Oralidad, elipsis, montaje. Estructura polifónica compuesta de fragmentos. Estos poemas de Camila Mazía (Buenos Aires, 1993) surgieron de desgrabar testimonios de adultos mayores; un modo de volver productivos el desvío y el error, de «desburocratizar la escucha». El material importa. Lo que se hace con él, también.
UNA ADECUADA ARTISTA INTERVINO
si quieres o no yo te escribo
pero mi letra no es para escribir
soy pensionada
soy madre de 11 hijos con 10 vivos
soy abuela de 48 nietos y 8 bisnietos
voy en camino con mi edad
no digo que tengo una salud perfecta
tampoco me dejo caer
porque siempre en mi vida
dije que no a una enfermedad
o una dolencia me va a tirar
yo como persona de mi barrio
me gustaría que haya una actividad
para nosotros los mayores
para nuestra tercera edad
o como quieran llamarlo
*
YO SÉ LO QUE ES EL ÁRBOL
la importancia que tiene
todos respiramos
gracias al árbol de la poesía
pero también
necesitamos
luz a la noche
nosotros
somos alérgicos y
cuando el árbol grande
entra por la ventana
y llena todo de polvillo
los plátanos
son terribles
todo por un árbol las promesas
de los padres
a los alérgicos nos afecta todo
que te levanten el mate
te da inseguridad
creo que hay que esperar
que pase el otoño
se caigan las hojas
para decir
ahora no
basta
cuando el señor
se encargaba de mantener
la moral
los hombres de esta tierra
a la municipalidad
muchas gracias
por todos
porque pueden hacerlo
porque usan
la plaza en la plaza plaza
por poner otra vez la vida
nada más
también en la plaza
*
A VECES SOY INÚTIL
en esta jaula de cemento
tenía una casa
con la glorieta
la pelopincho de las chicas y todo eso
durante diez años más el verano
que en invierno están todos los días
mi marido cuando le dije
busquemos un departamento
un batallón de infarto
me dijo el techo está en el techo
que pasar la fase de vida no sí sí sí
todo cambió no debo despertarme tantas veces
me enoja la dependencia
entonces de un departamento
yo me sentiría un poco flojo
prefiero mientras pueda seguir en tensión
aunque sea grande y no entorpecer
*
LA REALIDAD DE LA VIDA Y LA SIESTA
es decir que vas a hacer una cosa
pero las horas
que yo quiero mucho
que me dieron miles de libros y no sabían
cómo no vas a poder llegar a un jubilado
que tiene 70 80 años a que aprenda algo
tengo buenas noticias
es el futuro
sabemos que no lo podemos esquivar
lo que intentamos
es no dejar afuera a nadie
pero el futuro próximo el futuro
es capacitar a los jubilados
es el futuro es lo que viene
y cada vez que uno va protestando
va poniendo alambre alambre alambre
el lunes el lunes
tanto que protestamos
todos llegan al lunes
porque uno protestó ¿entendés?
*
Sobre los poemas
Esta selección forma parte de un libro que todavía no se editó. Los poemas surgieron de mi trabajo como asistente de investigación en un área del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dedicada al diseño de políticas públicas para personas mayores. Trabajaba desgrabando y analizando focus groups donde participaban personas mayores, debatiendo y reflexionando sobre sus condiciones de vida. Durante ese proceso empecé a prestar atención a los errores de la transcripción automática y a los desvíos de la conversación. A partir de un trabajo de selección y montaje escribí estos poemas, como una forma de desburocratizar la escucha. A partir de este ejercicio comenzaron a aparecer escenas de amistad, aprendizajes compartidos, vínculos con la naturaleza, recuerdos, afectos y el paso del tiempo.

Camila Mazía (Buenos Aires, 1993) es escritora y socióloga. Publicó el libro de poemas La canción que duerme a los monstruos (Promesa Editorial, 2024) y textos en antologías y revistas literarias de Argentina y Uruguay. Es licenciada en Sociología (UBA), cursó la Maestría en Escritura Creativa en la UNTREF y actualmente se forma en lectoescritura musical. Coordina el ciclo Encuentro en el río, dedicado a la música en formato íntimo.


