El giro del gobierno sobre Malvinas y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, la situación electoral de Milei y las críticas de la Unión Industrial Argentina al Gobierno, Sturzenegger y el cierre de industrias, la reivindicación de Pinochet por parte del presidente y la proscripción del peronismo; por Martín Gambarotta.
“No hay ni un solo argentino que entre al cuarto oscuro pensando en la cuestión Malvinas. Ni siquiera los boludos que se tatúan las islas. Sigan indignandose por boludeces inventadas mientras la libertad avanza”, se escribió en una cuenta de la red social X atribuida al asesor presidencial Santiago Caputo. El mensaje no existe más pero quedó registrado por esta columna y otras cuentas el año pasado. Tiene el sello del matonismo libertario y fue escrita después de que el Presidente Javier Milei avaló la autodeterminación de los isleños en su mensaje del 2 de abril.
En el medio, claro, sucedió el Mundial 2026 donde jugadores de la selección desplegaron un trapo con la leyenda ‘‘Las Malvinas son argentinas’’ después de ganarle la semifinal a Inglaterra.
Ahora la maquinaria libertaria embobada por las encuestas lanzó una operación para apropiarse de la causa Malvinas. Milei habló en cadena nacional el jueves para anunciar la construcción de una base naval en Tierra del Fuego y ajustar las sanciones a las empresas que exploren por petróleo en Malvinas.
Lo que se leía entrelíneas en el discurso de Milei es la necesidad del oficialismo de dejar de prestarle atención a las encuestas que le dan mal. Milei le pidió una “pausa” a la oposición. Rogó apoyo en una causa nacional admitiendo en su discurso que su estilo no es del gusto de todo el mundo. ¿En qué momento Santiago Caputo se transformó en Dardo Cabo? La administración libertaria necesita apropiarse del apoyo popular a la causa Malvinas.
Ahora la maquinaria libertaria embobada por las encuestas lanzó una operación para apropiarse de la causa Malvinas. (…) Lo que se leía entrelíneas en el discurso de Milei es la necesidad del oficialismo de dejar de prestarle atención a las encuestas que le dan mal. Milei le pidió una “pausa” a la oposición. Rogó apoyo en una causa nacional admitiendo en su discurso que su estilo no es del gusto de todo el mundo.
La cadena nacional vino después de que el Presidente de Estados Unidos relativizara públicamente el reconocimiento de su país al control del Reino Unido sobre las islas.
El nuevo Caputo nacionalista posteó que Argentina es el futuro y que Inglaterra queda en el pasado. La teoría es que el Reino Unido está cerca de la desintegración como nación por la inmigración, sobre todo la musulmana, y que pronto será un país intrascendente. Trump se queja porque no contó con el apoyo militar del Reino Unido en su guerra con Irán. El asunto es que, más allá de la anunciada decadencia y las miradas racistas sobre el multiculturalismo, la prensa financiera británica todavía funciona en gran medida como rectora del mundo liberal. El mensaje de esa prensa no tardó en llegar. “El exabrupto de Milei es una muestra de debilidad”, tituló The Economist. En una entrevista con el semanario británico Milei propuso una “salida consensuada” como hizo China con Hong Kong. Los ingleses flemáticos le titularon en contra.
Ahora que Milei endurece su postura sobre Malvinas The Economist pinta un panorama impiadoso: “Para disgusto de Milei, la aprobación de su gobierno por parte de los votantes ha ido disminuyendo. Las encuestas sugieren que tiene alrededor de un 50% de probabilidades de ser reelegido el próximo año. Los votantes se alegran de que la inflación haya disminuido. Pero, aun así, se quejan por la falta de creación de empleo formal, el bajo crecimiento económico, las acusaciones de corrupción contra políticos y el persistente alto costo de vida, causado en parte por la pérdida de subsidios a la energía y el transporte”.
El número dos de la Unión Industrial Argentina demolió con declaraciones públicas a funcionarios de gobierno. “No saben lo que es una fábrica”, dijo. El presidente de la UIA suavizó las críticas, pero igualmente declaró que la economía no puede medirse solo por la inflación.
El Canciller Pablo Quirno dijo que las petroleras van a tener que decidir entre hacer negocios en las islas o en Vaca Muerta, una postura novedosa para un gobierno liberal.
Milei se considera un mariscal de Washington en la región y se envalentonó con las declaraciones públicas de Trump. El Ministro de Economía Luis Caputo se reunió en el G20 con el Secretario del Tesoro de Estados Unidos Scott Bessent. Bessent elogió el “milagro” argentino y dijo que el país es clave para los intereses regionales de su país.
Por momentos el ministro parece trastabillar cuando se pone a la defensiva. Dijo que en el gobierno se están “deslomando” por hacer las cosas bien. Es el mismo término que usó en su defensa el exjefe de gabinete Manuel Adorni, que renunció acusado de corrupción. Luis Caputo había prometido una inflación empezando con cero para agosto. Ahora promete mejoras en las condiciones de vida en “20 años”.
El oficialismo por momentos queda enfrascado en el autoelogio. Milei y Sturzenegger insisten en alimentarle a la población su papilla teórica en un momento en que las encuestas muestran que el presidente no tiene asegurada su reelección en segunda vuelta el año que viene.
Sobre Adorni ya no hay noticias, lo mismo pasa con el exasesor de Milei que fue detenido en Bolivia recientemente acusado de contratar a dos sicarios para matar a su pareja, que sobrevivió.
Las contradicciones son obvias: Milei declaró muchas veces que Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante el conflicto en 1982, es su líder predilecta.
La historia se puede reescribir. La Senadora libertaria Patricia Bullrich dijo que “una cosa es Thatcher economista y otra cosa es Thatcher al frente de la guerra”. Bullrich atacó a las petroleras que operan en las islas y dijo que Trump pregunta todo el tiempo por la situación de Malvinas.
El giro sobre Malvinas llega en un momento en el que el oficialismo transmite ansiedad.
La última cadena nacional antes del jueves Milei la usó para anunciar la reforma de la carta orgánica del Banco Central, una abstracción que no logró captar la atención de los televidentes de acuerdo a las mediciones de rating. La respuesta oficial británica el viernes fue que sus fuerzas están en alerta las 24 horas y que los isleños quieren pertenecer al Reino Unido.
Milei reivindicó el legado económico del dictador chileno Augusto Pinochet que derrocó al presidente electo “comunista” Salvador Allende en 1973. Existen dos Thatcher para los libertarios y también existen dos Pinochet. (…) Así Milei toma el gajo que más le cuadra de figuras históricas que cometieron actos criminales.
Hay muchas formas de definir al gobierno libertario. Va una: se siente tremendamente incómodo cuando llega el momento de festejar el Día de la Industria.
El número dos de la Unión Industrial Argentina demolió con declaraciones públicas a funcionarios de gobierno. “No saben lo que es una fábrica”, dijo. El presidente de la UIA suavizó las críticas, pero igualmente declaró que la economía no puede medirse solo por la inflación.
De hecho, en sus discursos matones Milei muchas veces se refiere a los emprendedores argentinos como “empresaurios”.
Los libertarios están abrumados por la ola de críticas a sus políticas económicas. El Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger publicó un artículo en un diario conservador en un intento de responder a los cuestionamientos. El artículo de Sturzenegger se vuelve farragoso cuando tiene que tratar el tema salarial. Para Milei el artículo de Sturzenegger fue brillante, pero eso no suma: el oficialismo por momentos queda enfrascado en el autoelogio. Milei y Sturzenegger insisten en alimentarle a la población su papilla teórica en un momento en que las encuestas muestran que el presidente no tiene asegurada su reelección en segunda vuelta el año que viene. Se supone que el oficialismo está construyendo un acuerdo con el PRO, el partido de centroderecha que lidera el expresidente Mauricio Macri. Pero Milei durante la semana se encargó sistemáticamente de subrayar en sus discursos que el gobierno de Macri desistió de sus reformas liberales cuando enfrentó protestas callejeras con “14 toneladas de piedras”.
En un discurso en Chile, Milei cometió su gran furcio, dijo que “está claro que nuestro modelo nunca funcionó”. Tal vez Milei tenía en mente la política económica de la última dictadura militar o los 18 años de exilio de Juan Perón donde políticas similares naufragaron.
Sturzenegger plantea la política de su administración como enfocada por completo en proteger la propiedad privada. Lo que le advierten los funcionarios de la UIA es que una forma de destruir la propiedad privada es obligar el cierre de fábricas con políticas liberales.
Milei viajó a Chile para reunirse con el nuevo presidente derechista del país vecino y así afianzar su peso regional. Ahí Milei reivindicó el legado económico del dictador chileno Augusto Pinochet que derrocó al presidente electo “comunista” Salvador Allende en 1973.
Existen dos Thatcher para los libertarios y también existen dos Pinochet. Hay que obviar que Pinochet fue un aliado estratégico clave de Thatcher durante la guerra de Malvinas.
Así Milei toma el gajo que más le cuadra de figuras históricas que cometieron actos criminales.
En un discurso en Chile, Milei cometió su gran furcio, dijo que “está claro que nuestro modelo nunca funcionó”. Tal vez Milei tenía en mente la política económica de la última dictadura militar o los 18 años de exilio de Juan Perón donde políticas similares naufragaron.
Hay millones de personas que no pueden votar a su candidata en las próximas elecciones presidenciales, dijo Máximo Kirchner en el acto. Así se replica una situación histórica: el poder y sus analistas políticos optan por prohibir al peronismo. Es, como dijo Milei en su gran furcio, un modelo que ya fracasó.
Milei busca sacudir el escenario en un momento en que las encuestas le dan bien a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El martes se marcaron cuatro años del atentado fallido contra la vida de Fernández de Kirchner con un acto en San José 1111, donde está bajo arresto domiciliario.
Hay millones de personas que no pueden votar a su candidata en las próximas elecciones presidenciales, dijo Máximo Kirchner en el acto.
Así se replica una situación histórica: el poder y sus analistas políticos optan por prohibir al peronismo. Es, como dijo Milei en su gran furcio, un modelo que ya fracasó.



