El gobierno nacional autorizó que otros diez grupos de medicamentos pasen de venta bajo receta a venta libre. La medida implica la pérdida de la cobertura de obras sociales y prepagas sobre esos productos y profundiza la preocupación de farmacéuticos, que advierten sobre sus consecuencias para la salud pública.

El Gobierno nacional oficializó el pase a venta libre de diez grupos de medicamentos que hasta ahora requerían receta médica, una decisión que, además de modificar las condiciones de comercialización, dejará a los pacientes sin los descuentos que brindaban las obras sociales y las empresas de medicina prepaga para esos tratamientos.
La medida quedó establecida mediante la Disposición 4714/2026 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), publicada este martes en el Boletín Oficial. Entre los medicamentos alcanzados se encuentran principios activos utilizados para tratar trastornos digestivos, alergias, mareos, afecciones oftalmológicas y otros cuadros de baja complejidad.
El listado incluye presentaciones de trimebutina, levocetirizina, fexofenadina, dimenhidrinato, carboximetilcisteína, soluciones oftálmicas con nafazolina, feniramina y olopatadina, además de lociones con cloruro de aluminio e ivermectina y otros preparados tópicos.
Desde el Gobierno defendieron la decisión como parte de la política de desregulación del mercado farmacéutico. El ministro de Salud, Mario Lugones, sostuvo que el objetivo es «ampliar las opciones, favorecer la competencia y facilitar el acceso a medicamentos seguros y eficaces para afecciones de baja complejidad».
Sin embargo, la medida también elimina la posibilidad de acceder a descuentos a través de la cobertura médica, ya que esos beneficios suelen aplicarse únicamente a medicamentos de venta bajo receta.
La resolución se apoya en la Resolución 284/2024, que habilitó a la ANMAT a revisar la condición de venta de medicamentos que lleven al menos cinco años comercializándose con receta y que hayan demostrado un perfil de seguridad favorable. En ese marco, anteriormente ya habían pasado a venta libre distintos inhibidores de ácido gástrico, acetilcisteína, aciclovir y otros productos.
Desde el Gobierno señalaron además que, tras la liberalización de los denominados «prazoles», esos medicamentos registraron aumentos inferiores a la inflación entre mayo de 2024 y junio de 2026. No obstante, esa comparación no contempla la pérdida de los descuentos que recibían los afiliados de obras sociales y prepagas.
La decisión se conoce mientras el Ejecutivo impulsa una desregulación más amplia del mercado farmacéutico, que busca habilitar la venta de medicamentos de venta libre en supermercados, kioscos y otros comercios, además de canales digitales.
La iniciativa despertó cuestionamientos entre los colegios farmacéuticos. El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, Germán Daniele, advirtió que la medida «pone en riesgo la salud pública» y recordó los problemas registrados durante la desregulación de la década de 1990.
En la misma línea, desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) ya habían alertado que sacar medicamentos del circuito exclusivo de las farmacias dificulta los controles sanitarios, aumenta el riesgo de falsificaciones y debilita los mecanismos de farmacovigilancia para retirar productos ante eventuales alertas.


