El vacío político generado por la intervención financiera de EEUU y la discusión futbolera que viene a llenarlo, la tensión con Chiqui Tapia y la politización del conflicto llevada a cabo por Milei, la amenaza de Bullrich de investigar a la AFA y el proyecto libertario para transformar los clubes en sociedades anónimas; por Martín Gambarotta.
Hay un vacío. Es el vacío político que generó la intervención financiera de Estados Unidos en el país. Los vacíos no permanecen, se llenan. Más específicamente ahora se llenan con fútbol. De pronto se supone que hay una crisis en la Asociación del Fútbol Argentina (AFA) que encabeza Claudio Tapia. Tapia tiene sustento: nombró a Lionel Scaloni como técnico de la selección que terminó saliendo campeona del mundo en 2022. Tapia toma mate con Lionel Messi, que parece adorarlo. Las credenciales futboleras no alcanzaron para que no suceda un ataque: la decisión de la AFA de otorgarle a Rosario Central un título por mayor cantidad de puntos ganados en un año desató la histeria de la prensa conservadora en contra de Tapia, un dirigente que viene del sindicalismo peronista. Hay una persecución casi instintiva que le nace a la prensa conservadora cuando alguien que no es de su clase ocupa un espacio de poder. Entre las quejas apareció un club rebelde: Estudiantes de La Plata, que preside el exjugador Juan Sebastián Verón. Los jugadores de Estudiantes le dieron la espalda a los de Central cuando formaron un pasillo para homenajearlos por el título en un partido. El gesto de protesta le valió sanciones a los jugadores de Estudiantes y la suspensión por seis meses a Verón como presidente del club platense por parte de la AFA.
No hay nada más insufrible que meterse con los asuntos del tribunal de disciplina de la AFA, pero la ofensiva contra Tapia se está politizando. El Presidente libertario Javier Milei se dedicó a publicar una foto de dos próceres históricos de Estudiantes abrazados, Osvaldo Zubeldía y Carlos Bilardo, en la red social X. Milei hace tiempo que se declara “bilardista” (ganar a cualquier precio llevando al límite las reglas de juego) en todos los órdenes de la vida.
La fantasía de tomar por asalto la AFA, y todos sus negocios, usando un par de titulares negativos para influir sobre la opinión pública, es muy tentadora para el poder libertario. Pero la asociación argentina se rige por los estatutos de la FIFA, que suele reaccionar a los intentos de cualquier golpe político con una decisión fulminante: la expulsión de la selección del mundial. Tapia cuenta con el apoyo de la mayoría de los clubes y ya anunció que piensa ir por otro mandato.
Milei parece estar dispuesto a arremeter otra vez contra la AFA después de un intento fallido de imponer un proyecto para permitir la privatización de los clubes argentinos. El presidente suspendió su viaje a Estados Unidos donde iba a participar del sorteo del Mundial la semana que viene.
De todos modos, en el imaginario libertario, la AFA se presenta como un botín político, un cofre de negociados potenciales para la ambición empresaria. Está por verse si la decisión de Milei de suspender su viaje al sorteo es un acto de fuerza o de debilidad. Todo esto es mejor para el gobierno que hablar de algunos aspectos de la realidad económica.
El viaje era una vitrina ideal para Milei. Ahí estaba previsto una nueva reunión con el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, su padrino. Milei además buscaba una foto con Messi. Todo eso se frustra ahora porque Milei no quiere cruzarse con Tapia. Tampoco está claro que tenga asegurada una foto con Messi, que está muy bien asesorado en relaciones públicas y no se mete en líos. ¿Y si, como es habitual, aparece una foto de Messi con Tapia? Queriendo o sin querer, los libertarios están politizando la Copa que trajo Messi durante el mandato exitoso de Tapia.
La Senadora libertaria Patricia Bullrich, saliente ministra de Seguridad, el viernes dijo que desde su banca se va a dedicar a investigar a la AFA. “Hay que ver qué pasa con Tapia”, dijo Bullrich preparándose para una confrontación. Para Bullrich una potencial intervención de la AFA depende de la Inspección General de Justicia (IGJ), aunque Tapia argumenta que la jurisdicción de la asociación ahora está en la provincia de Buenos Aires. La pregunta es si una intervención de la IGJ contradice los reglamentos de la FIFA.
Bullrich juró el viernes en el Senado en una ceremonia cargada de tensión con la Vice Presidenta Victoria Villarruel, que no se habla con el presidente. El gobierno dice tener un proyecto para el fútbol que busca transformar las asociaciones civiles en sociedades anónimas.
Las tapas de los diarios tradicionales ligan a Tapia con una financiera que le inyecta dinero a los clubes con problemas económicos. Dicen que hay sospechas de lavado de dinero.
La fantasía de tomar por asalto la AFA, y todos sus negocios, usando un par de titulares negativos para influir sobre la opinión pública, es muy tentadora para el poder libertario. Pero la asociación argentina se rige por los estatutos de la FIFA, que suele reaccionar a los intentos de cualquier golpe político con una decisión fulminante: la expulsión de la selección del mundial.
No hay buenos recuerdos futbolísticos de Verón. Jugó tan mal contra Inglaterra en el mundial 2002 que el mito entre los hinchas es que fue para atrás porque en ese entonces militaba en el Manchester United.
Verón dijo el viernes que ahora teme que a Estudiantes lo manden al descenso el año que viene.
De todos modos, en el imaginario libertario, la AFA se presenta como un botín político, un cofre de negociados potenciales para la ambición empresaria. Está por verse si la decisión de Milei de suspender su viaje al sorteo es un acto de fuerza o de debilidad.
Todo esto es mejor para el gobierno que hablar de algunos aspectos de la realidad económica. El cierre, por ejemplo, de una fábrica de lavarropas que agita un clima de recesión, la reforma laboral excéntrica que quiere imponer en el Congreso sin estar claro qué clase de diálogo pretende con la Confederación General del Trabajo (CGT) y los empresarios, sumado a los aumentos tarifarios de los servicios públicos. También hay latente una investigación sobre retornos en la agencia estatal de discapacidad y el caso de la criptomoneda chatarra $Libra.
Hay momentos en que Milei parece expandir su agenda en un intento de alterar el orden democrático establecido en 1983, que se basa en la defensa de los derechos humanos. El presidente acaba de nombrar a un militar del Ejército como ministro de Defensa por primera vez desde 1983.
Caputo demuestra que le teme al liberalismo absoluto que se supone pregona, “la libertad” no es para el dólar. Es el “bilardismo” del que habla Milei. El presidente apuesta a la espectacularidad, quiere transformar a Estudiantes en un emblema libertario mediático opuesto al “populismo” de Tapia.
La prensa financiera mundial dice que a Milei le puede ir bien el año que viene si logra imponer “reformas estructurales”. Hay un conflicto: entre las reformas pendientes, la prensa nombra la libre flotación del dólar. El Ministro de Economía Luis Caputo responde: dólar alto no. Es decir, Caputo no acepta que liberar el dólar sea una reforma estructural. Caputo dice que un dólar barato con exportaciones altas es una contradicción para señalar que está todo bien.
Así Caputo demuestra que le teme al liberalismo absoluto que se supone pregona, “la libertad” no es para el dólar. Es el “bilardismo” del que habla Milei. El presidente apuesta a la espectacularidad, quiere transformar a Estudiantes en un emblema libertario mediático opuesto al “populismo” de Tapia. Sube fotos de la camiseta de Estudiantes de la Plata. La quiere transformar en un símbolo libertario. Estetiza el conflicto cuando, según la prédica del Doctor Bilardo, si le declara la guerra a Tapia la tiene que ganar.



