De la sátira explícita a la resistencia íntima sin referente, de la didascalia a la onomatopeya. Estos poemas de Augusto Villafañe (La Plata, 1999) manifiestan muchas voces pero coinciden en responder a distintas formas de autoridad: política, religiosa, cultural. El éxtasis de una antiepifanía. La identidad como una estructura dañada.
exhortación
las cosas no marchaban de acuerdo al plan
entonces, las fórmulas matemáticas
se dibujaron en el suelo con sal
en la oficina rosada
unas velas se encendieron
para hacer contacto y exhortar
a la divinidad de turno:
-Oh dios mercado-
profirió
-¿acaso tú también te equivocas?-
-¿acaso las conocidas leyes de oferta y demanda
no alcanzan a educar a estos negros de mierda?-
hizo una breve pausa
-¿acaso la única teoría del derrame que comprenden
es la de sus baldes cagados?-
sollozó arrojando una mirada al techo.
-Oh dios mercado-
continuó diciendo
-dime: ¿qué debo hacer?
si ya santifiqué las pymes con tus benignas importaciones chinas
si ya miles de ñoquis fueron excomulgados sin veintinueves
si ya sacrifiqué tres líneas de discapacitados en tu nombre…”
-¿qué más quieres oh dios mercado
para que tu ciencia exacta y concreta
se aplique de manera geométrica
a este país bananero?-
las velas se consumieron
las líneas, también
la manifestación,
sofocada por un camión hidrante
Y el presidente salió
más moderado que nunca
a hacer campaña.
*
una mujer se dejó morir
una mujer se dejó morir
en medio de la calle
la resignación se le escapó en un suspiro
y sin querer queriendo
se le enganchó el alma
y tuc
se le escapó la vida
una mujer se dejó llevar por la policía
tenía el cuerpo azul y la sonrisa rota
la mano fría y el corazón-pájaro
que sin querer queriendo
tuc
se le escapó a la muerte
un corazón de mujer-muerte
se dejó atrapar para ser visto
en una jaulita de casa rosada
y esta vez
queriendo
dejaron el gas prendido
y tuc.
*
llevate todo
Llevate la flor cuadriculada
del vestido de mi madre
Llevate la rutina del día
El olor de la avenida
Llevate la casa a cuestas
caracol del anotador de mi chica
Llevate la rutina del día
El color del toldo de la verdulería
Llevate esta queja recta como poste
Llevate el sentido de mi vida
sobretodo
Llevate la rutina del día
para poder pararme y decirte
que no
que disculpá
pero no
*
una vez hablé con dios
una vez hablé con dios
y me hizo caso
(Tragar)
no pregunté:
ni cómo
ni cuándo
ni por qué
dejé de creerme
y dejé de creer
(Tragar)
tuve miedo
de que tragara
otra mentira
*
mi nombre tiene dos puentes caídos
mi nombre tiene dos puentes caídos
aislando la garganta suave
que suena como la guerra
el arco de entrada
conocida convención
del canto del orden
del Abecedario
de este lado del planeta
le sigue serpenteante
sumisa sonda
la onda vivaracha
del primer pecado
un cristo después
colgado de una percha
y un círculo
a mano alzada
en el que me pierdo
en el que se cierra
mi nombre

Augusto Luis Villafañe (La Plata, 1999) se acercó a la poesía desde la infancia, en talleres para niños de la biblioteca La Chicharra de Meridiano V. En 2017 comenzó la carrera de Letras en la Universidad Nacional de La Plata, donde se recibió en 2024. Durante esos años se sumó al Colectivo Poético CALAMBUR, que continúa generando espacios de lectura, escucha e intercambio en torno a la poesía. También participó del taller Visión Verbal, coordinado por la poeta Tatiana Fabrizio, con quien actualmente trabaja en la organización de su producción. Es docente en distintas escuelas y prepara su primer libro.


