Literatura. Expansión, repetición y ostinato. Versos en tiradas largas y prosas líricas, un ritmo que casi no se detiene a respirar pero que se demora en paladear la materialidad de cada sílaba. Los poemas de Julia Mizes parecen escritos para la puesta en voz. ¿Qué hacen los cuerpos con el lenguaje? ¿Qué hace el lenguaje sobre los cuerpos?
Hasta respirar
El cuerpo tintinea y las manos dibujan círculos en todas partes. Buscan palabras con humo las apodera un pulso violento las muñecas escupen temblores y se deshacen y exprimen en escribir escribir escribir hasta ser estatuas desinfladas de puntos y comas hasta construir nuevos dientes en lenguas desconocidas que tocan justo ahí
en la palabra cierta
*
Ahora es un instante
Me pedís que te lea algo. Lo que quiera. Me pedís que te lea.
Me pedís que te lea. Es decir, que moldee arcilla con la boca. Que mi voz sea un instrumento que libere fábulas, que sepa temblar en las vocales aguadas, aspirar humo entre la tierra, recorrer pliegues del tiempo; y mientras desnudo la espalda de las palabras (para sentir que decir “perla” es como trazar mis dedos por tu oreja, que decir “dibujo” es como acariciarme las piernas), lo que canto sube y baja, suena y siente de sentir y de sentido por revelarse entre lo oscuro.
¿Cómo se enciende una palabra? ¿Cómo hacerla sumergir en la voz?
Me pedís que te lea y yo imagino que te contesto que siempre quise ser un alga.
Entonces, para contártelo sin que lo sepas, digo que si muchas veces pinto grutas es porque ellas son mi sumergirme en la tierra, oscuras pero nimbadas de claridad, y yo, sangre de la naturaleza. Grutas extravagantes y peligrosas, talismán de la tierra, donde se unen estalactitas, fósiles y piedras, y donde los animales, que son locos por su propia naturaleza maléfica, buscan refugio. Las grutas son mi infierno. Gruta siempre soñadora con sus nieblas, ¿recuerdo o nostalgia? Asombrosa, espantosa, esotérica, verdosa por el limo del tiempo.
Verdosa
por el limo del tiempo.
Y podría hacer formas con los puntos comunes, decir palabras extrañas, dejarlas escapar como si abriera una jaula de miles de insectos y observarlas recorrerte. Intentar anticipar si vas a espantarlas o si ellas correrán primero.
Me pedís que te lea y yo respondo que siempre quise ser un alga, aunque no lo digo, y tu cuerpo se despliega en una entrega silenciosa. Sabe que las palabras además de escucharse se masajean, se ondulan y se esconden en pliegues secretos para despertar a otras nuevas. Palabras dormidas. Palabras caídas. Te salpico con mis palabras prestadas y las cosas palpitan y se empapan de silbidos y secretos que solo sugerimos en respiraciones contenidas.
Estoy leyéndote Agua Viva y soy peregrina de las palabras nacientes.
Estoy leyéndote Agua Viva y te leo por acrobáticas y aéreas piruetas.
Estoy leyendo en agua viva y nadamos, y soy alga y leo, y leo y te miro y te leo como quien aprende y te toco entre palabras y ecos para escuchar el resto, la carne, los soplos que entibian el correr de estas sílabas.
*
Todo lo perdido
Todo lo perdido
en un papel
todo lo perdido
su contorno infinito
en imágenes que respiran
y crecen o se encogen
escondiendo su susur
y un zumbido casi ausente.
Todo lo perdido en su fantasía;
puedo volver a verte
y cambiar el color de la luz
hacer que tus manos
se arrastren a tu cuerpo
o lleguen hacia mí
No saber si el destello
de lo verdadero
es en lo nuevo
y mis ojos abiertos
o en lo irrepetible
de ser vos
cuando creía que eras eso
que te hizo vos para mí
y ser yo
en el momento
que creí ser eso
que en vos se reflejaba
Todo lo perdido
tan solo
dándole de beber
a figuras huecas
*
Abrí los ojos
abrí los ojos escupí el sol que escondiste abajo de la lengua hay que salir a la calle todo casi amanece los autos ronronean tus amigos encienden sus primeros cigarrillos abrí los ojos escupí el sol que escondiste abajo de la lengua la vida entera
te chasquea violenta al oído deja el vaso de agua dejalo donde esta no es necesario
ahogarse en diazepam no vas a morir vas a tomarte un café y decir por favor y gracias aunque te coman los huesos y escuches respirar a tus ojos
*
Obnubilar
Es necesario
obnubilar lo evidente
para ver el trazo
de lo verdadero
si las palabras
son solo ellas mismas
si tus palabras
se escapan
como agua nueva
es necesario ver
por ejemplo
cuando una palabra
sustituye a un cuerpo
o reconstruye
una carta quemada
si tus palabras dijeran algo
si hablara la capa
detrás del dolor
y no su velo
si el tacto implosionara
en el día en que naciste,
si viera tu primer llanto
y hablaras solo en gritos
creería en algo más
que laberintos giratorios
y los juegos que invento
para intentar poner palabras
como puños
en tu boca

Julia Mizes es escritora, librera, tallerista y estudiante de la carrera de Bibliotecología en la UBA. Su trabajo se desarrolla en una escritura poética y fragmentaria que parte del desajuste entre cuerpo, tiempo y lenguaje. En 2024 dictó su primer taller de escritura a partir de material de archivo, con foco en artes de la memoria y mantiene un vínculo activo con la producción editorial contemporánea en su labor como librera.


