Una voz contemplativa que opera desde el cruce entre lo perceptivo, lo cultural y lo metafísico. En los poemas de Silvana Franzetti (Buenos Aires, 1965), la materia es ante todo símbolo. Un orientalismo que no se queda en lo temático, sino que tiende a la sensorialidad del haiku. Meditaciones y parábolas sobre lo rudimentario de lo convencional humano frente a los absolutos.
Por qué Ozu.
El sabor del té verde con arroz
alcanza el fuera de campo.
Qué variedades
se perdieron en los últimos cien años
y por qué causa placer
el sonido de la lluvia
de arroz
al verterla en el agua.
Construida la perspectiva,
quién sabe si una parte
de las cosas
están en oriente.
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A esta distancia, la montaña es una acumulación de cenizas o es la nube con su efecto de pantalla translúcida que le resta nitidez a tamaño conglomerado de tierra y, a cambio, le agrega un tenue movimiento. O acaso sea nada más que la aparente quietud de la elevación del terreno, ahora cubierta por infinitas partículas en suspensión volátil.
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Liebre pardo grisácea en luna llena.
Cenizas dentro de la vasija china
de porcelana con esmaltes azul cobalto
rojo coral, dorado y verde
sobre fondo blanco.
El duraznero y sus frutos
o formas y colores del ritual
de este duelo que llega hasta Tian Shan.
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Quien nada de espaldas, entre el orden y la situación, escucha las voces que resuenan, lanza la flecha que traspasa el cielo y percibe las conexiones inaudibles. Así es el infinito, aunque las fronteras vengan a contradecirlo.
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Entre el cielo y la tierra
toda la escala de grises se concentra
en esa nube. La lluvia silenciosa
persiste y sin embargo me refresca la piel
mientras un solo toque largo de la bocina
del tren da señal de su arribo. Rara vez
lo tan esperado llega a tiempo.
Silvana Franzetti nació en la Ciudad de Buenos Aires, en 1965; se crió en Trelew, Chubut, y vive y trabaja en Buenos Aires desde 1983. Residió unos años en Berlín, a principios de 2000. Publicó, entre otros libros de poesía, Saltos de agua (Salta el pez, 2024), Sujetos a variación (Op.cit., 2022), Notas al pie (Periódica, 2016, traducido al alemán por Tara Maruitz y Monika Rinck, Hochroth, 2021) y Edición bilingüe (Vox, 2006). Con sus traducciones de poesía en lengua alemana colabora en Otra iglesia es imposible. En 2017 salió por El Jardín de las delicias su primera traducción en formato libro, La flora de los escombros, de Volker Braun, que obtuvo un fomento a la traducción del Goethe-Institut.