela y el desplazamiento de María Corina Machado, el autoritarismo trumpista recrudecido y la nueva agenda imperial; por Martín Gambarotta.
Ya lo dice un economista liberal de renombre que no pertenece a la administración libertaria del Presidente Javier Milei: la inflación no necesariamente está domada por completo. El público y los medios perciben una derrota de la inflación cuando “en realidad solo se ha desinflado al 20% anual”, dice el economista. La inflación en diciembre midió 2,8%. Hace siete meses que viene subiendo, pero los libertarios subrayan otra cosa: el índice de inflación anual de 2025 es el más bajo en los últimos ocho años.
El costo de vida es un problema mundial que hasta afecta las ambiciones políticas del Presidente de Estados Unidos Donald Trump, el padrino de Milei. Milei mismo anuncia que la inflación será derrotada para agosto de este año. Por ahora, los libertarios llevan la iniciativa en la conversación sobre la inflación, pero eso puede cambiar. De hecho, el gobierno casi colapsa cuando la inflación midió 3,7% en marzo del año pasado.
Milei puede estar en problemas si “la inflación más baja de los últimos ocho años” termina siendo una afirmación hueca, una manipulación mentirosa de lo que en realidad sucede con el costo de vida si los precios siguen subiendo. Trump tiene que lidiar con el mismo problema: muchos ciudadanos de su país no llegan a fin de mes.
Estados Unidos rescató a Milei financieramente antes de las elecciones argentinas que terminó ganando el oficialismo. Si la situación con el costo de vida se vuelve una crisis ahí podría quedar más claro que Trump y el presidente argentino son animales políticos distintos.
El presidente argentino sigue contando con el apoyo de la prensa financiera mundial que todavía espera que se transforme en un ícono global de las políticas de austeridad que agitan desde hace siglos.
Trump abrió un diálogo con legisladores demócratas de izquierda en un intento de resolver la situación inflacionaria y propone medidas como colocarle un tope a los intereses de las tarjetas de crédito y la participación estatal en empresas. El Ministro de Economía Luis Caputo piensa distinto, cree que la tiene clara y se negaría a charlar con los “kukitas” de medidas intervencionistas.
El gusto repentino del presidente de Estados Unidos por políticas heterodoxas no quita que Milei siga siendo una espada política en la región del imperio mundial que Trump se imagina construyendo. Milei el sábado anunció que Trump lo invitó formalmente a integrar un consejo de paz mundial auspiciado por Estados Unidos.
El presidente argentino sigue contando con el apoyo de la prensa financiera mundial que todavía espera que se transforme en un ícono global de las políticas de austeridad que agitan desde hace siglos. Milei lanzó la versión en inglés de sus redes sociales, una señal más de que sigue intentando hacerse conocido en todo el planeta.
A Trump se le viene un desafío electoral, las elecciones de medio término en su país son en noviembre. Milei intenta sostener un modelo donde los salarios pierden contra el costo de vida y las tarifas de los servicios públicos suben sin elecciones a la vista.
Inflación en alza y apagones en el calor del verano no son una buena combinación para negociar la ley de reforma laboral en el Congreso. Los libertarios piensan que manejan un capital político que alcanza para imponer sus criterios, pero ya hay gremios que se están inquietando más allá de la actitud en principio negociadora de la conducción tripartita de la Confederación General del Trabajo (CGT). Siempre hay sindicalistas dispuestos a negociar, pero siempre también hay dirigentes gremiales dispuestos a liderar el conflicto.
El apagón masivo del jueves en el área metropolitana es incómodo: a todo el mundo automáticamente se le viene a la mente los tarifazos libertarios cuando se corta la luz.
Inflación en alza y apagones en el calor del verano no son una buena combinación para negociar la ley de reforma laboral en el Congreso. Los libertarios piensan que manejan un capital político que alcanza para imponer sus criterios, pero ya hay gremios que se están inquietando más allá de la actitud en principio negociadora de la conducción tripartita de la Confederación General del Trabajo (CGT). Siempre hay sindicalistas dispuestos a negociar, pero siempre también hay dirigentes gremiales dispuestos a liderar el conflicto. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) está haciendo saber que tiene planes de protestar.
Las ansias de poder de la quinta libertaria crecen: la Senadora Patricia Bullrich declaró que aspira a que el presidente no tenga “límites” para aprobar sus reformas en el Congreso. Es la misma senadora que se quejaba de que el Congreso era una “escribanía” en los años de supremacía kirchnerista y que se hacía sacar fotos con un cartel con el índice inflacionario mensual cuando el costo de vida era más bajo de lo que es ahora. Bullrich mostró brevemente que los libertarios tienen un proyecto hegemónico que puede ponerlos en colisión con las instituciones democráticas. “Qué bueno tener un Presidente que no tenga límite para hacer lo que Argentina necesita”, dijo la senadora.
Es una declaración que se presta a múltiples interpretaciones.
El panorama mundial ahora es otro. La conexión de los libertarios con Washington es muy fuerte. Hay señales de apoyo por todas partes. Caputo juega a mantener el dólar barato, pero ahora acumula reservas para el beneplácito del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Milei presenta el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur como un triunfo propio.
Lo que es palpable es la tensión con Lula da Silva, el presidente progresista de Brasil, que logró evitar un conflicto directo con Trump. Con Milei las cosas están mal. Da Silva retiró la asistencia diplomática que su país le brindaba a la Argentina en Venezuela. Se hartó de las chicanas que Milei detona como un niño en las redes sociales en contra de Brasil. Las intervenciones infantiles de Milei subiendo figuritas para denostar a Brasil tal vez denoten frustración, hay un gigante en la región que todavía abraza políticas progresistas. Da Silva recibió a las autoridades de la Unión Europea en Brasil antes de la firma del tratado en Paraguay en un gesto de autonomía. Milei apuesta a un futuro electoral distinto para Brasil. Las elecciones presidenciales son en octubre y la derecha, que gobernó recientemente, prepara candidato. La señal de incomodidad de Da Silva con Milei incluía al cierre de esta columna no asistir a la ceremonia de firma del tratado en Paraguay.
Todavía existe la posibilidad de que Trump implosione internamente en las elecciones de este año en su país: los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas secuestran personas en plena calle y hace poco le volaron la cabeza a una mujer en Minneapolis cuando no quiso detener su camioneta. Algunos comentaristas dicen que Trump quiere forzar una crisis política para invocar la ley de insurrección en Minnesota y poner en duda las elecciones.
Todavía existe la posibilidad de que Trump implosione internamente en las elecciones de este año en su país: los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas secuestran personas en plena calle y hace poco le volaron la cabeza a una mujer en Minneapolis cuando no quiso detener su camioneta. Algunos comentaristas dicen que Trump quiere forzar una crisis política para invocar la ley de insurrección en Minnesota y poner en duda las elecciones.
Trump sigue concentrado en la situación de Venezuela después de que sus comandos descendieran sobre Caracas para secuestrar al Presidente Nicolás Maduro, el hombre fuerte bolivariano, para llevarlo a juicio por narcotráfico en Nueva York. Trump ahora negocia con el chavismo residual encabezado por la Presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez que, se supone, sigue los dictados de Washington, sobre todo en política petrolera. Trump y Rodríguez hablaron por teléfono en la semana y parece haber un entendimiento absoluto. Además se informó que Rodríguez se reunió en Caracas con el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Suena a final de la partida. Rodríguez sin embargo por momentos se abraza a una retórica desafiante, reivindica a Maduro y jura que si le toca viajar a Washington para ver a Trump lo hará “de pie” y no arrastrándose.
Así las agencias de Trump parecen haber logrado una especie de doble humillación. Washington relegó a la líder de la oposición venezolana, la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado que aparecía como la aliada natural de Estados Unidos antes del secuestro de Maduro. Trump se reunió con Machado en la Casa Blanca el jueves. Machado le ofreció su medalla del Premio Nobel en un aparente intento de congraciarse. Trump la hizo entrar a la Casa Blanca por una puerta lateral.
Es evidente que las agencias de Trump la tienen estudiada a Machado y por alguna razón no le habilitan en lo inmediato una participación política mayor después de la caída de Maduro el 3 de enero. Machado ahora insiste en que será presidenta de Venezuela cuando llegue el momento indicado, pero Trump demora un plan electoral democrático y prefiere diseñar una política petrolera con Rodríguez.
El problema ahora es que hay países europeos que desplegaron un pequeño número de tropas en Groenlandia para que realicen ejercicios militares. Lo que se plantea es que si Trump decide usar la fuerza para quedarse con Groenlandia se va a encontrar con efectivos de la OTAN en el territorio. Europa, entonces, no practica la clase de encuadramiento ciego que prefieren Milei y Caputo.
Milei quedó inicialmente descolocado por la postura de Trump de reconocer a Rodríguez, una funcionaria de Maduro que se maneja con las formas institucionales del aparato chavista mientras habla con la CIA. La ingenuidad política del libertario quedó en evidencia cuando al comienzo apostó al encumbramiento inmediato de Machado.
No se sabe qué opina Milei sobre la conversación de Trump con congresales izquierdistas en su país, con “zurdos”.
El nuevo capítulo de la avanzada imperialista de Trump se llama Groenlandia. Trump ya anunció que se quiere quedar con la isla gigante que administra Dinamarca para que no caiga en manos de Rusia o China. El problema ahora es que hay países europeos que desplegaron un pequeño número de tropas en Groenlandia para que realicen ejercicios militares. Lo que se plantea es que si Trump decide usar la fuerza para quedarse con Groenlandia se va a encontrar con efectivos de la OTAN en el territorio. Europa, entonces, no practica la clase de encuadramiento ciego que prefieren Milei y Caputo. Trump opta por la confrontación comercial: amenaza con tarifas a las naciones que no apoyen su plan de tomar Groenlandia.
Trump también le promete apoyo a las protestas opositoras en Irán que son reprimidas con brutalidad. Lo notable es que algunos agitadores despliegan la antigua bandera pro británica del Sha como si el regreso a esa monarquía fracasada fuera la única alternativa a la República Islámica.
Los analistas arrepentidos de Instagram advierten sobre un nacionalismo naciente que les resulta caricaturesco. También se quejan de la retórica incendiaria que agitan personas que “viven en un country”. Es una descalificación cualunque que rima con las que se suelen escuchar de los parientes más falangistas en las mesas familiares de clase media.
Hay sectores no kirchneristas de la oposición que están inquietos, en especial por la importación de autos desde China. Caputo recogió el guante y explicó que la importación es limitada y se consensuó con la industria automotriz local. Estas políticas harán mucho más ruido si agosto llega y la promesa de Milei sobre la inflación no se materializa en números concretos.
Los analistas arrepentidos de Instagram advierten sobre un nacionalismo naciente que les resulta caricaturesco. También se quejan de la retórica incendiaria que agitan personas que “viven en un country”. Es una descalificación cualunque que rima con las que se suelen escuchar de los parientes más falangistas en las mesas familiares de clase media.
Los medios tradicionales, mientras tanto, a pesar de las noticias explosivas a nivel mundial todavía tratan de entretener a la población con la investigación sobre corrupción en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que entienden está en manos del peronismo.


