La escalada bélica en Medio Oriente, la situación del chavismo en Venezuela, el choque entre la AFA y el gobierno, el discurso de Milei en la apertura de sesiones, las internas del oficialismo y el debate sobre la renovación del peronismo; por Martín Gambarotta.
Hace poco el Presidente de Estados Unidos Donald Trump quería que le den el Premio Nobel de la Paz. Ya no. Trump primero se llevó entre bombardeos al Presidente Nicolás Maduro de Venezuela. Ahora, junto a Israel, ataca a Irán.
Hay que ponerse en los zapatos de un ciudadano medio de Teherán: su ciudad es bombardeada por dos países que de niño le enseñaron que son el demonio; esos países le piden que salga a la calle a derrocar a los líderes islámicos haciendo el trabajo sucio de la infantería, todo en nombre de la antigua monarquía corrupta derrocada en 1979 que servía a los intereses de Occidente. Hay un hijo del viejo rey muerto que quiere regresar para gobernar Irán, no suena una alternativa muy democrática.
En Venezuela, la nueva jefa de estado Delcy Rodríguez, antiguo cuadro chavista, parece gobernar a punta de pistola de la CIA.
Trump hizo campaña declarándose en contra de las guerras interminables en las que su país se veía históricamente enredado, pero ahora se enfrenta a un conflicto complicado con lo que queda de la República Islámica después de aniquilar rápido al líder supremo.
El ataque a Irán amenaza con crear un desparramo en Europa donde España, gobernada por el socialismo, se niega a colaborar con Trump. España tiene agendada una cumbre en abril con Brasil, país con el que Trump optó por no meterse.
Se sabe: el orden mundial está cambiando. Lo que hay es un desorden bizarro. El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado después de pasar más de 400 días en una prisión de Venezuela acusado de espiar. Gallo habló de torturas psicológicas pero dijo que no estaba mentalmente en condiciones de dar más detalles.
En este marco de guerra, Milei dio su discurso el domingo pasado para abrir las sesiones ordinarias en el Congreso. Fue un mensaje con poca visión del futuro, con pocos anuncios ambiciosos. Lo preocupante es que el presidente parece querer fantasmear a la población con algunos datos de su modelo: no reconoce que los salarios pierden contra la inflación. A la larga, son este tipo de cosas las que pueden poner en crisis a su gobierno y no las teorizaciones sobre lo que supuestamente tiene que hacer el peronismo para retomar el poder.
Lo sorpresivo fue que la liberación de Gallo la gestionó la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a través de sus contactos con Rodríguez y la federación venezolana. La AFA se hizo cargo de la logística. El gobierno libertario del Presidente Javier Milei quedó descolocado.
Claudio Tapia, el presidente de la AFA, es enemigo de la administración Milei y enfrenta investigaciones judiciales por irregularidades financieras. Para que se entienda en idioma libertario: Tapia trajo la Copa del Mundo. Tapia trajo a Gallo. El ataque de los medios amigos del gobierno contra Tapia, que se resiste a la privatización de los clubes de primera, es feroz.
La AFA decretó un paro de la fecha del fútbol para este fin de semana en protesta de la “persecución” de Tapia, un dirigente de origen peronista. A los funcionarios libertarios no les quedó otra alternativa que reconocer la gestión de la AFA en la liberación de Gallo. Igual, Tapia enfrenta una crisis que puede desembocar en su procesamiento cuando declare ante un juez.
River Plate anunció el jueves que no participará más en las reuniones ejecutivas de AFA.
El gobierno no pudo utilizar la liberación de Gallo después de la debacle de Maduro como un trofeo político de primera categoría.
En este marco de guerra, Milei dio su discurso el domingo pasado para abrir las sesiones ordinarias en el Congreso. Fue un mensaje con poca visión del futuro, con pocos anuncios ambiciosos. Lo preocupante es que el presidente parece querer fantasmear a la población con algunos datos de su modelo: no reconoce que los salarios pierden contra la inflación. A la larga, son este tipo de cosas las que pueden poner en crisis a su gobierno y no las teorizaciones sobre lo que supuestamente tiene que hacer el peronismo para retomar el poder.
Algunos legisladores opositores aguijoneaban al presidente a grito pelado durante la sesión, sin micrófono. Milei aprovechaba que era el único hablando con micrófono para contraatacar. Por momentos Milei parecía un panelista en el Congreso. Por momentos, se ablandaba bromeando que también es el presidente de los opositores. El presidente considera que está “domando” al kirchnerismo, que lo hace “llorar”.
A Milei la incontinencia verbal le brota por los ojos. Dijo a los gritos en el Congreso que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner seguirá presa y que se le sumarán causas en su contra. Milei habló como si manejara los hilos de los tribunales, algo que niega pero quedó en evidencia con su desborde verbal.
Las ironías brotan por todas partes: la transmisión estatal del discurso en el Congreso parecía producido por Corea del Norte, hasta se omitía enfocar al asesor presidencial Santiago Caputo y al Gordo Dan, enemigos internos de la mesa política del presidente. Se supone que la dupla está enfrentada con Karina Milei, la hermana del presidente que después de la victoria en las elecciones de medio término es su principal comisaria política. La interna libertaria no es lineal. Milei exaltó en el Congreso a la Senadora Patricia Bullrich (exministra de Seguridad) que supuestamente no cuenta con el apoyo de Karina Milei.
La renuncia del Ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona es parte de esa interna. Cúneo Libarona conoció a Milei en las noches panelistas de la televisión. El ministro efectivamente lo controlaba Caputo a través de un vice. Ya no. El nuevo ministro, Juan Bautista Mahiques, reporta ahora a Karina Milei. Mahiques es parte del aparato judicial, hasta su nombramiento era Fiscal General del Ministerio Público de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene conexiones con la AFA y se lo liga a algunos encuentros privados supuestamente financiado por el Grupo Clarín.
A Milei la incontinencia verbal le brota por los ojos. Dijo a los gritos en el Congreso que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner seguirá presa y que se le sumarán causas en su contra. Milei habló como si manejara los hilos de los tribunales, algo que niega pero quedó en evidencia con su desborde verbal.
Para Milei el ánimo persecutorio por las conspiraciones en su contra siempre está latente. En un anticipo de una entrevista por televisión que se emite hoy el presidente dijo: “no me van a llevar puesto como a Mauricio Macri”. Lo llamativo es que Macri terminó su mandato y perdió las elecciones presidenciales abriendo una transición bastante normal. A Macri se lo llevó puesto la economía.
El presidente además insistió con la teoría de que hay una conspiración para voltear a su gobierno. Incluye a la Vice Presidenta Victoria Villarruel entre los golpistas. Villarruel es una nacionalista que siempre está al borde de reivindicar la última dictadura militar y que ya no se habla con el presidente. Villarruel dijo después del discurso presidencial que quieren forzar su renuncia y se trenzó en una discusión mediática con el Diputado libertario Luis Petri, el exministro de Defensa. Villarruel terminó acusando a Petri de vaciar la obra social de las fuerzas armadas y de pagarle salarios de miseria. El tema de los salarios surgió también en el caso Gallo.
Para Milei el ánimo persecutorio por las conspiraciones en su contra siempre está latente. En un anticipo de una entrevista por televisión que se emite hoy el presidente dijo: “no me van a llevar puesto como a Mauricio Macri”. Lo llamativo es que Macri terminó su mandato y perdió las elecciones presidenciales abriendo una transición bastante normal. A Macri se lo llevó puesto la economía.
Ahora los salarios bajos serán un problema si la situación se vuelve inocultable. El equipo económico de Milei está bajo presión porque hace ocho meses que la inflación sube. El Ministro de Economía Luis Caputo salió a reforzar la promesa máxima del milagro mileista: la inflación en el mes de agosto empezará con un 0. Milei hace la misma promesa. Es una apuesta a bajar las expectativas, pero en realidad es un objetivo difícil de lograr.
Lo que juega a favor del gobierno es el dólar quieto y la posibilidad que tiene la población de comprar dólares libremente. El ministro también insistió con su plan: que la población deposite en los bancos los dólares que tiene atesorados en negro. Es la fantasía más volada del modelo Milei. Caputo estima que los argentinos tienen 170 mil millones de dólares en el colchón.
Caputo se sigue quejando de que las turbulencias se deben al efecto político de riesgo kirchnerista. El chiste del “riesgo kuka” ya quedó gastado, el lamento de que todos los problemas se deben a que parte de la oposición es kirchnerista suena latoso, no sirve para explicar la inflación alta, los retrasos salariales y los aumentos de tarifas. El ministro tiene que buscar otra frase ingeniosa mientras el riesgo país real sigue alto y hay dudas con las economías frágiles por el escenario mundial.
Caputo está al borde de quedar como un llorón. Llora por los dólares de tu colchón. Llora porque existe el kirchnerismo.
Hasta hay una campaña publicitaria del Banco Nación con colchones como protagonistas para promocionar la iniciativa. Es la banca estatal, la plata de todos los que tributan, puesta al servicio de la quimera liberal.
Milei está en problemas si se instala un clima de recesión económica, cierres de fábricas y concursos preventivos. Los libertarios pueden controlar en modo norcoreano la transmisión estatal televisiva desde el Congreso, pero no pueden hacer nada con los discursos que se diseminan por las redes sociales, los canales en línea.
Milei quiso vapulear a la oposición en el Congreso. El presidente también viene insultando a un grupo de grandes empresarios argentinos. Finalmente la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación de Empresas Argentinas (AEA) reaccionaron con comunicados llamando al diálogo. La UIA advirtió sobre una baja en la producción y la demanda interna cuando el gobierno abre indiscriminadamente las importaciones.
Uno de los empresarios atacados por Milei fue Paolo Rocca del Grupo Techint. “Nuestro compromiso con la Argentina es pleno. La legitimidad del Grupo Techint se consigue con proyectos, inversión, compromiso con las comunidades y excelencia”, dijo la empresa en las redes sociales. Rocca, en el mundo Milei, es “Don Chatarrín”. Techint reaccionó en el día que Caputo insistió con que “no había un modelo industrial” en Argentina. La declaración de Techint, una empresa obsesionada con las formas de la comunicación, se tomó como una respuesta institucional a los comentarios de Milei. Está diseñada para resaltar la desubicación infantil del presidente.
Milei está en problemas si se instala un clima de recesión económica, cierres de fábricas y concursos preventivos. Los libertarios pueden controlar en modo norcoreano la transmisión estatal televisiva desde el Congreso, pero no pueden hacer nada con los discursos que se diseminan por las redes sociales, los canales en línea.
La cineasta Lucrecia Martel, que está lanzando un documental, impactó con una serie de entrevistas. No importa tanto si se está a favor de lo que dice Martel, lo que importa es que se disemina un discurso sofisticado que el gobierno no controla. Los libertarios se sienten cómodos discutiendo con estrellas pop, pero enredarse con una cineasta de culto, mientras se masacra a la industria del cine, puede llegar a ser otra cosa. Hasta Guillermo Francella, un actor popular, se está quejando de la falta de trabajo.
La renovación peronista fue un proceso bastante más complejo que desembocó en el menemismo. (…) Más que renovación habría que prestar atención a una postura poco practicada de Néstor Kirchner que resultó ser crucial en la historia: mantenerse su propia agenda durante el menemismo sin irse del partido. Ya se dijo: las cuentas tienen que cerrar, pero las cuentas tienen que cerrar con la gente adentro.
El oficialismo está más ávido de leer políticamente las fotos de Trump con Lionel Messi en la Casa Blanca. Es una foto motivada por obligaciones de negocios: Messi con todo su equipo de fútbol campeón de Estados Unidos junto al Premio Nobel de la Guerra.
Por último, hay que volver un momento al “riesgo kuka” de Caputo. Los liberales siempre añoran un mundo sin peronismo, sus ingenieros políticos siempre están diseñando un peronismo 2 que contradiga los principios del movimiento y ahora lo que hay desde el kirchnerismo arrepentido son pedidos por escrito de una “renovación” peronista. Los nuevos renovadores demandan un apoyo claro del peronismo a la “ortodoxia económica”. Puede ser, pero parece un ultimátum de un grupo para poder seguir siendo peronista y no pasar vergüenza en las mesas de clase media.
La renovación peronista fue un proceso bastante más complejo que desembocó en el menemismo.
Le dio pista a múltiples caras, para tirar un nombre: Carlos Ruckauf.
Más que renovación habría que prestar atención a una postura poco practicada de Néstor Kirchner que resultó ser crucial en la historia: mantenerse su propia agenda durante el menemismo sin irse del partido. Ya se dijo: las cuentas tienen que cerrar, pero las cuentas tienen que cerrar con la gente adentro.



