El gobierno británico respaldó la decisión de la Asamblea Legislativa de las islas de prorrogar por cinco años los permisos para la explotación offshore. La medida contradice la puesta en escena del Presidente, que en Nueva York volvió a hablar de una recuperación diplomática de la soberanía y espera un nuevo gesto de Donald Trump.

Mientras Javier Milei busca convertir la cuestión Malvinas en una bandera política, el Reino Unido avanzó sobre los recursos del archipiélago. La Asamblea Legislativa de las islas anunció la extensión por cinco años de todas las licencias vigentes para operaciones petroleras offshore y dejó explícito que la decisión cuenta con el “pleno respaldo” del gobierno británico.
La medida alcanza a las empresas que realizan tareas de exploración y desarrollo de hidrocarburos en las aguas que rodean las islas. “Son recursos nuestros que debemos desarrollar”, sostuvo Cheryl Roberts, integrante de la Asamblea Legislativa y responsable de las áreas de Comercio, Industria y Recursos Minerales. Las licencias podrán extenderse otros dos años si las compañías cumplen con sus programas de trabajo.
El anuncio expone el contraste entre la retórica del Gobierno argentino y los hechos sobre el terreno. Milei volvió a hablar de “recuperar las Malvinas” durante una entrevista con medios franceses y aseguró que su estrategia será exclusivamente diplomática. También presentó las sanciones contra empresas que explotan recursos en el archipiélago como parte de esa política, aunque esas herramientas ya estaban vigentes antes de que el Ejecutivo las incorporara a su discurso sobre soberanía.
La apuesta presidencial incluye además una particular explicación sobre los tiempos de una eventual recuperación de las islas. Milei volvió a referirse a la transición demográfica del Reino Unido como uno de los factores que, según su visión, permitirían modificar en el futuro la posición británica. Mientras tanto, la administración de las islas y Londres avanzan en sentido contrario: consolidan la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur.
En paralelo, el gobierno británico autorizó la adquisición por parte de una subsidiaria de Navitas de una participación del 65 por ciento en el área PL001, ubicada junto al proyecto Sea Lion. Navitas y la británica Rockhopper son socias en ese emprendimiento, que ingresó en diciembre pasado en su etapa de desarrollo y prevé comenzar la extracción de petróleo en marzo de 2028.
También cuentan con licencias exploratorias las británicas Borders & Southern y Desire Petroleum Limited y la canadiense JHI. Argentina considera ilegales esos permisos y presentó denuncias contra las compañías y sus accionistas, además de iniciar procedimientos administrativos destinados a aplicar sanciones y frenar el avance de los proyectos.
La ofensiva británica llega mientras Milei se encuentra en Nueva York, donde busca respaldo internacional y espera otro gesto de Donald Trump. Por ahora, la respuesta concreta desde las islas fue extender las licencias petroleras y recordar que Londres respalda esa decisión.

