Literatura. Un ambiente de fin de fiesta: migas, platos descartables, hules y adornos baratos. Entre Pinterest y el cotillón de barrio, los poemas de Abril Farías (Lanús, 2000) eligen estetizar lo banal como correlato material de una experiencia afectiva que nunca se termina de enunciar. No es que no hayamos estado en la fiesta; es que nos quedamos para limpiar y ser testigos de lo que hace la luz con los restos.
Tendencia a lo fugaz
Quiero habitar
una micro tendencia
fugaz
pedir un deseo
a una flor muerta
aferrarme a una tendencia
que consuma
mi casa, mis cubiertos
el color de mis uñas
el nombre de mi perra
Aferrarme
a lo micro
expandir lo más chiquito de mi cuerpo
que consuma
mis modismos, mis maneras,
manifestar una tendencia a algo ajeno
una inclinación
que consuma
mis estructuras del sentir
Una micro tendencia fugaz
una plaga
que devore mis poemas
que los impregne
de un perfume que pronto será descontinuado,
de un número limitado de objetos y sujetos
(Fragancias, paletas de colores, muestrarios de telas y texturas, estampados y trazos)
Una cantidad finita de imágenes alternadas
que este poema
quede viejo
que se adhiera a un instante y quede
que este dolor
quede viejo
Quiero habitar
una micro tendencia
fugaz
pedir un deseo
Un poema que encaje perfectamente en mis pestañas
y envejezca mal
*
Citronela
Lo único que queda del banquete es
una marca de cera sobre la mesa
Cera de vela de citronela
servilletas sucias
Soperas de alpaca lustradas con pasta de dientes
y uvas
verdes
de la parra del jardín
Con moscas
Copas de vidrio de colores
culitos de vino con hielo derretido
No hay mantel sobre la mesa
pero tendría
el olor
de los restos de la fiesta
todos los fluidos de la noche
mezclados en el florero
Carozos
Sidra
Helado de crema derretido
Con las uñas saco la cera de la mesa queda
el olor
de hace cinco horas cinco días cinco meses
de cuando tenía cinco meses, cinco años
Lo único que queda es
basura
Las sillas corridas
Media tarta de coco
Naturaleza muerta de moños
lazos de terciopelo
en tonos tierra
ladrillo, marrón, terracota
en el centro de la mesa, arriba
velas, flores
puntos magentas que no pidieron pero
vasos de cristal con frutas mojadas en ron
Un hada está muriendo en mi esófago
Todos duermen
Las moscas
La citronela en la punta de los dedos
silencia
el olor al banquete muerto
Los amigos
duermen
hace cinco horas cinco días cinco años
Después de la fiesta, después de los cinco años
hay que pagar las copas robadas, los
platos alquilados de porcelana china
¿Será?
la última boda
el último banquete
Todos duermen
No hay
otra vela de citronela para espantar los mosquitos
otra fiesta, otro filósofo
Una bañadera de melisa y manzanilla
*
Pusiste flores
pusiste flores de plástico en la mochila del baño
la mochila era rosa, las flores fluo
el botón estaba roto y había que tirar agua con un balde
en mi casa pasa lo mismo
nos lavamos los dientes en la cocina, vos lavas los platos en el baño
encontré en vos el deseo kitsch de embellecerlo todo
la voluntad de que todo sea lindo
cuando te lavas los dientes y escupís
sobre las tazas y los cubiertos
me dijiste que te habían regalado las flores
esas de tela naranja con amarillo fluo
y las pusiste en la mochila del baño
como elegir que nunca te van a romper el corazón
ni se va a ir por la alcantarilla
en la forma de anillo con brillos magentas
me hiciste bella
en un acto despojado
como cuando mi amiga levanta confeti en la calle
como cuando tiré mi anillo favorito por la alcantarilla
como cuando decidiste poner flores en el baño
un cuadrito arriba de la puerta, una planta
me hiciste bella de palabra, en un acto performativo
de bendición y maldición
de nombrar detalladamente
esas cosas que siempre odie,
tanto como a las flores de plástico
de palabra, bella, como un deseo
de salud dinero y amor cuando se chocan las copas
me nombraste bella como bautismo de caballera
antes de salir al bosque, a los bazares
armada solo con un apodo,
con un estandarte, borlas
flores de plástico
*
'Carta de amor' sobre bandeja de plástico
Pintaste un cuadro pornográfico
en una bandejita de torta de cumpleaños
Hace meses que quiero escribir un poema sobre las bandejitas para tortas
esas que son blondas de plástico
que terminan manchadas con dulce de leche y grana
que se lavan y se guardan para el próximo cumpleaños
hasta que se ponen amarillentas, se rompen
Pedí un deseo
me preguntas por qué una bandejita de plástico que parece una blonda
Por qué un poema de eso
porque me gusta el imaginario torta, el imaginario cumpleaños
pero también es por lo mismo de siempre
el producto manufacturado, cotidiano, siempre de plástico difícil de limpiar inútilmente rococó como un cuello de brocato
se usan restos de dinosaurios solo para servir una torta
Te dí un beso
consolidado como una tradición caduca
ir al cotillón a comprar flores de porcelana
juguetitos para la piñata
mazapán colorante
una bandejita y una blonda gigante
Te regale una blonda con forma de corazón
Julio en su mes diría que sí, el amor son esas coincidencias
mis ganas de escribir un poema sobre bandejitas de plástico, las flores amarillas y tus cuadros obscenos en lienzo dulce
quizá el fantástico no es un unicornio sino
esta coincidencia de elegir estetizar un pedazo de plástico
para hablar de cuerpos
igual me preguntaste por qué un poema sobre esto
por qué no
por qué no un cuadro pornográfico en una bandeja redonda
retruco
Te dije que me pintes un día
una amiga coincidió conmigo sí, que bendición
los restos de haber comido algo rico
como la bola de mazapán que quedaba en la heladera después de los cumpleaños
envuelta en papel film la comía de a cachitos porque no quería que se terminara nunca nunca
la felicidad de saber que estaba en la heladera
Te dí un último beso
sólo quedan miguitas, dedos de dulce de leche y crema
una pila de platitos descartables para lavar
Escribí un poema

Abril Farías nació en el Hospital Evita de Lanús, como el Diego, en el 2000. En 2019 comenzó la carrera de Letras en la FAHCE de la UNLP. Actualmente se encuentra preparando las últimas materias del profesorado y comenzó a trabajar en su tesina de licenciatura, abocada a la poeta surrealista Celia Gourinski. Forma parte del Colectivo Poético de Estudiantes de Letras Calambur, que surgió en la facultad en 2021 buscando indagar en la relación entre poesía y academia. En el año 2025 fue residente en el Festival Internacional de Poesía de Rosario.


