El sismo tuvo epicentro en Chocó y fue el más fuerte registrado en Colombia en lo que va del siglo XXI. El Gobierno declaró el “desastre nacional” para acelerar la asistencia y el rescate de personas atrapadas. Cali decretó el toque de queda y desplegó fuerzas militares ante denuncias de saqueos.

Al menos 130 personas murieron y unas 570 resultaron heridas como consecuencia del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia este lunes. El epicentro se ubicó en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, y el movimiento fue percibido en distintos puntos del país, además de Ecuador y Panamá.
El gobierno del flamante presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el viernes, declaró el estado de “desastre nacional” para acelerar la movilización de recursos y asistir a las zonas más afectadas. Según el primer balance oficial, 1.575 viviendas sufrieron daños, junto con 18 centros de salud, 52 establecimientos educativos, 17 centros comunitarios y 18 vías.
También se registraron daños en siete aeropuertos: seis permanecían fuera de operación para vuelos comerciales y otro sufrió afectaciones en su pista de aterrizaje.
“La prioridad es rescatar a todas las personas que se encuentran bajo escombros”, afirmó De la Espriella durante su primer informe oficial sobre la emergencia.
El Gobierno desplegó equipos en las regiones más afectadas. El vicepresidente José Manuel Restrepo viajó a Manizales, mientras que funcionarios de los ministerios de Salud y Defensa fueron enviados a Chocó; el Ministerio del Interior quedó a cargo de la asistencia en el Eje Cafetero y el Ministerio de Transporte se trasladó al Valle del Cauca.
Toque de queda y militarización en Cali
Una de las situaciones más complejas se registró en Cali, donde el alcalde Alejandro Eder informó sobre graves daños y ordenó un toque de queda entre las 20 y las 6 para facilitar las tareas de rescate y garantizar la seguridad.
Además, distintos sectores de la ciudad fueron militarizados, especialmente las comunas 19 y 17. El Gobierno nacional anunció el despliegue de más de mil efectivos para reforzar la seguridad luego de que se denunciaran saqueos y otros episodios de desorden tras el terremoto.
Eder también decretó la alerta roja hospitalaria, con el objetivo de suspender las cirugías que no fueran urgentes y liberar recursos para atender a las víctimas. Las autoridades advirtieron que las primeras 48 horas serán fundamentales para intentar rescatar con vida a quienes pudieran permanecer atrapados entre los escombros.
El sismo provocó además evacuaciones en Bogotá y fue percibido en zonas tan alejadas como la costa de Barranquilla.
Según el Servicio Geológico Colombiano, se registraron hasta el momento 21 réplicas, que podrían continuar durante las próximas horas. El organismo señaló que se trata del sismo de mayor magnitud registrado en Colombia en el siglo XXI.
La agenda internacional de De la Espriella
En medio de la emergencia, el nuevo gobierno colombiano también avanzó con sus primeras decisiones en materia de política exterior.
La administración de De la Espriella anunció el congelamiento de las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y dejó sin efecto el reconocimiento que Colombia mantenía desde 1985.
Además, Colombia anunció el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio ocupado por Israel desde 1967 y cuya anexión no es reconocida por Naciones Unidas.
El gobierno de Argentina, junto con los de Estados Unidos, Brasil, México, España, Italia, Perú, Israel, Ucrania, Chile, Ecuador, Panamá y Venezuela, expresó su solidaridad con el pueblo colombiano y ofreció asistencia ante la tragedia.
La catástrofe también llevó a la suspensión de los partidos de fútbol que estaban programados para este lunes en el país.


