ATE-ANSES ADVIRTIÓ QUE EL DETERIORO LABORAL HARÁ CADA VEZ MÁS DIFÍCIL ACCEDER A UNA JUBILACIÓN

La organización sostiene que la jubilación mínima perdió 20,5% de poder adquisitivo en tres años y reclama un aumento de $128.000. También señaló que cayó el empleo registrado, aumentó la informalidad y más de la mitad de las personas próximas a jubilarse tiene menos de 20 años de aportes.

La organización sostiene que la jubilación mínima perdió 20,5% de poder adquisitivo en tres años y reclama un aumento de $128.000. También señaló que cayó el empleo registrado, aumentó la informalidad y más de la mitad de las personas próximas a jubilarse tiene menos de 20 años de aportes.

El sistema previsional argentino atraviesa un proceso de deterioro que combina la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones con mayores dificultades para reunir los años de aportes necesarios para acceder a una prestación contributiva. Así lo advirtió la Coordinación Nacional de ATE-ANSES, que cuestionó el rumbo de la política previsional del gobierno de Javier Milei y vinculó el problema con la situación del mercado laboral.

Según las estimaciones elaboradas por el sindicato a partir de información oficial de ANSES, la Secretaría de Seguridad Social, el INDEC y otros registros públicos, la jubilación mínima perdió 20,5% de su poder adquisitivo desde junio de 2023. Actualmente, alrededor de tres millones de jubilados y jubiladas cobran el haber mínimo, que en septiembre llegó a $498.600 con el bono previsional incluido.

ATE-ANSES calcula que, para recuperar el poder adquisitivo perdido, cada jubilado y jubilada que percibe la mínima debería recibir un aumento de $128.000, además del retroactivo correspondiente por las diferencias acumuladas durante los últimos tres años, con sus respectivas actualizaciones.

“Cuando se habla de equilibrio fiscal hay que mirar quién lo paga”, señaló Luciano Fernández, coordinador nacional de ATE-ANSES. Según explicó, una parte importante del ajuste de los últimos tres años recayó sobre jubilados y pensionados. “No es una discusión difícil de entender: es menos plata para alimentos, medicamentos y servicios”, remarcó en diálogo con Tiempo.

Pero la preocupación del sindicato no se limita al monto de las jubilaciones. ATE-ANSES también señaló una reducción de las nuevas altas de jubilaciones contributivas y un aumento de la participación de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), destinada a quienes llegan a los 65 años sin los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación o pensión contributiva.

Fernández vinculó ese cambio con la precarización del mercado laboral. La PUAM representa el 80% del haber mínimo jubilatorio, por lo que quienes no logran reunir los requisitos para una jubilación contributiva terminan accediendo a una prestación inferior. “Cada vez va a ser más difícil jubilarse si seguimos teniendo un mercado de trabajo más informal y precario”, sostuvo.

Desde ATE-ANSES remarcaron que no alcanzar los 30 años de aportes no significa necesariamente que una persona no haya trabajado. Puede responder a períodos de empleo no registrado, desempleo o tareas de cuidado, entre otras situaciones vinculadas con la informalidad.

Los datos relevados por la organización a partir de estadísticas oficiales muestran que la informalidad laboral pasó del 41,4% al 44,2% de las personas ocupadas, aunque el sindicato sostiene que las cifras incluso subestiman la dimensión del fenómeno. Al mismo tiempo, más de la mitad de las personas que se encuentran en los últimos años previos a la edad jubilatoria tiene menos de 20 años de aportes.

A esto se suma la pérdida de empleo registrado. Según ATE-ANSES, durante los últimos tres años se destruyeron 205.000 puestos de trabajo asalariados que realizaban aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Para la organización, la combinación entre informalidad, menor cantidad de aportantes y precarización anticipa mayores dificultades para acceder a jubilaciones contributivas en los próximos años.

El sindicato también cuestionó el debilitamiento de ANSES. Según sus estimaciones, el organismo perdió alrededor de una cuarta parte de su personal durante los últimos años y, paralelamente, se redujeron las acciones territoriales, las posibilidades de atención y las instancias de tramitación presencial.

Para Fernández, el problema previsional no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del gasto. “Un sistema previsional se sostiene con trabajo registrado, aportes, fiscalización y fuentes de financiamiento progresivas”, planteó. Y advirtió: “Si la única respuesta del Gobierno es ajustar jubilaciones y restringir el acceso, lo que se termina debilitando es todo el sistema de seguridad social”.

Frente a este escenario, ATE-ANSES reclama recuperar un sistema previsional público, solidario y con capacidad redistributiva. Entre sus propuestas incluye fortalecer la registración laboral, ampliar las fuentes de financiamiento y recuperar la presencia territorial y la capacidad operativa de ANSES.

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