BANDERAZO DE LA SELECCIÓN POR MARTÍN GAMBAROTTA

La centralidad política del fútbol y el intento del gobierno por capitalizar el desempeño de la Selección, el thatcherismo de Milei y la bandera de Malvinas en la semifinal, la ley sobre la propiedad privada y la venta de tierras a extranjeros y el panorama económico libertario, las perspectivas electorales del oficialismo y las dificultades para una eventual reelección; por Martín Gambarotta.

La centralidad política del fútbol y el intento del gobierno por capitalizar el desempeño de la Selección, el thatcherismo de Milei y la bandera de Malvinas en la semifinal, la ley sobre la propiedad privada y la venta de tierras a extranjeros y el panorama económico libertario, las perspectivas electorales del oficialismo y las dificultades para una eventual reelección; por Martín Gambarotta.

Los ingleses exigieron una investigación de la FIFA sobre el asunto de la bandera. Los jugadores malvinizaron la Copa por decisión propia, es un gesto que el Milei que le rinde culto a Thatcher nunca entenderá. 

Lionel Messi después del partido habló de lo importante de haber ganado porque hay gente en el país que no llega a fin de mes, que no tiene trabajo y que tiene que lucharla. La Casa Rosada respondió que el panorama que pintó Messi es “completamente cierto”. En una declaración en X culpó al kirchnerismo por la situación.

Victoria Villarruel, una ultranacionalista que no se habla con Milei, vio una oportunidad de levantar el perfil antes del partido publicando en las redes que se jugaba contra “piratas usurpadores”. (…) lo que le genera un problema a Milei es que los medios internacionales no necesariamente están al tanto de que no se habla con su vice presidenta. Villarruel está aislada y no pesa, pero este es uno de los pocos casos donde logra figurar dañando a Milei a nivel internacional.

Milei confía en su reelección, pero la batalla presidencial real será más dura si se consolidan las encuestas que indican que el presidente necesita ganar en primera vuelta para asegurar su reelección. Que el presidente piense que ya tiene un segundo mandato en el bolsillo es un peligro para todos porque los libertarios pueden estar dispuestos a cualquier cosa para intentar hacer realidad lo que imaginan.   

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