El equipo médico del centro sanitario nacional llevó adelante una intervención inédita en el sistema público argentino. El procedimiento permitió trasplantar con éxito el órgano a un niño que estaba en lista de espera urgente.

El Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas, ubicado en El Palomar, concretó un procedimiento inédito en la salud pública argentina: la primera ablación de un corazón pediátrico mediante asistolia controlada con Perfusión Regional Normotérmica (PRN) en un hospital público. La intervención, realizada a comienzos de febrero y dada a conocer esta semana, permitió trasplantar el órgano a un niño que aguardaba con urgencia un donante.
La técnica utilizada forma parte de una modalidad avanzada para la procuración de órganos. En estos casos, cuando un paciente presenta un cuadro irreversible y, junto a su familia y al equipo médico, se decide retirar progresivamente las medidas de soporte vital, se habilita la donación luego del cese de la actividad cardíaca. La PRN permite restablecer de manera controlada el flujo sanguíneo para oxigenar y preservar los órganos, evitando su deterioro y mejorando las posibilidades de trasplante.
Según informó el Ministerio de Salud, la donación fue posible gracias a un paciente de tres años que estaba internado desde hacía más de un año en terapia intensiva pediátrica con una enfermedad neurológica crónica. Tras confirmarse la irreversibilidad del cuadro, la Unidad Hospitalaria de Procuración de Órganos y Tejidos (UHPROT) coordinó el operativo junto con el CUCAIBA, el INCUCAI y los equipos de ablación, lo que permitió concretar el procedimiento y marcar un hito en el sistema nacional de trasplantes.
El jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular Infantil del hospital, Juan Kiang, explicó que el corazón fue trasplantado a un niño argentino con miocardiopatía dilatada que se encontraba internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Según detalló, el paciente evolucionó favorablemente, permaneció un tiempo en observación médica y luego recibió el alta.
Desde el equipo médico destacaron que el resultado fue posible gracias a un trabajo interdisciplinario que involucró a especialistas en cirugía cardiovascular, terapia intensiva y cuidados paliativos pediátricos, quienes acompañaron a la familia del donante durante todo el proceso. Para los profesionales, la intervención demuestra que esta tecnología también puede desarrollarse en hospitales públicos y fortalece el sistema nacional de trasplantes.

