La centralidad política del fútbol y el intento del gobierno por capitalizar el desempeño de la Selección, el thatcherismo de Milei y la bandera de Malvinas en la semifinal, la ley sobre la propiedad privada y la venta de tierras a extranjeros y el panorama económico libertario, las perspectivas electorales del oficialismo y las dificultades para una eventual reelección; por Martín Gambarotta.
A nadie se le escapa: Argentina juega hoy la final de la Copa del Mundo. Antes hubo otro partido: la semifinal ganada después de ir perdiendo contra Inglaterra. Así es como se hizo imposible evitar hablar del Mundial. No es enteramente preciso decir que el partido de Gobierno trató de apropiarse de la Selección. Pero comenzaron a circular corrientes de energía que el Presidente libertario Javier Milei y sus comunicadores trataron de conducir. Ahí es donde apareció un viejo dato: la admiración declarada de Milei por Margaret Thatcher, la primera ministra del Reino Unido durante el conflicto de Malvinas en 1982. Un periodista decía cuando el presidente era el liberal Mauricio Macri ‘‘tenía cosas’’ de Nelson Mandela, el prócer sudafricano que lideró la lucha contra el apartheid y predicó consenso con sus antiguos enemigos que lo encarcelaron por décadas. Era una linda imagen, pero también era difícil encontrar similitudes entre Macri y Mandela. Es más fácil decir que Milei tiene cosas de Thatcher.
En la semana el filósofo libertario Alejandro Fantino se dedicó a denostar al aire a un actor que se quejaba en público de la falta de apoyo estatal a la producción de obras de ficción. El actor, dijo Fantino, debería probar manejando un auto o cortando pasto; eso es Thatcherismo.
Los voceros de Milei aclararon que el presidente admira a Thatcher exclusivamente en lo económico y no en lo que hace a Malvinas. Un periodista subrayó que Milei idolatraba a una criminal de guerra que había ordenado el hundimiento del crucero General Belgrano fuera de la zona de exclusión durante la guerra de Malvinas.
Milei quedó en un lugar incómodo. Se notó cuando las autoridades de la cartera de seguridad anunciaron la prohibición de banderas políticas, incluyendo el “mapita” de Malvinas, a la semifinal en Atlanta, Estados Unidos.
Los ingleses exigieron una investigación de la FIFA sobre el asunto de la bandera. Los jugadores malvinizaron la Copa por decisión propia, es un gesto que el Milei que le rinde culto a Thatcher nunca entenderá.
Todo terminó con un gesto ahora famoso: el despliegue de un manto casero con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, traficada por unos hinchas que lograron hacérsela llegar a los jugadores ni bien terminó el partido. Los jugadores no dudaron, la historia pesa y son hijos de la escuela estatal: desplegaron la bandera casera hecha con un retazo de sábana y pintura negra, en el campo de juego para la furia del periodismo inglés. Los ingleses exigieron una investigación de la FIFA sobre el asunto de la bandera. Los jugadores malvinizaron la Copa por decisión propia, es un gesto que el Milei que le rinde culto a Thatcher nunca entenderá.
El saliente primer ministro británico hizo saber que su equipo no ganó la copa, pero que las islas le pertenecen a su país. Le deseó suerte a los dos equipos en la final, en especial a España.
España le ganó hace dos años la final de la Eurocopa a Inglaterra y festejó reclamando por el peñón de Gibraltar. El viernes Estados Unidos apoyó el reclamo argentino. Hubo respaldo también de la administración de Donald Trump a la manifestación en el estadio del equipo argentino por la soberanía de las islas.
Lionel Messi después del partido habló de lo importante de haber ganado porque hay gente en el país que no llega a fin de mes, que no tiene trabajo y que tiene que lucharla. La Casa Rosada respondió que el panorama que pintó Messi es “completamente cierto”. En una declaración en X culpó al kirchnerismo por la situación.
Así es como la administración libertaria perdió el control comunicacional de los acontecimientos del Mundial y sus repliques en los medios y la realidad efectiva.
La máquina de comunicación libertaria quedó girando en falso: difundió una noticia apócrifa en la que Máximo Kirchner supuestamente criticaba al arquero argentino.
Milei no le dio demasiada importancia a la bandera, se quejó en general de gestos populistas y dijo que las islas se recuperan trabajando en el “plano diplomático”. En otro discurso dijo que será reelecto y pronosticó “100 años de liberalismo”. Inmediatamente después del banderazo de la Selección, los funcionarios de su gobierno comenzaron a tejer ilusiones diplomáticas que apuntaban a instalar la idea de que las potencias del mundo estaban cerca de convencer al Reino Unido de sentarse a una mesa de negociación a discutir la soberanía de las islas.
Lionel Messi después del partido habló de lo importante de haber ganado porque hay gente en el país que no llega a fin de mes, que no tiene trabajo y que tiene que lucharla.
Victoria Villarruel, una ultranacionalista que no se habla con Milei, vio una oportunidad de levantar el perfil antes del partido publicando en las redes que se jugaba contra “piratas usurpadores”. (…) lo que le genera un problema a Milei es que los medios internacionales no necesariamente están al tanto de que no se habla con su vice presidenta. Villarruel está aislada y no pesa, pero este es uno de los pocos casos donde logra figurar dañando a Milei a nivel internacional.
La Casa Rosada respondió que el panorama que pintó Messi es “completamente cierto”. En una declaración en X culpó al kirchnerismo por la situación. “No se borra en 24 meses”, según el partido de Gobierno. “El camino es muy exigente”, declaró la Casa Rosada.
Antes, el vocero presidencial había negado que la gente no llegara a fin de mes. Se acumularon las declaraciones oficialistas contradictorias en un intento de mantener la iniciativa.
La Vice Presidenta Victoria Villarruel, una ultranacionalista que no se habla con Milei, vio una oportunidad de levantar el perfil antes del partido publicando en las redes que se jugaba contra “piratas usurpadores”. Villarruel siempre está al borde de reivindicar a la última dictadura militar, pero lo que le genera un problema a Milei es que los medios internacionales no necesariamente están al tanto de que no se habla con su vice presidenta. Villarruel está aislada y no pesa, pero este es uno de los pocos casos donde logra figurar dañando a Milei a nivel internacional.
Villarruel chocó con la Senadora libertaria Patricia Bullrich el jueves durante un intento de abrir una sesión en el Senado para aprobar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que entre otra cosa permite el desalojo sumario de inquilinos morosos. Se filtraron chats agresivos entre Villarruel, que detona su retórica nacionalista, y Bullrich. La ley pone en juego la soberanía en un momento en que está en boca de todos porque propone eliminar el límite del 15% para la compra de tierras por parte de ciudadanos o empresas extranjeras. También quita la restricción de 1.000 hectáreas en la zona núcleo y habilita la adquisición en áreas fronterizas o linderas a cuerpos de agua, según Página/12.
El Senado sigue trabado a pesar de la renuncia de Manuel Adorni como jefe de gabinete por las denuncias de enriquecimiento ilícito en su contra. El viernes se decía que la justicia detectó inconsistencias en el patrimonio de Adorni.
Milei confía en su reelección, pero la batalla presidencial real será más dura si se consolidan las encuestas que indican que el presidente necesita ganar en primera vuelta para asegurar su reelección. Que el presidente piense que ya tiene un segundo mandato en el bolsillo es un peligro para todos porque los libertarios pueden estar dispuestos a cualquier cosa para intentar hacer realidad lo que imaginan.
Los libertarios esperan todavía resultados a nível económico: la inflación en junio midió 1.9%, viene a la baja. Lo que todavía no logran es que la desaceleración del costo de vida se sostenga en el tiempo porque las tarifas siguen aumentando. La prensa habla de un posible “rebote” y la meta de la administración libertaria es que por lo menos la inflación anual sea más baja que la del año pasado. El nuevo vocero presidencial por ahora se la tiene que pasar dando explicaciones de por qué el ingreso disponible es cada vez menos.
Milei confía en su reelección, pero la batalla presidencial real será más dura si se consolidan las encuestas que indican que el presidente necesita ganar en primera vuelta para asegurar su reelección. Que el presidente piense que ya tiene un segundo mandato en el bolsillo es un peligro para todos porque los libertarios pueden estar dispuestos a cualquier cosa para intentar hacer realidad lo que imaginan.
La carrera hacia un nuevo mandato presidencial no será necesariamente simple. La semana confirmó algo: Milei tiene cosas de Thatcher, una dirigente que a la larga terminó siendo denostada por el pueblo británico.



