Literatura. Días que se amontonan como polvillo en los objetos, grietas que se ensanchan, edificios que se desploman. La imagen de la época es la ruina y el desgaste. Entre escombros materiales y discursivos, la poética de Natã Macário de Almeida (Río de Janeiro, 1993) ensaya una yuxtaposición de escenas, tiempos y textos. Un yo despojado que se mueve como quien arrastra un error.
SUCESOS EN UN MISMO MOMENTO
I
Un halcón peregrino pasa volando
llevando en sus garras una paloma.
Su modus operandis consiste en
clavar con toda fuerza, dado a la velocidad que consigue,
sus largas uñas en el cuello de la víctima
cortando la yugular y rompiéndole el cuello a la vez.
II
Abajo el kiosquero charla amenamente con alguien.
No sé quién es, pero parece aliviado cuando se va.
Y una mujer, sentada en su balcón,
fuma y me mira por algunos segundos.
Como si fuéramos cómplices
en algún secreto o conocimiento insólito.
Apartamos las miradas.
Se levanta un poco de viento.
Va a llover.
MOMENTO EN LA PLAZA
Las horas siempre se demoran en enero.
Pero mi cansancio es por pasar la noche desvelado
viendo una pelea de gatos en el techo.
Ahora cruzo la plaza central
sabiendo que soy el resultado de muchos malentendidos.
Es complejo llevar una vida
por eso cada paso que doy
es un simulacro de una convicción.
Me siento en el banco al final de la plaza
y veo a una calesita vacía.
No sé qué es peor
si la cara de los caballos
o la del hombre que los maneja.
Como fotos antiguas
guardadas en un cajón que nadie abre.
INUNDACIONES
Ahora que debo hacerme cargo de mí mismo
tengo pocos deseos:
una terraza
unas plantas
y poder mirar a los tanques de agua desde el ventanal.
En la mesa siguen los vestigios de la cena.
Momentos como estos tienen algo de impreciso.
Como esas tardecitas de verano
cuando la lluvia va sin límites
y las calles del barrio se inundan
y los autos forman olas al pasar.
En días así, cuando nadie sale
los vendedores asoman sus cabezas por las persianas a media altura
y con semblante triste
miran y piensan
"Esta lluvia… ¿cuándo va a cesar?”
LOS CABLES
Cuando las mujeres y los hombres pasan con bolsas de mercado
entre los papeles del asfalto
Él piensa
en el aire seco
y en los días que se amontonan sobre las cosas
como un polvillo,
formando una fina capa que les quita el color.
En los mediodías de enero
él saluda a los vecinos con torpeza
un poco triste
mientras las hojas golpean contra el techo.
Cuando regresa a casa
piensa
en las olas que traen a los objetos y sentimientos más variados:
estupor,
botellas y pajitas plásticas
y que este año cumplirá 32 años.
Todo antes de volver a salir
para sacar la basura
y quedarse mirando un rato por encima de los cables
sin saber muy bien a qué.
ESCOMBROS
Estas construcciones traen consigo una vieja y temprana grieta
un modo de los escombros que se expande en el tiempo.
"añadí a vuestra fé, virtud,
a la virtud, conocimiento"
En algún punto, las aves trinan y graznan
como un mal presagio
De manera silenciosa tomando cada rincón
las rendijas se multiplican y se ensanchan
"Porque en la mucha sabiduría
hay mucha molestia"
Se desploman los edificios
y su sucumbir arrastra basura y moho
"y no quedará piedra sobre piedra"
por eso envidiamos a las aves
por su manera de huir
"Todos nosotros,
nuestra justicia,
como trapos de inmundicia"
Bajo los escombros
manteles, hojas, cuadritos, tazas
la dicha
arrastrada
"Parte de la semilla cayó junto al camino
y vinieron las aves y la comieron.
Parte cayó en pedregales, donde no había casi tierra
y brotó pronto, por no tener profundidad
pero al salir el sol, se quemó,
y por no tener raíz
se secó.
Y parte cayó entre espinos,
y los espinos crecieron y la ahogaron"
Solo permanecen
estas flores silvestres
con su tallo fuerte
y su apariencia débil.

Natã Macário de Almeida nació en Rio de Janeiro, Brasil, en 1993, y desde 2007 vive en el conurbano bonaerense. Actualmente se encuentra terminando la carrera de Filosofía.


