Tras el despido de cerca de un centenar de trabajadores, ATE ocupó pacíficamente la sede central para exigir la reincorporación del personal. El Gobierno respondió con un operativo de Gendarmería mientras avanza el ajuste sobre uno de los principales organismos científicos del país.

La crisis estalló luego de que las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) notificaran, sin previo aviso, la rescisión de alrededor del 20% de los contratos vigentes, una medida que afecta a casi un centenar de trabajadores entre profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado. Según denunciaron desde la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN) y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), las desvinculaciones alcanzan áreas estratégicas como el proyecto CAREM, tecnología nuclear, laboratorios químicos, relaciones internacionales y otras dependencias clave para el funcionamiento del organismo.
La reacción fue inmediata. Trabajadores nucleados en ATE decidieron ocupar pacíficamente la sede central de la CNEA, ubicada sobre la avenida del Libertador, para reclamar la reincorporación de los despedidos y exigir explicaciones al presidente del organismo, Martín Porro. En paralelo, denunciaron que Gendarmería ingresó al edificio mientras se desarrollaba la protesta. Desde el sindicato remarcaron que la permanencia es pacífica y rechazaron versiones que hablaban de un supuesto secuestro de las autoridades. «No es verdad que Martín Porro esté secuestrado; está atrincherado por decisión propia», sostuvo el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, quien acusó al Gobierno de impulsar «una nueva canallada» para vaciar la institución.
Los gremios sostienen que el ajuste compromete el funcionamiento de instalaciones críticas. Advirtieron que algunos laboratorios de alta complejidad podrían quedar sin operadores, que disminuirá la capacidad de investigación y que tareas administrativas recaerán sobre científicos e investigadores. Además, denunciaron que las cesantías contradicen las versiones que aseguraban la renovación de los contratos hasta fin de año y se suman a una ola de renuncias provocadas por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
Desde ATE y APCNEAN interpretan los despidos como parte de un proceso de desmantelamiento del sistema científico y tecnológico nacional orientado a debilitar la política nuclear argentina. «Quieren vaciar el organismo para rematarlo», afirmó Aguiar, quien sostuvo además que el Gobierno incurre en una «ilegalidad manifiesta» al desconocer la estabilidad laboral garantizada para los trabajadores del Estado. Mientras la ocupación de la sede continúa y las protestas se replican en distintos centros atómicos del país, los gremios convocaron a una nueva movilización bajo las consignas «No al vaciamiento», «No a la entrega» y «Renovación de todos los contratos».


