Transporte, alquileres, luz, gas, agua, prepagas y combustibles suben desde el inicio del mes. Los incrementos responden a ajustes mensuales y quita de subsidios, en un contexto de salarios y jubilaciones rezagados.

El comienzo de abril llega con nuevos incrementos en rubros clave de la economía cotidiana. Desde el primer día del mes se aplican subas en el transporte público del AMBA, los servicios públicos, los alquileres, la medicina prepaga y los combustibles. El esquema de actualizaciones periódicas y la reducción de subsidios explican una dinámica que impacta de lleno en el poder adquisitivo, mientras la inflación de marzo se ubicaría en torno al 3 por ciento.
El transporte muestra ajustes en todas sus variantes. En la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo supera los 870 pesos para usuarios con SUBE registrada, con un alza cercana al 5 por ciento, mientras que en la Ciudad el piso ronda los 715 pesos. El subte también se encarece y se aproxima a los 1400 pesos por viaje. A esto se suma el impacto indirecto de los combustibles: las naftas y el gasoil acumulan fuertes subas en las últimas semanas, lo que encarece la logística y presiona sobre los precios en general.
Los servicios públicos siguen la misma tendencia. La electricidad registra incrementos de hasta el 17 por ciento, con modificaciones en cargos fijos y variables, mientras que el agua sube alrededor de un 4 por ciento y el gas entre 2 y 3 por ciento bajo un esquema de actualización atado a la inflación. En paralelo, las prepagas aplican un nuevo ajuste cercano al 3 por ciento y los alquileres trepan hasta un 33 por ciento anual en contratos vigentes. El resultado es una estructura de gastos en ascenso constante, en un contexto donde los ingresos permanecen prácticamente estancados, profundizando la tensión sobre los hogares.


