Las vidas imaginadas, un presente que es pura intemperie; mentiras necesarias. Estos poemas de Gonzalo Zurano (Morón, 1984) indagan lo ocurrido, ese espacio incierto, poblado de fantasmas. Una juventud donde el amor y el peligro parecían formar parte de un mismo idioma.
Visiones al margen
Nosotros bebemos y nos dedicamos
a perder el tiempo
no sin ingenio.
No hablamos de nuestros sueños
pero bien sabemos
qué cosas nos gustarían:
Haber crecido en los bosques helados
transitado las avenidas de frisco
con los subterráneos.
Haber conocido a los cazadores
de ratas
poetas sudamericanos
llenos de deudas, amores y enfermedades
que se maravillaban ante un plato de sopa.
Habernos abrazado
con los soldados clandestinos
que inventaban sistemas
para hacer saltar la banca
que morían entre mil esquirlas
o bañados en caricias de cianuro.
Haber recibido nosotros
un telegrama en la frontera
con instrucciones difusas
para una muerte segura.
Quisiéramos haber escrito esos libros
desde un auto que se deslizaba
por la ruta, todo en una noche
o dos.
Cierto es que supimos amar
y que, a veces, reímos sin motivo aparente.
Ahora, mientras se hace de noche
los vasos se vacían hacía adelante
y el tiempo se acumula para atrás
quisiéramos poder recordar
aunque más no sea
alguna de todas
nuestras mentiras.
*
Rituales
Vivís tu pasado en sueños
sin renunciar
a la condición de incógnito.
Llevás una pastilla del silencio
siempre con vos.
Son las costumbres
las que nos delatan: la forma
de caminar, la sonrisa
tardía.
Buscás las dosis de alivio
que ofrece esta ciudad
y conversás con sus fantasmas
antes de dormir.
Es mejor que contar las bajas
o buscar algo más, ahí
donde nunca hay nada.
*
Crónica marciana en Morón
En aquella escena el peligro se construía
como un imperativo de la noche.
Yo tenía diecinueve años y estaba enamorado.
Afuera pasaban aviones
proyectando sus sombras
en la plaza del barrio
alguna gente corría.
Adónde es que vamos
querías saber
aunque no nos movíamos de la habitación.
Las ventanas cerradas
el ambiente bañado
de una luz asmática
las conjunciones de un idioma
desconocido
Intuíamos que todo se trataba de una ilusión
de la que tarde o temprano
tendríamos que despertar
Debería dejar de pensar en el tiempo
me repetía a mí mismo
No mezclar las cosas
Ponerme a resguardo.
Pero todo hubiera sido inútil
Tenía diecinueve años
y estaba enamorado.

Gonzalo Zurano (Morón, 1984) es periodista y escritor. En 2024 publicó su primer libro de poemas, El desarmadero (Caburé) y ese mismo año fue finalista del Gran Premio de Literatura Banco Provincia, donde obtuvo una mención con el relato “La casa de los vascos”. Dicta talleres literarios en zona oeste y realiza una labor periodística en distintos medios regionales.


