La ruptura del orden internacional, el control político de Venezuela y sus recursos luego del secuestro de Maduro, la tensión con Rusia por el ataque a tanqueros petroleros, la amenaza de ocupación en Groenlandia y la presión sobre gobiernos latinoamericanos, el uso político del Nobel de la Paz y su sentido geopolítico, la represión interna en EEUU y el asesinato de ciudadanos, la ingenua lectura libertaria de la campaña militar en Caracas y el intervencionismo financiero en Argentina; por Martín Gambarotta.
Que alguien anuncie ya el nuevo fin de la historia. Hasta tiene poco sentido seguir los acontecimientos de la saga Venezuela de manera lineal. El mundo entero está pendiente de las agresiones verbales que sigue lanzando el Presidente de Estados Unidos Donald Trump desde el secuestro en Caracas del jefe de estado venezolano Nicolás Maduro y su esposa. Los comandos de Trump hicieron su tarea fina. Liquidaron el anillo de seguridad de Maduro: 32 uniformados cubanos muertos. Trump afirma que Venezuela ahora está bajo su control. La nueva presidenta interina Delcy Rodríguez estaría en contacto permanente con Washington. Las señales son confusas, pero hay una aproximación diplomática. Trump reafirma la sensación de control anunciando que Venezuela le venderá petróleo y que el nuevo gobierno sin Maduro usará el dinero para comprar productos norteamericanos. Las refinerías de Estados Unidos, diseñadas para tratar el tipo de petróleo que produce Venezuela, ya no daban más. Necesitan el tipo de petróleo pesado que produce Venezuela. Sin embargo, los ejecutivos de las grandes petroleras estadounidenses que se reunieron con Trump el viernes no se comprometieron formalmente a invertir, citando dudas sobre las garantías legales para hacerlo. El ejecutivo de ExxonMobil declaró que en las condiciones actuales no hay manera de invertir masivamente como propone el presidente republicano.
Trump garantiza seguridad para operar en territorio bolivariano. Lo que algunos en la industria cuestionan es la decisión de Trump de inundar el mercado con petróleo venezolano, algo que en principio choca contra los intereses de las compañías estadounidenses dedicadas al fracking en Estados Unidos (situación que también afectaría a Vaca Muerta).
La obsesión de Trump con ocupar Groenlandia implica la trituración de Europa. Dinamarca siempre fue un aliado obediente de Estados Unidos. Ahora sus dirigentes tienen que explicar que si Trump ocupa Groenlandia estaría detonando la destrucción de la OTAN. Eso no necesariamente asusta a Trump. Para el presidente republicano, la OTAN es un artefacto oxidado que le sale muy caro.
El Senado está inquieto en Washington. El jueves el Senado aprobó una resolución para prohibir más acciones militares en Venezuela con el apoyo de algunos republicanos.
La situación incluye la persecución de tanqueros petroleros por las fuerzas de Trump que generan tensión con Rusia.
La ofensiva de Trump no terminó ahí. El Departamento de Estado anunció en las redes que el hemisferio occidental “es nuestro”, reafirmando la postura guerrera para imponer esa posición. Ahora, Trump le puso el ojo a Groenlandia. Se anuncian reuniones con Dinamarca, que controla la isla de Groenlandia, para esta semana con funcionarios de la administración Trump anticipando que pueden proponer la compra del territorio. Por la dudas Trump ya aclaró que se quiere quedar con la isla por las buenas o por las malas.
La obsesión de Trump con ocupar Groenlandia implica la trituración de Europa. Dinamarca siempre fue un aliado obediente de Estados Unidos. Ahora sus dirigentes tienen que explicar que si Trump ocupa Groenlandia estaría detonando la destrucción de la OTAN. Eso no necesariamente asusta a Trump. Para el presidente republicano, la OTAN es un artefacto oxidado que le sale muy caro. Las naciones europeas se declararon en contra de los planes que Trump tiene para Groenlandia.
El líder derechista encarcelado por golpista en Brasil, Jair Bolsonaro, es amigo de Trump, pero algo frenó la avanzada en contra de Lula. Brasil, por ahora, parece inabarcable para la máquina bélica que comienza a desplegar Estados Unidos en la región.
Hay más, claro. Trump vapuleó verbalmente al Presidente de Colombia Gustavo Petro, un progresista con claras raíces en la izquierda. Petro, según Trump, es un “enfermo” que maneja el tráfico de droga de su país. Petro tuvo reflejos. Hubo una comunicación telefónica entre Trump y Petro y el plan es que se vean en Washington. Trump agregó que la Cuba comunista está en vías de terminarse. Hay un país con el que hasta ahora Trump no demostró ganas de pelearse: Brasil, gobernada por el izquierdista de Lula da Silva. El líder derechista encarcelado por golpista en Brasil, Jair Bolsonaro, es amigo de Trump, pero algo frenó la avanzada en contra de Lula. Brasil, por ahora, parece inabarcable para la máquina bélica que comienza a desplegar Estados Unidos en la región.
El desafío de Petro ahora es maniobrar a la manera de Da Silva aunque con menos poder territorial y simbólico.
Trump confesó que ojea alguna operación terrestre para combatir el narcotráfico en México.
La derecha goza quebrando a sus oponentes. En Caracas, si se le cree a los voceros de Washington, los restos del chavismo que todavía mandan ahora reciben sus órdenes de los Estados Unidos. Hay un capítulo doloroso para María Corina Machado, la líder opositora venezolana que ganó hace poco el Premio Nobel de la Paz. Machado en un principio no fue tenida en cuenta por Trump para formar gobierno. La premio Nobel ahora maniobra para iniciar conversaciones en el nuevo contexto con Trump. Hay agendada una reunión entre Trump y Machado para esta semana. Trump dijo que aceptaría el Premio Novel si Machado se lo ofrece. El Instituto Nobel aclaró que el premio “no puede ser transferido”.
Nada de esto hizo cambiar la postura de Trump hasta ahora: sigue negándole a Machado el peso político como para asumir el poder en Caracas.
La situación redefine la decisión original de Oslo de otorgarle el premio a Machado. Trump añoraba ponerse en la cabeza la corona del Nobel. Ahora, se puede especular que, con el premio a Machado, Oslo intentaba enviar un mensaje en contra de una operación militar para resolver los asuntos políticos en Venezuela.
Hay que imaginar a una persona media de Caracas, sin filiación política clara, la noche en que atacaron la capital venezolana: nunca está bueno que una fuerza extranjera bombardee tu ciudad. A ver si alguien ahora intenta explicarle a ese sujeto que no todo es política.
La derecha argentina imaginaba otra cosa: una entrada triunfal a Caracas de Machado para asumir funciones. La oposición venezolana acusa a Maduro de haberse robado las últimas elecciones presidenciales en 2024. Machado todavía puede tener un futuro político si la reunión con Trump sale bien. Mientras tanto Rodríguez ensaya pasos diplomáticos: liberó a un grupo mínimo de presos que según la oposición son políticos,
Hay que imaginar a una persona media de Caracas, sin filiación política clara, la noche en que atacaron la capital venezolana: nunca está bueno que una fuerza extranjera bombardee tu ciudad. A ver si alguien ahora intenta explicarle a ese sujeto que no todo es política.
Trump también amenazó con acciones militares si el gobierno fundamentalista en Irán reprime a las manifestaciones en su contra.
El plan de dominación de Estados Unidos está claro. Eso, a la larga, vuelve a cargar de sentido las posturas antiimperialistas que se estaban volviendo ingenuas. Cada vez se hace más difícil en la mesa familiar obviar las agresiones de Trump y burlarse de las actitudes patriotas.
¿Trump es liberal? No. ¿Trump es imperialista? Sí. Además, despliega efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en su país. Son los que le volaron la cabeza a una mujer estadounidense en Minneapolis cuando no quiso detener su camioneta. La ultimación de una madre desató protestas en todo Estados Unidos. Trump dijo que el efectivo que disparó lo hizo en “defensa propia” y que la mujer asesinada era una terrorista doméstica.
Hay una tradición antiimperialista. Explicado en palabras de un periodista estadounidense muy famoso que no hace falta nombrar: “En este caso el sueño máximo de cualquier revolucionario latinoamericano nacionalista es enfrentar al imperio, al Imperio Yanqui en persona. El final, casi siempre, involucra una especie de auto inmolación”.
¿Trump es liberal? No. ¿Trump es imperialista? Sí. Además, despliega efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en su país. Son los que le volaron la cabeza a una mujer estadounidense en Minneapolis cuando no quiso detener su camioneta. La ultimación de una madre desató protestas en todo Estados Unidos. Trump dijo que el efectivo que disparó lo hizo en “defensa propia” y que la mujer asesinada era una terrorista doméstica.
Hay analistas que argumentan que el brote imperialista de Trump en realidad se debe a que trata de ocultar el contenido de los archivos sobre Jeffrey Epstein, el pedófilo que se suicidó, y los problemas de su administración para resolver la suba del costo de vida.
Este es el Trump que, claro, es amigo del Presidente libertario Javier Milei. Después del ataque a Caracas la diplomacia libertaria mostró su inocencia: en sus ensoñaciones alucinó con la unción instantánea de María Corina Machado o alguno de sus partidarios para presidir Venezuela. Después, cuando Trump despreció a la premio Nobel en público Cancillería trató de actuar con más cautela.
Para la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ataque de Trump tenía como objetivo manotear las reservas petroleras que le pertenecen a los venezolanos.
“Se puede estar a favor, en contra o no importarte el gobierno de Nicolás Maduro, pero nadie puede negar que la administración Trump volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir”, escribió Cristina Kirchner.
Trump apadrina a Milei. En el nuevo mapa del hemisferio Milei es el aliado predilecto de Washington. En la mirada infantil del presidente argentino, Trump “liberó” Venezuela.
Milei busca ahora presentarse como la cabeza de diez naciones de derecha en la región, una espada política del imperio, el jefe de un bloque que le puede servir a Trump por más que haya congelado por el momento sus entredichos con Brasil.
El viernes a la noche, el diario conservador La Nación informó que Brasil dejará de representar los intereses diplomáticos de Argentina en Venezuela. La decisión viene después de que Milei publicara una foto de Da Silva con Maduro como chicana, dijo el diario. El conflicto viene en el momento en el que Trump parecía haber desistido en confrontar a Da Silva. Así Milei coloca a su país en conflicto con su mayor socio comercial, Brasil. Milei busca ahora presentarse como la cabeza de diez naciones de derecha en la región, una espada política del imperio, el jefe de un bloque que le puede servir a Trump por más que haya congelado por el momento sus entredichos con Brasil.
Trump y Scott Bessent, su secretario del Tesoro, le inyectaron dólares a la economía argentina cuando estaba colapsando antes de las elecciones de medio término en octubre. Fue una muestra de la clase de intervencionismo que se venía.
Bessent anunció el viernes que Argentina le devolvió a su Tesoro el dinero prestado con aportes de organismos multilaterales. El sustento de la alianza es simple: Argentina debe mantener a flote su precaria ingeniería financiera para venderle al mundo que las políticas de derecha funcionan. El gobierno presenta como un logro propio el anuncio de un complejo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. El Ministro de Economía Luis Caputo selló un acuerdo con seis bancos privados internacionales por 3000 millones de dólares para hacer un pago de 4200 millones de dólares. El acuerdo mantiene viva la épica mohicana cultivada por Caputo. “Kukitas queridos, ya no psicopatean a nadie. Deuda tomaban ustedes porque tenían déficit”, escribió Caputo en las redes sociales.
Caputo habla desde lo profundo de lo que, en el nuevo mapa, es un enclave colonial manejado por ahijados de Estados Unidos. La misión de Caputo parece ser pisar los aumentos salariales y a la vez permitir subas en las tarifas de los servicios públicos. Hace todo por sostener ese esquema. Por ahora el milagro Milei es que hay consenso en que logró bajar la inflación durante sus dos años de mandato. La inflación en la Ciudad de Buenos Aires en diciembre midió 2,7%. Milei festeja que logró bajar la inflación cuando técnicamente sigue subiendo.
Nada le asegura a Milei un año tranquilo si la mayoría de la población sigue sin poder llegar a fin de mes.


