Miguel Díaz-Canel denunció los intentos de desestabilización y aseguró que la isla resistirá cualquier agresión, mientras desde Washington exigen “cambios drásticos” y deslizan posibles acciones directas.

El gobierno de Cuba salió a responder con dureza a las recientes declaraciones de Estados Unidos y ratificó que no cederá ante presiones externas. El presidente Miguel Díaz-Canel denunció que Washington amenaza “casi a diario” con derrocar por la fuerza el orden constitucional de la isla y vinculó esa postura con el bloqueo económico que, según remarcó, lleva más de seis décadas. “Pretenden adueñarse del país y de sus recursos”, sostuvo, y advirtió que “cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”.
Las declaraciones del mandatario cubano se produjeron luego de una nueva escalada discursiva desde la Casa Blanca. El secretario de Estado, Marco Rubio, insistió en que La Habana debe avanzar con “cambios drásticos” en su política económica, mientras que Donald Trump fue más allá y afirmó que estaría dispuesto a “tomar o liberar Cuba” si no se alcanza un acuerdo. El presidente estadounidense también aseguró que mantiene contactos con la isla, aunque dejó en claro que prioriza otros frentes internacionales.
En paralelo a la tensión política, organismos internacionales alertaron por el deterioro de la situación interna. La ONU expresó su preocupación por la escasez de combustible, que impacta directamente en servicios esenciales. Entre otros datos, se informó que no se realizaron unas 50 mil cirugías en febrero por falta de electricidad, en un contexto agravado por apagones recientes y dificultades crecientes para sostener condiciones básicas en la vida cotidiana.


