Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y cuatro gobernadores volvieron a reunirse con los jefes parlamentarios del peronismo. Hubo un compromiso de sostener las primarias, propuestas para reforzar partidas sociales y de infraestructura, y una advertencia a los mandatarios que acompañen los planes electorales de Milei.

La cúpula del peronismo volvió a sentarse a la misma mesa para acordar posiciones frente al Gobierno. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner participaron el jueves por la noche de una reunión de tres horas en la Casa de la Provincia de La Pampa, en la Ciudad de Buenos Aires, junto a cuatro gobernadores, los titulares de los bloques de Unión por la Patria en el Congreso y el senador Gerardo Zamora. El encuentro, el segundo de estas características en poco más de dos meses, dejó una señal de acercamiento entre sectores que todavía mantienen diferencias por los liderazgos y las candidaturas.
Uno de los principales acuerdos fue defender las PASO frente al intento del Gobierno de eliminarlas o suspenderlas. “Creemos que hay que sostener las PASO como herramienta siendo conscientes de que cualquier intento de eliminación o suspensión puede transformarse en una trampa para la sociedad”, plantearon en un documento conjunto. Los dirigentes también cuestionaron que Javier Milei busque modificar las reglas electorales a pocos meses del inicio de un año decisivo para la organización de las fuerzas políticas.
La advertencia no se limitó al oficialismo. En la primera cumbre, realizada el 11 de agosto en el Hotel Emperador, los referentes del PJ habían discutido cómo responder a los gobernadores de origen peronista que acompañen la eliminación de las primarias. La alternativa que sigue sobre la mesa es presentar listas propias en esos distritos para disputarles el electorado. La amenaza apunta a evitar que mandatarios aliados de Milei utilicen la estructura del PJ mientras respaldan una reforma que la conducción partidaria rechaza.
En la reunión participaron los gobernadores Sergio Ziliotto, de La Pampa; Ricardo Quintela, de La Rioja; Gildo Insfrán, de Formosa; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego. También estuvieron José Mayans, jefe del bloque peronista en el Senado; Germán Martínez, titular de la bancada en Diputados; y Zamora, exgobernador de Santiago del Estero. Los asistentes ratificaron su voluntad de mantener la unidad del peronismo y ampliar la convocatoria para construir una alternativa electoral al mileísmo.
El segundo eje de la cumbre fue la agenda parlamentaria, con especial atención al Presupuesto 2027. Los bloques peronistas acordaron impulsar partidas para el mantenimiento de rutas, la construcción de viviendas y la protección de las personas con discapacidad, incluidas las prestaciones correspondientes a quienes cuentan con Certificado Único de Discapacidad. También analizaron el financiamiento universitario, en medio del conflicto por el incumplimiento de la ley aprobada por el Congreso.
Los dirigentes describieron un escenario social marcado por la pérdida de empleos, el temor a nuevos despidos y las dificultades de las familias para llegar a fin de mes. También expresaron preocupación por el sobreendeudamiento de los hogares y por la situación de las personas con discapacidad. La discusión económica y laboral formó parte de un diagnóstico compartido, aunque el encuentro no resolvió las disputas internas sobre quién debe conducir la próxima etapa del peronismo.
La reunión incluyó, además, una evaluación de los riesgos de inundaciones asociados al fenómeno de El Niño. Kicillof y Ziliotto siguen con atención las consecuencias que podrían tener las lluvias persistentes en Buenos Aires y La Pampa. En la provincia de Buenos Aires, un estudio hidráulico del Ministerio de Infraestructura advirtió que un tercio del subsuelo ya no tendría capacidad de absorción de agua. En ese contexto, el ministro bonaerense Gabriel Katopodis presentó una denuncia penal contra Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, por el presunto desvío de fondos del Fondo de Infraestructura Hídrica.
La cumbre dejó así una hoja de ruta común en tres frentes: resistir la reforma electoral del Gobierno, coordinar una agenda legislativa y sostener una señal de unidad. Las diferencias por las candidaturas siguen abiertas, pero los principales sectores del PJ volvieron a mostrarse dispuestos a negociar posiciones compartidas frente a la Casa Rosada.


