La reforma laboral y el cierre de Fate, el dilema entre empleo industrial y servicios precarios, la posible judicialización de la reforma y el respaldo del FMI, el modelo oficial de país sin industria, sin empresarios nacionales y con trabajo formal debilitado; por Martín Gambarotta.
¿En qué momento la clase media vuelve a mirar con simpatía al peronismo? ¿En qué momento el que odia la política empieza a politizarse, habla de sus derechos laborales de oficinista en la mesa familiar? ¿En qué momento tu cuenta de Instagram donde boludeás a todo el mundo con una máscara de gas puesta deja de tener sentido? Tal vez no ahora. El Presidente libertario Javier Milei mide bien en las encuestas. Algunos comentaristas dicen que Milei tiene la reelección asegurada. La Cámara de Diputados acaba de aprobar 135 a 115 una reforma laboral drástica, el oficialismo tejió alianzas para lograr que pase un proyecto lleno de excentricidades que desafían a la Constitución.
Hay muchos que prefieren no mirar más de cerca. La reforma laboral vuelve al Senado porque se rechazó un artículo que limitaba las licencias por enfermedad e implicaba una quita en el salario. En el artículo original, si alguien enfermaba de cáncer pasaba a percibir el 75% de su ingreso. El Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger usó un tono festivo para explicar el artículo: si te quebrás una pierna jugando al fútbol el empleador no tiene la culpa y se te paga el 50% de salario, dijo. Hay que escucharlo con atención: el tono de Sturzeneger en realidad no era festivo, era el tono de un privilegiado al que no le cuesta nada hablar por hablar. Llama la atención la velocidad con la que el oficialismo decidió liquidar ese artículo, dejó en evidencia su obsesión comunicacional. La labia de Sturzenegger era indefendible, el artículo se cayó. Ahora el ministro tiene que hacer algo difícil para un privilegiado: callarse la boca. ¿Sturzenegger mismo ahora es indefendible? Al ministro se le cuestiona un contrato de su esposa con Cancillería para dictar clases de inglés a funcionarios. Cancillería dice que todo está en regla. Hay una larga lista de funcionarios compadres de Milei que se autodestruyeron con sus actitudes. Sturzenegger es el más conspicuo, un “coloso” del privilegio que de ahora más debe morderse la lengua.
Se espera que el Senado le dé sanción final a la reforma laboral que fue apoyada en el Congreso por sectores residuales del peronismo y aliados de centroderecha. La aprobación final de la reforma laboral será un hito en la historia de la democracia.
Así el presidente tiene munición gruesa para inaugurar las sesiones ordinarias en el Congreso el primero de marzo, pero hay señales que los próximos dos años no van a ser fáciles.
La revolución cultural que agitan en el campamento de Milei no perdona a los “empresaurios”. Así, los enemigos de la administración ya van de los delegados trotskistas pasando por el kirchnerismo “comunista” a los empresarios argentinos.
Un día antes de la aprobación holgada en Diputados cerró la fábrica de neumáticos Fate dejando a 920 trabajadores en la calle. Un grupo de trabajadores ocuparon la fábrica. Hay una órden de desalojo y un llamado a conciliación obligatoria, pero nadie se anima a sacar por la fuerza a personas que acaban de perder su trabajo. El cierre, presuntamente porque la fábrica no puede competir con las importaciones chinas, generó un desbande discursivo en los libertarios justo antes del debate laboral en Diputados. Milei insinuó una conspiración: “Conspiranoico yo?”, escribió en las redes. Los secuaces del presidente al principio culparon al sindicato liderado por la izquierda. Algunos quedaron al borde de festejar los despidos.
El empresariado no tiene piedad. El dueño de Fate no tuvo piedad con el Javo, Toto y Sturze. Le depositó al gobierno libertario un caso de despidos fabriles masivos un día antes de que se debata la reforma laboral en Diputados. El gobierno libertario fue anoticiado del cierre con antelación.
Los despidos no se festejan. Después, los libertarios apuntaron al empresario multimillonario dueño de Fate que además es propietario de Aluar, la productora de aluminio. La revolución cultural que agitan en el campamento de Milei no perdona a los “empresaurios”. Así, los enemigos de la administración ya van de los delegados trotskistas pasando por el kirchnerismo “comunista” a los empresarios argentinos. Milei ya discutió con Paolo Rocca, el dueño del Grupo Techint. A Rocca, uno de los principales empresarios del país, Milei lo despachó recientemente con un “Don Chatarrín”, después vino una tregua.
Una teoría de la Casa Rosada es que Aluar y Techint están ofendidos porque el aluminio y acero no forman parte del acuerdo comercial recíproco firmado con Estados Unidos.
La UIA (que apoya la reforma laboral) lanzó un comunicado advirtiendo que la situación en Fate no es un hecho aislado y que se perdieron 65.000 puestos de trabajo industriales.
Hay que preguntar si un puesto de trabajo en una fábrica es lo mismo que uno manejando un Uber.
También, claro, el Ministro de Economía Luis Caputo tuvo algo que decir. Pasó más desapercibido que los comentarios de Sturzenegger, pero Caputo se preguntó por qué los empresarios “no festejaron” la reducción de aportes patronales para nuevos empleados que contiene la reforma.
Caputo y Sturzenegger pertenecen al mundo de las finanzas y lanzaron un cotillón discursivo que poco tiene que ver con el mundo del trabajo real. Eso explica la excentricidad de la reforma laboral: un fondo de despidos financiado con aportes patronales a la seguridad social que ahora pasan a ser manejados financieramente por privados.
Respuesta posible para Caputo: en el mundo laboral nadie “festeja” nada, menos en un clima de cierres de fábricas y despidos. El director del Washington Post hace poco tuvo que renunciar porque se fue a una fiesta después de haber despedido a un tercio de la planta del diario.
Conclusión: Caputo y Sturzenegger pertenecen al mundo de las finanzas y lanzaron un cotillón discursivo que poco tiene que ver con el mundo del trabajo real. Eso explica la excentricidad de la reforma laboral: un fondo de despidos financiado con aportes patronales a la seguridad social que ahora pasan a ser manejados financieramente por privados. Es una nueva caja paraestatal para Caputo, un cofre en dólares hermoso para los financistas (unos 3500 millones al año de futuros jubilados que iban a la seguridad social estatal).
Hay que ver si la resbalada de Sturzenegger hace que Caputo también limite sus declaraciones. No parece, después de la aprobación en Diputados, Caputo escribió que “el pueblo, en su mayoría, jamás va a votar de vuelta el regreso del comunismo kirchnerista”.
La reforma fue apoyada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero hasta el fondo alerta sobre los “costos de transición” de la apertura comercial. El FMI, por ahora, hace la vista gorda con exigirle a la administración Milei que implemente un nuevo método para medir la inflación. Milei se niega a actualizar la medición, lo que disparó la renuncia de Marco Lavagna como director del INDEC, el instituto estadístico estatal.
El día del debate, jueves, la Confederación General del Trabajo (CGT) lanzó un paro nacional. Se sumaron los colectivos de la UTA y los trenes de La Fraternidad. El paro se sintió. El gobierno libertario amenazó con quitarle la personería gremial a UTA y La Fraternidad aduciendo tecnicismos. Es una amenaza curiosa: UTA y La Fraternidad son gremios tradicionales, no van a dejar de existir con la reforma laboral.
El plan de la CGT ahora es llevar sus reclamos a la justicia. Los gremios argumentan que la eliminación de derechos es anticonstitucional. La reforma incluye un complejo traspaso del fuero laboral nacional a la Ciudad de Buenos Aires. La Senadora libertaria Patricia Bullrich dijo que los tribunales no pueden decidir sobre una ley del Congreso. Es una contradicción clásica: Milei muchas veces anunció que llevaría leyes a las que se oponía a la justicia.
El Jefe de Gabinete Manuel Adorni dijo que era “perverso” dejar a la población sin transporte público. El oficialismo insiste con que la nueva ley, que entre otras cosas flexibiliza las negociaciones salariales quitándole poder a los gremios mayoritariamente peronistas, se van a crear empleos.
El plan de la CGT ahora es llevar sus reclamos a la justicia. Los gremios argumentan que la eliminación de derechos es anticonstitucional. La reforma incluye un complejo traspaso del fuero laboral nacional a la Ciudad de Buenos Aires. La Senadora libertaria Patricia Bullrich dijo que los tribunales no pueden decidir sobre una ley del Congreso. Es una contradicción clásica: Milei muchas veces anunció que llevaría leyes a las que se oponía a la justicia.
Los colectiveros no siempre se suman a los paros nacionales de la CGT, pero el sector del transporte también está en crisis. Hace poco le renunció un secretario de Transporte a Caputo en medio de un escándalo sobre el manejo de subsidios para los colectivos. Hay empresas de colectivos que amenazan con pagar aguinaldo y salarios en cuotas.
La CGT no llamó a una movilización para el día del debate. El gobierno libertario propone una calle violenta y esto hace que las manifestaciones sean más pequeñas, nadie le puede pedir a un ciudadano medio que marche si las fuerzas de seguridad están con ganas de volarle la cabeza.
Hay una corriente de sindicatos combativos que están dispuestos a dar un paso al frente y tener presencia en la calle: incluye a los estatales de ATE, los metalúrgicos de la UOM y otros.
Estas organizaciones son las que van a encabezar el conflicto en tiempos difíciles. Hay canales de noticias amigos de Milei que ya no pueden dejar de invitar a los líderes de estos sindicatos a sus programas. Casi nadie mira esos canales, son de una toxicidad cómica.
Al final del día, el gobierno libertario puede festejar. Que los libertarios controlen el Congreso después de haber ganado las elecciones de medio término el año pasado es una señal política fuerte, sobre todo internacionalmente. El dólar está pisado y en Banco Central acumula reservas.
Milei viajó a Washington para asistir a la reunión de la Junta de Paz auspiciada por el Presidente de Estados Unidos Donald Trump. Milei se mostró servicial con su financista principal: ofreció Cascos Blancos argentinos para Gaza. La novedad es el alineamiento de la FIFA con la Junta de Paz para “reconstruir” Gaza. Combina con la citación a indagatoria y prohibición de salida del país por asuntos de aportes previsionales al presidente de la AFA Claudio Tapia y otros.
La Junta de Paz es parte del plan que tiene Trump para destruir el viejo orden mundial. Argentina es un aliado estratégico de Trump si se instala ese nuevo orden, que a contramano de Argentina impone un proteccionismo industrial. Sobre todo porque Trump parece no animarse a confrontar abiertamente con Brasil, donde gobierna el progresista Lula da Silva.
Hay una fragmentación interna. La Vice-Presidenta Victoria Villarruel, una nacionalista pro dictadura que no se habla con Milei, reclama políticas arancelarias “tipo Trump”. Villarruel envía señales de que está dispuesta a ser candidata a presidente en 2027, algo que le puede quitar algunos votos a Milei. Trump de pronto se vio debilitado políticamente por el fallo de la Corte Suprema de su país en contra de sus aranceles mundiales. Trump reaccionó arremetiendo con una nueva batería de aranceles.
Milei hace pie, pero no será un año fácil. La inflación y el cierre de Fate anuncian eso. El presidente diseña un país sin obreros de fábrica y sin empresarios argentinos.


