Un informe basado en relevamientos en territorio expone el avance de la deserción y el deterioro de las trayectorias escolares. También alerta por el impacto de la crisis en la salud mental y el crecimiento del trabajo precoz.

Un estudio realizado por el Centro de Investigación y Acción Social y la asociación Fundar reveló que el 42% de los jóvenes de entre 19 y 24 años en barrios populares del AMBA abandonó la escuela, mientras que entre quienes continúan, el 59% cursa con sobreedad. El relevamiento, iniciado en 2023, describe un escenario atravesado por interrupciones en las clases, dificultades de aprendizaje y condiciones sociales que erosionan la continuidad educativa.
El informe también señala que el ingreso temprano al mercado laboral es una constante: el 79% de los jóvenes comenzó a trabajar antes de los 18 años y más de un tercio lo hizo antes de los 16. Esta presión económica convive con trayectorias escolares frágiles, donde docentes identifican estudiantes “desconectados” o directamente expulsados del sistema, en muchos casos sin un horizonte claro de continuidad.
A ese cuadro se suma un fuerte deterioro en la salud mental: más de la mitad de los jóvenes reportó ansiedad y casi el 40% depresión, mientras que el consumo de drogas aparece como un fenómeno extendido en los entornos relevados. Pese a este escenario, la escuela mantiene un lugar central como único horizonte de movilidad social: tanto estudiantes como familias y docentes sostienen la expectativa de terminar el secundario como vía para acceder a un futuro mejor, incluso entre quienes hoy quedaron fuera del sistema.


