La derrota republicana y la expansión de la ultraderecha en América, la candidatura de Cristina y la construcción de un bullrichismo en la interna libertaria, el aumento del riesgo país y la recesión, las PASO y la incertidumbre electoral, la crisis política de Paraguay y la visita del Papa León XIV, el patrimonio de Adorni y el fallo de la fiscalía; por Martín Gambarotta.
Hay que prepararse para 2027, el año de las elecciones presidenciales. No va a ser un año fácil para el oficialismo. El Partido Demócrata acaba de arrasar con los candidatos del Presidente de Estados Unidos Donald Trump en las elecciones de medio término. Hace poco en Brasil el presidente progresista Lula da Silva fue reelecto. Milei hizo campaña en contra de Da Silva. Se declara amigo de Trump, el líder mundial de la ultraderecha.
Queda claro que el paisaje está cambiando. Trump perdió el control del Congreso. Ahora la pregunta más básica es si Estados Unidos vendrá otra vez con una ambulancia llena de dólares si la economía Argentina se mete en problemas en 2027 con tantos nuevos senadores demócratas dispuestos a abrir investigaciones.
Los acontecimientos le están tapando la boca a Milei que ahora busca tejer una épica subterránea en tiempos de derrota. El presidente argentino ayudó al candidato de la ultraderecha en Brasil a salir del país vía Argentina. Milei sigue buscando meterse en la interna del país vecino, pero ya no puede hablar de Brasil en público después de la victoria conmocionante de su enemigo “comunista” después de haber perdido en la primera vuelta.
La organización falangista de Milei está llena de dirigentes que piensan que Europa está a punto de transformarse en un estado islámico y que se la pasan subiendo figuritas discriminatorias en sus redes sociales. Simbólicamente el voto estadounidense dejó un tendal de hombres blancos derrotados. Los libertarios locales también tienen que disimular que en el Partido Demócrata existe una corriente socialista vibrante.
A Milei se le hace más difícil explicar el resultado en Estados Unidos por eso tampoco hace comentario alguno. La elección dejó muchas humillaciones para los libertarios. La facción islamofobica del partido de Milei por ejemplo ahora tiene que soportar que fue electo el primer musulmán para ocupar un escaño senatorial en Washington. La organización falangista de Milei está llena de dirigentes que piensan que Europa está a punto de transformarse en un estado islámico y que se la pasan subiendo figuritas discriminatorias en sus redes sociales. Simbólicamente el voto estadounidense dejó un tendal de hombres blancos derrotados. Los libertarios locales también tienen que disimular que en el Partido Demócrata existe una corriente socialista vibrante. Trump dijo que la guerra con Irán definió la elección. Pero para muchos el tema central de la elección fue el costo de vida. Milei insiste con que no hay gente que no llega a fin de mes porque estarían todos muertos. La suerte electoral de la derecha ahora parece estar en manos de personas que sobreviven hasta fin de mes, eso incluye a millones de votantes argentinos.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner festejó el triunfo demócrata en las redes sociales con ironía. Fernández de Kirchner también le concedió un reportaje al Washington Post confirmando que está dispuesta a ser candidata a presidenta una vez que recupere sus derechos políticos. La noción de una contienda presidencial que no incluya a Fernández de Kirchner, al menos en una interna, suena cada vez más extraña.
En las encuestas, Fernández de Kirchner se perfila casi como la candidata natural del peronismo. Todas las otras construcciones en el peronismo se producen con la anomalía de que la principal dirigente del partido no puede competir debido a un fallo judicial emitido por un sistema cuestionado. Da Silva visitó a Fernández de Kirchner en su arresto domiciliario en julio de 2025 dándole entidad a su condición de presa política. Ahora ese reconocimiento se confirma con la visita a Buenos Aires del principal arquitecto de la campaña virtual de Da Silva para reunirse con el kirchnerismo.
La respuesta al festejo de Fernández de Kirchner vino por parte de la Senadora Patricia Bullrich, la jefa del bloque libertario en la Cámara Alta. Bullrich reaccionó como si la libertad le perteneciera, como si fuera un producto de uso exclusivo de la derecha. Es la libertad como la conciben los multimegamillonarios tecnológicos que inyectaron miles de millones de dólares en la fallida campaña republicana que fue derrotada hasta en bastiones como Texas. La agenda demócrata fue otra: poder adquisitivo, protección social y ruptura con las ortodoxias progresistas.
En las encuestas, Fernández de Kirchner se perfila casi como la candidata natural del peronismo. Todas las otras construcciones en el peronismo se producen con la anomalía de que la principal dirigente del partido no puede competir debido a un fallo judicial emitido por un sistema cuestionado.
La reacción de Bullrich igualmente demuestra una vez más que está manejando su propia agenda. El riesgo país sube porque los mercados miran de cerca la interna en la administración Milei y no tanto por lo que hace la oposición. La “mesa política” de Casa Rosada manejada por la hermana presidencial Karina Milei prácticamente no funciona más porque Bullrich pone excusas para faltar y el Ministro de Economía Luis Caputo se siente incómodo con los pedidos de cambios para reactivar la economía.
Bullrich ya difunde fotos de su propia mesa política donde aparece claramente como la jefa.
La gobernabilidad no es de izquierda ni de derecha. La gobernabilidad se ve afectada por los rumores que dicen que Bullrich se prepara para lanzar su propia candidatura presidencial. Bullrich se quiere ir, maneja más información que muchos.
El oficialismo está teniendo problemas para convencer a sus aliados en el Congreso de abolir las primarias PASO. Si hay primarias, la incertidumbre electoral recargada por las disidencias entre aliados, va a poner a prueba a una economía que técnicamente está en recesión y que no logra controlar del todo la inflación.
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires midió 1,9% en octubre,
La gobernabilidad no es de izquierda ni de derecha. La gobernabilidad se ve afectada por los rumores que dicen que Bullrich se prepara para lanzar su propia candidatura presidencial. Bullrich se quiere ir, maneja más información que muchos.
El ministro además tiene la misión de contener al dólar en un año electoral.
Caputo recobró la voz pero solo puede decir que el resultado de Estados Unidos “no cambia” en nada la situación de Argentina. Dijo que la derrota republicana era “esperada” y que había conversado sobre la situación política con el secretario del Tesoro durante la reunión del G20 en Atlanta. La lista de dudas incluye que Argentina pueda pagar sus compromisos de deuda el año que viene.
Caputo necesitaba anunciar algo. El ministro anunció que se suspenden las ejecuciones fiscales por ARCA para las PyMEs hasta mayo del año que viene en un intento de calmar las quejas del sector.
Milei esperaba entrar al año electoral con un continente completamente dominado por la ultraderecha, pero ahora hasta tiembla Paraguay por el colapso de un banco ligado al presidente neoconservador de ese país vecino que acaba de ser destituido en medio de manifestaciones. En Paraguay el capitalismo muestra su peor cara en el momento menos indicado para Milei.
El presidente buscará un poco de calma con la visita del Papa León XIV. El riesgo es que Milei esté haciendo una lectura literal y superficial de una figura, el papa, que abraza a la justicia social.
Donde todavía mantiene peso Milei es en el poder judicial. El fiscal general Gerardo Pollicita determinó que no hay datos suficientes para sostener que el exjefe de Gabinete Manuel Adorni se enriqueció ilícitamente en la función pública. Remitió la causa al fuero Penal Económico.



