Sturzenegger y el periplo de su Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la Patagonia y los centros de datos, el nacionalismo y las Malvinas después del Mundial, la protesta contra la ley de tierras frente al Congreso y otra la derrota simbólica de los libertarios, las elecciones brasileñas y el apoyo de Milei a…
Hay un momento de alto impacto que se hizo muy famoso en la carrera política de Javier Milei. Es ese video en el que Milei arranca papelitos de un tablero con los nombres de los ministerios que pensaba eliminar. En efecto, Milei como presidente libertario redujo ministerios. Pero, en un giro inesperado tal vez, no resistió la tentación de hacer algo más: creó el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger. Milei no se percató de la contradicción: prometió destruir burocracia pero terminó creando una nueva burocracia liberal, un ministerio en principio sin nada que hacer.
A Sturzenegger el presidente lo bautizó el “Coloso” y le profirió poderes propios de un funcionario stalinista. Con la creación del nuevo ministerio para destruir ministerios apareció un problema: Sturzenegger tenía que inventarse tareas para hacerse notar mientras el resto de los ministros se dedicaban a encarar temas mucho más concretos.
Sturzenegger es un liberal que vivió mucho tiempo siendo parte del Estado: fue funcionario del gobierno de la Alianza. Fue funcionario de la administración liberal de Mauricio Macri.
La administración de Milei no reparó en una cosa: la propiedad privada ya es inviolable. Sturzenegger incluyó en el articulado de la ley la habilitación de la extranjerización de tierras. El plan era arremeter con la ley en el Senado con el apoyo de aliados. El objetivo era emitir una señal a los mercados a favor de la protección de la propiedad privada.
Así, Sturzenegger ahora impulsó la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La administración de Milei no reparó en una cosa: la propiedad privada ya es inviolable. Sturzenegger incluyó en el articulado de la ley la habilitación de la extranjerización de tierras. El plan era arremeter con la ley en el Senado con el apoyo de aliados. El objetivo era emitir una señal a los mercados a favor de la protección de la propiedad privada.
Los críticos de la ley de tierras argumentaban que Sturzenegger le estaba haciendo un favor a los multimillonarios tecnológicos foráneos con planes de instalar centros de datos en la Patagonia, aboliendo los límites para que adquieran territorio. No ayudó que un senador libertario sea dueño de una empresa que gestiona la venta de tierra a extranjeros. Ese senador se quejó durante la sesión de los “tibios del medio”, usó una terminología que puede terminar dañando el sistema de alianzas de los libertarios en el Senado.
El Canciller Pablo Quirno trastabilló cuando se declaró a favor de rematar pueblos enteros a capitales del exterior.
La Senadora libertaria Patricia Bullrich se puso al hombro la ley de Sturzenegger porque contaba con el apoyo del presidente. En el medio, se sabe, pasaron cosas. Los jugadores de la Selección desplegaron un trapo hecho a mano declarando que las Malvinas son argentinas después de ganarle a Inglaterra en la semifinal del Mundial.
Se desató una ola de protestas contra la ley de tierras que incluye a celebridades de mucho peso, no necesariamente acostumbradas a tomar partido.
Para Milei y Sturzenegger la ley de tierras no era más que un juego de salón ideológico diseñado para fastidiar a la oposición nacionalista. De pronto, después del Mundial el nacionalismo está en boga. Queda bien declarar que la patria no se vende, los aliados del Gobierno en el Senado pensaron dos veces en apoyar la ley, incluyendo un puñado de gobernadores peronistas (Tucumán, Salta) y lo que queda de la Unión Cívica Radical.
Para Milei y Sturzenegger la ley de tierras no era más que un juego de salón ideológico diseñado para fastidiar a la oposición nacionalista. De pronto, después del Mundial el nacionalismo está en boga. Queda bien declarar que la patria no se vende, los aliados del Gobierno en el Senado pensaron dos veces en apoyar la ley, incluyendo un puñado de gobernadores peronistas (Tucumán, Salta) y lo que queda de la Unión Cívica Radical.
Se convocó a una marcha para el jueves, el día de la sesión. El bloque libertario anunció que dejaba caer la ley de tierras para que se apruebe el resto de la legislación.
Esto es lo llamativo de los libertarios: no dudaron en bajar sus banderas liberales inmediatamente cuando se dieron cuenta de que la opinión pública se oponía a la reforma territorial y el golpe de efecto les estallaba en la cara.
El resultado fue una derrota simbólica de los libertarios. Se aprobó el desalojo sumario y la modificación de expropiaciones. Se retiró la ley de tierras y la modificación de la Ley de Manejo del Fuego. Las agencias internacionales tomaron nota.
El jueves de la sesión terminó con un operativo policial caótico en Plaza Congreso compuesto por distintas fuerzas de seguridad después de una marcha contundente bajo la lluvia en la que flamearon banderas argentinas.
Es evidente que lo que entra en crisis ahora es el laboratorio de ilusiones de Sturzenegger. Al Coloso además se le había ocurrido que era una buena idea desregular la tarea de los prácticos de los puertos (los profesionales especializados en guiar los barcos en zonas fluviales y marítimas). El decreto de Sturzenegger desató un paro en el sector y otra vez tuvo que dar marcha atrás con la ayuda en la negociación de otros ministerios. La mano de Sturzenegger también agitó un plan para desregular el precio de los libros que arruina a las pequeñas librerías sobre todo.
De este modo, Sturzenegger se transformó en un jarrón que el propio Gobierno ya no sabe bien dónde ubicar. Con un detalle: el jarrón lo compró el presidente. El viernes, las fuentes de Casa Rosada hablaban de congelar los proyectos de Sturzenegger, que muchas veces contaban con la participación directa de Milei, y ordenar la situación pasando todo por la “mesa política”.
Los libertarios tienen desafíos más concretos.
Es evidente que lo que entra en crisis ahora es el laboratorio de ilusiones de Sturzenegger. Al Coloso además se le había ocurrido que era una buena idea desregular la tarea de los prácticos de los puertos (los profesionales especializados en guiar los barcos en zonas fluviales y marítimas). El decreto de Sturzenegger desató un paro en el sector y otra vez tuvo que dar marcha atrás con la ayuda en la negociación de otros ministerios.
Milei optó por seguir atacando al presidente de Brasil Lula Da Silva con calificativos personales insultantes. La diplomacia brasileña se hartó y terminó expulsando al embajador argentino en Brasil para dejar las relaciones funcionando a nivel comercial. Da Silva también ordenó el retiro de su embajador en Argentina.
La jugada de Milei es clara y arriesgada. Hay elecciones presidenciales en Brasil en octubre y Da Silva va por su reelección en contra de un candidato de ultraderecha, Flávio Bolsonaro (hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro, quien se encuentra inhabilitado políticamente por la justicia y cumple prisión domiciliaria).
Milei va a pagar un precio alto si Da Silva es reelecto. El presidente argentino de todos modos confía que puede superar las críticas si pierde la ultraderecha. Algunos observadores dicen que Milei está enviando señales serviciales al Presidente de Estados Unidos Donald Trump con su aporte a la campaña de Bolsonaro. Los asesores de Milei ahora lo imaginan como un líder regional en lo que suponen es un giro a la derecha en el continente (el presidente visitó Colombia el viernes).
La labia política de Milei ahora incluye el uso profuso de la palabra terrorismo para denostar al progresismo. El presidente habló en una entrevista de ‘‘terroristas’’ disfrazados de estudiantes, profesores universitarios, periodistas e investigadores científicos.
El riesgo para los libertarios es que en algún momento no puedan zafar de sus propios enredos. Milei todavía tiene abierto el camino a una reelección, pero nadie puede decir que va a ser fácil. De hecho, las encuestas al oficialismo no le dan del todo bien. Una debacle súbita siempre es posible, lo fue para todo gobierno democrático electo desde 1983.
La ley ahora pasa a Diputados, donde el oficialismo tiene que enfrentar otro debate en un clima adverso.
Bullrich sigue haciendo sutiles maniobras para diferenciarse. Ahora la senadora llegó a decir que tiene ambiciones de ser presidenta después de un potencial próximo mandato de Milei. En la sesión del jueves, la senadora deslizó que no estaba del todo de acuerdo con los ataques verbales de Milei contra Da Silva.
El combustible para la oposición activa a la ley de tierras, que tomó la calle casi por sorpresa, sigue siendo la situación económica: gran parte de la población no llega a fin de mes. La principal preocupación son los salarios bajos. Cada vez hace más ruido que un porcentaje significativo de la población esté endeudada y tenga problemas para cubrir esas obligaciones.
El combustible para la oposición activa a la ley de tierras, que tomó la calle casi por sorpresa, sigue siendo la situación económica: gran parte de la población no llega a fin de mes. La principal preocupación son los salarios bajos. Cada vez hace más ruido que un porcentaje significativo de la población esté endeudada y tenga problemas para cubrir esas obligaciones.
Milei dijo que el Gobierno no tiene planes de intervenir para rescatar a los morosos. Es un tema entre privados, dijo el presidente. “Nadie les puso una pistola en la cabeza”.
Milei cree que existe la mano invisible del mercado, otros creen que lo que usa el mercado es una pistola invisible para someter a los que están ahogados financieramente.
Las promesas de bonanza del Ministro de Economía Luis Caputo tardan en materializarse. Caputo prometió meses buenísimos pero ahora ajustó su pronóstico: la situación, dice, mejorará el año que viene justo para las elecciones. La frustración de Caputo brota en público. Llamó “tarados” a los proteccionistas y tuvo que aclarar que no se refería a los industriales locales. “No son declaraciones felices”, había dicho la Unión Industrial Argentina. No son momentos necesariamente felices para Caputo.
Hay un problema recurrente en la ilusión que quieren tejer los libertarios: la inflación. El costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires en julio subió 2,9%, se anunció el viernes. Un mes antes, la inflación en la Ciudad había marcado 1,8%. Ahora el gobierno nacional tiene que prepararse para el anuncio de la inflación a nivel nacional la semana que viene. La inflación no termina de bajar, si se repite la tendencia del año pasado los precios se van a transformar en un tema electoral en 2027. Cuando arrancó el año Milei y Caputo habían prometido una inflación por debajo del 1% mensual para agosto. No sucedió.
La única noticia que el oficialismo pudo presentar como un logro fue la confirmación de la visita del Papa León XIV al país en noviembre.
Por último, la semana mediática arrancó con un escándalo: el supuesto abuso de drogas y forcejeos en la vía pública del barrio de Belgrano entre una mujer y su pareja, Facundo Moyano, ex líder de la Juventud Sindical y referente de un grupo de intelectuales brillantes que rompió con el kirchnerismo.



