Las centrales obreras y la UTEP convergen frente al Palacio de Hacienda para denunciar que casi 6 millones de personas están endeudadas para cubrir gastos básicos como alimentos, alquileres y medicamentos, con tasas de interés abusivas de bancos y billeteras virtuales.

La Confederación General del Trabajo (CGT), junto con la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), se movilizan este jueves hacia la puerta del Ministerio de Economía para visibilizar la crisis de sobreendeudamiento que atraviesan las familias argentinas, en el marco de un plan de lucha que las organizaciones vienen desarrollando desde junio.
En conferencia de prensa realizada en la sede de la CGT, los referentes sindicales advirtieron que la mayoría de los créditos no se destinaron a la compra de bienes o inversión, sino a cubrir necesidades cotidianas, como servicios, medicamentos y alquileres, en un contexto de tasas de interés elevadas impuestas por entidades bancarias y plataformas digitales.
Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato de la CGT, afirmó que «cuando la deuda se contrae para poder comer es un problema social» y responsabilizó directamente al presidente Javier Milei y al ministro de Economía, Luis Caputo, por lo que calificó como «una política de ajuste regresiva que pisa los salarios, rompe el consumo y desarticula el sistema productivo».
Por su parte, Octavio Argüello, otro de los cosecretarios generales de la CGT, subrayó que la situación alcanza tanto a trabajadores formales, a quienes «no les alcanza para llegar al día 15», como a quienes carecen de empleo registrado y «la luchan todos los días para poder llevar un plato de comida a su casa».
Hugo Godoy, secretario general de la CTA-A, agregó datos sobre el impacto de la política económica: «Ya son 340.000 puestos de trabajo formales destruidos y cerca de 30.000 empresas cerradas», y remarcó que la movilización no solo denuncia los efectos del ajuste, sino también cómo afecta al conjunto del pueblo.
Norma Morales, secretaria adjunta de la UTEP, puso el foco en el rol de las mujeres trabajadoras y cuestionó: «¿Quién cuida a las que nos endeudamos para sostener la vida de nuestras comunidades en los barrios populares?» y definió la deuda como «un problema colectivo, consecuencia de políticas que defienden a los poderosos».
El secretario adjunto de la CTA-T, Roberto Baradel, completó el cuadro al señalar que el endeudamiento no solo golpea a las familias, sino también a pequeños y medianos empresarios, que enfrentan compromisos impagables con bancos y billeteras virtuales.


