El Presidente expuso luego de Donald Trump en el Foro Económico Mundial, pero su discurso fue seguido por una porción reducida del auditorio y no logró conectar con la agenda central del encuentro, dominada por las tensiones geopolíticas y comerciales.

La participación de Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos tuvo una recepción limitada. Su exposición se desarrolló ante un salón con baja ocupación en relación con otras presentaciones de la jornada y con un interés acotado tanto en el recinto como en la transmisión oficial del evento. El contraste fue evidente con las intervenciones previas de líderes como Donald Trump, Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que habían colmado el auditorio principal.
El discurso del mandatario argentino llegó después de una intervención de Trump marcada por advertencias a Europa, referencias a Groenlandia y definiciones proteccionistas, en un contexto global atravesado por conflictos comerciales, disputas entre potencias y redefiniciones estratégicas. En ese escenario, Milei insistió con un mensaje centrado en la defensa del capitalismo de libre comercio, la desregulación y la crítica a la agenda “woke”, sin referencias sustantivas a los temas que dominaron el foro.
Leído y con pasajes desordenados, el mensaje incluyó afirmaciones como la existencia de una “deuda civilizatoria” de América con Occidente y referencias a la “muerte” de Maquiavelo, que no generaron repercusión entre los asistentes. También volvió a enumerar datos de su gestión interna —como la baja de la inflación y de la pobreza— y a elogiar a funcionarios de su gabinete, contenidos que resultaron ajenos a una audiencia internacional reducida y dispersa.
Mientras Davos concentró el debate en la escalada de tensiones geopolíticas y en el giro de las principales economías hacia políticas de protección y control estatal, la intervención de Milei quedó desfasada de la discusión central. Más allá de la expectativa oficial por su presencia, el Presidente no logró posicionarse como una voz influyente dentro del foro ni captar la atención que sí despertaron otros líderes en una cumbre atravesada por redefiniciones del orden económico mundial.


