Prestadores de salud de todo el país anunciaron que dejarán de otorgar nuevos turnos para consultorios externos y frenarán intervenciones no urgentes. Reclaman una actualización de los aranceles y el pago de deudas pendientes, mientras crece la preocupación por la atención de los afiliados.

La situación financiera del PAMI sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que clínicas y sanatorios nucleados en la Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) resolvieran suspender la asignación de nuevos turnos para consultorios externos en todas las especialidades a partir de la próxima semana. La medida alcanzará también a las cirugías y procedimientos programados que no revistan carácter de urgencia, cuya realización quedará interrumpida por tiempo indeterminado.
Desde la entidad explicaron que la decisión responde a la imposibilidad de sostener la prestación de servicios frente al deterioro económico del sector. Según señalaron, la falta de actualización de los valores abonados por el organismo y las demoras en los pagos impiden afrontar la compra de insumos esenciales, además de cumplir con salarios y honorarios profesionales. En ese contexto, remarcaron que las restricciones buscan preservar una atención mínima y evitar un colapso mayor del sistema. También responsabilizaron al Gobierno nacional por las consecuencias sanitarias que puedan sufrir los afiliados.
Mientras tanto, en la administración de Javier Milei comenzaron a analizar alternativas para aliviar la situación presupuestaria del instituto. Entre las opciones evaluadas figura una recomposición de partidas impulsada desde el Ministerio de Economía, aunque hasta el momento no se oficializaron medidas concretas. La incertidumbre mantiene en alerta tanto a los prestadores como a millones de jubilados que dependen de la cobertura.
Pese a la creciente preocupación, el titular del PAMI, Esteban Leguízamo, relativizó semanas atrás la gravedad del escenario. El funcionario sostuvo que el organismo atraviesa un período de “estrés financiero” más que una crisis estructural y aseguró que se trabaja en un proceso de reorganización. Además, atribuyó parte de las dificultades al aumento de la expectativa de vida y al crecimiento de los gastos vinculados a enfermedades crónicas y medicamentos, factores que, según explicó, impactan directamente sobre las cuentas del instituto.


