Literatura. Figura paterna, filiación, naturaleza y clase. Frase hablada: versos largos y narrativos que tienden a la respiración de la prosa. Los poemas de Cristian Cruz (San Felipe, Chile, 1973) parten de la pequeña vivencia personal y llegan a la revelación. Los hilos que atan la memoria íntima y el mundo. Acompaña a estos poemas un ensayo de lectura de Carlos Henrickson.
Imagen total
He sacado mucho combustible de mi padre,
resultó ser el más contundente de una lista de familiares.
Su fe se quebró cuando quedó ciego,
le pedía a mi hermana que llenara un vaso de vino y luego lloraba por no poder mirar el mundo.
Imagen y ciego echándose vuelo,
combustible inflamable al tacto.
¿Cómo la oscuridad de esos ojos atraviesa la pieza y me pide contestar?
“¿Y ya tienes polola?, ¿no me digas que eres maricón?”.
Yo tenía 16 o 17, y dije: qué profundo.
Si supieras, tanque de combustible, que el amor y la muerte me han hecho pico,
que mis trabajos se convierten en mi vía crucis cada cierto tiempo.
Después de beber toda su vida, dejó de ver,
el sol y la luna se escondieron de él,
su espejo se alejó de él,
ciego, imagen = vaso de vino, lamento.
Buda te estaba sacando todo el rollo,
tu Karma fue tantear las paredes del departamento para llegar al baño
y con los años mutaste en un tanque de combustible.
¿Cómo lo hiciste? No lo esperaba,
Imagen = cerveza = ciego = poema.
*
En época de invierno
Las cosas suelen regresar y ocupar su lugar en nuestras vidas.
Tanto la luz del sol como la oscuridad indistintamente se pelean mi corazón.
Por eso voy cada invierno por la montaña Guanaco.
En época de invierno, cada mañana el sol sale por la montaña Guanaco
y luego por la tarde se entra por el cordón del Tigre.
En otra vida, ¿pude dar cuenta de aquello?
Ni se te ocurra dejarlo ir esta vez.
*
Mi hija patina una tarde de invierno
Se acerca a la reja de la cancha y me dice: ¿Qué figura quieres que haga; el ángel, el cisne
(aunque ese me cuesta mucho)
o la paloma hacia atrás?
Me gusta el ángel, pero realiza lo que quieras mostrarme.
Entonces cubrió toda la cancha de una esquina a otra
pensando quizá cómo sorprenderme.
Al rato se acerca a la reja y me pide la botella con agua.
El día había estado nublado y frío,
de pronto una luz naranja rompió en la cordillera nevada que está sobre el valle.
No sabemos lo que haremos más tarde o cuál será el desenlace,
la brisa comienza a amoldar nuestras mejillas
y quizás es hora de volver a casa.
Espera, espera, déjame realizar otro intento.
Claro, inténtalo toda tu vida, ser un ángel o un cisne,
como esa luz que se apodera de la cima y la abandona todas las tardes, una y otra vez.
*
De "Mis asuntos personales han regresado"
El año 87
me encontró apoyado en una torre de alta tensión que pasaba sobre el block 8289
de Cerro Navia.
Oye, pero si el año 87 yo trabajé en las
Galletas Cómpeta, de Carrascal s/n.
Me tiraron el turno de noche.
Me cansé de comer galletas y en el block también.
Muchas galletas, poco dinero.
Un día no fui más.
Mucho después murieron esos dos niños en un cumpleaños.
Yo no iba a ninguna parte,
salvo que me escapé de esas galletas
y en el block también se escaparon.
A una profesora de castellano se le metió en la cabeza que yo iba a ser escritor
y en la sala de profesores me presentó el año 91:
“Aquí tienen al que algún día será nuestro gran escritor”.
Risas, desprecio.
Ya me habían suspendido unas cuantas veces por fugarme
o por llegar pasado a cerveza.
Esa profe: en qué estaba, cómo se le ocurrió.
Era reemplazante y no la volví a ver nunca más
y nunca más volví a asomarme por la sala de profesores.
El año 96
me encontró apoyado
en las murallas de la biblioteca pública.

Cristian Cruz (San Felipe 1973). Ha publicado los libros: Pequeño país (poemas, Ediciones Casa de Barro, 2000), Fervor del regreso (poemas, Ediciones del Temple 2002), La fábula y el tedio (poemas, Ediciones Don Bosco, 2003), Papeles en el claroscuro (crónicas, Ediciones Intendencia de Valparaíso 2003), Reducciones (poemas, Ediciones Fuga, 2008), Dónde iremos esta noche (poemas, Ediciones Inubicalistas, 2015), Entre el cielo y la tierra (antología poética, Mago Editores 2015), La aldea de Kiang después de la muerte (poemas, Ediciones Casa de Barro, 2017), No era yo esa persona (poemas, Ediciones Inubicalistas, 2021), No hay caso con todo esto (poemas, Ediciones Bogavantes, 2024); y la antología Una Bella Noche para Bailar Rock (Editorial Aparte, 2024). Junto al poeta Ricardo Herrera publica Bar, antología de poesía chilena (Ediciones Casa de Barro, 2005). Con el poeta Claudio Guerrero es editor de Felices Escrituras, poetas chilenos pensando una provincia (Ediciones Casa de Barro 2022). Recibe el Premio Alerce, de la Sociedad de Escritores de Chile 2003 por el libro La fábula y el tedio. Finalista del premio Municipal de Santiago 2025 por su libro No hay caso con todo esto. Ha sido incluido en distintas antologías de poesía chilena y extranjera.


