MURIÓ CARLOS «EL INDIO» SOLARI, FIGURA CENTRAL DEL ROCK ARGENTINO

El ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años. Dueño de una obra que trascendió generaciones, dejó una marca indeleble en la música y en la cultura popular argentina.

El ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años. Dueño de una obra que trascendió generaciones, dejó una marca indeleble en la música y en la cultura popular argentina.

La muerte de Carlos Alberto «Indio» Solari puso fin a una de las trayectorias más singulares e influyentes de la historia del rock nacional. Cantante, compositor y principal voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, construyó durante más de cuatro décadas un vínculo excepcional con su público y una obra que excedió ampliamente los límites de la música para convertirse en un fenómeno cultural de alcance masivo.

Nacido en Paraná en 1949 y criado en La Plata, Solari fue una de las figuras centrales de la contracultura argentina. Junto a Skay Beilinson y bajo el impulso organizativo de Carmen Castro, ayudó a transformar a Los Redondos, surgidos en los años setenta como una experiencia artística alternativa, en una de las bandas más convocantes e influyentes del país. Con discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, La mosca y la sopa y Último bondi a Finisterre, el grupo construyó una identidad propia basada en la independencia, la potencia de sus recitales y un repertorio que marcó a varias generaciones.

Tras la separación de la banda en 2001, el Indio inició una nueva etapa al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, proyecto con el que mantuvo intacta su capacidad de convocatoria. Sus shows se transformaron en acontecimientos multitudinarios y consolidaron una leyenda que siguió creciendo incluso después de que en 2016 revelara que padecía Parkinson. Aunque con el paso de los años redujo sus apariciones públicas, continuó grabando música y participando de distintos proyectos artísticos.

Además de su dimensión musical, Solari se destacó por una figura pública cuidadosamente distante de la exposición permanente. Sus escasas entrevistas y apariciones alimentaron una mística inusual en tiempos de sobreabundancia mediática. Al mismo tiempo, sostuvo posiciones críticas frente a distintas expresiones del poder político y económico, aunque siempre rechazó la idea de convertir el arte en una herramienta de propaganda partidaria.

Con su fallecimiento desaparece uno de los últimos grandes mitos de la cultura argentina contemporánea. Sin embargo, permanece una obra que atravesó generaciones, inspiró a innumerables artistas y encontró en millones de seguidores una forma de continuidad. Sus canciones, sus imágenes y su lenguaje siguen formando parte del imaginario colectivo de un país que hizo del Indio Solari mucho más que un músico: una referencia cultural de época.

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