PREMIO NOBEL DE LA GUERRA POR MARTÍN GAMBAROTTA

La escalada bélica en Medio Oriente, la situación del chavismo en Venezuela, el choque entre la AFA y el gobierno, el discurso de Milei en la apertura de sesiones, las internas del oficialismo y el debate sobre la renovación del peronismo; por Martín Gambarotta.

La escalada bélica en Medio Oriente, la situación del chavismo en Venezuela, el choque entre la AFA y el gobierno, el discurso de Milei en la apertura de sesiones, las internas del oficialismo y el debate sobre la renovación del peronismo; por Martín Gambarotta.

En este marco de guerra, Milei dio su discurso el domingo pasado para abrir las sesiones ordinarias en el Congreso. Fue un mensaje con poca visión del futuro, con pocos anuncios ambiciosos. Lo preocupante es que el presidente parece querer fantasmear a la población con algunos datos de su modelo: no reconoce que los salarios pierden contra la inflación. A la larga, son este tipo de cosas las que pueden poner en crisis a su gobierno y no las teorizaciones sobre lo que supuestamente tiene que hacer el peronismo para retomar el poder.

A Milei la incontinencia verbal le brota por los ojos. Dijo a los gritos en el Congreso que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner seguirá presa y que se le sumarán causas en su contra. Milei habló como si manejara los hilos de los tribunales, algo que niega pero quedó en evidencia con su desborde verbal.

Para Milei el ánimo persecutorio por las conspiraciones en su contra siempre está latente. En un anticipo de una entrevista por televisión que se emite hoy el presidente dijo: “no me van a llevar puesto como a Mauricio Macri”. Lo llamativo es que Macri terminó su mandato y perdió las elecciones presidenciales abriendo una transición bastante normal. A Macri se lo llevó puesto la economía.

Milei está en problemas si se instala un clima de recesión económica, cierres de fábricas y concursos preventivos. Los libertarios pueden controlar en modo norcoreano la transmisión estatal televisiva desde el Congreso, pero no pueden hacer nada con los discursos que se diseminan por las redes sociales, los canales en línea.

La renovación peronista fue un proceso bastante más complejo que desembocó en el menemismo. (…) Más que renovación habría que prestar atención a una postura poco practicada de Néstor Kirchner que resultó ser crucial en la historia: mantenerse su propia agenda durante el menemismo sin irse del partido. Ya se dijo: las cuentas tienen que cerrar, pero las cuentas tienen que cerrar con la gente adentro.

Comparti la nota

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Telegram