Un informe destacó que el Gasoducto permitió reducir importaciones energéticas por USD 9.122 millones desde su puesta en funcionamiento. La obra, ejecutada en tiempo récord durante la gestión del Frente de Todos, generó un retorno equivalente a casi cuatro veces la inversión realizada por el Estado.

A tres años de su inauguración, el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner volvió a exhibir el impacto económico de una de las principales obras de infraestructura realizadas durante el gobierno de Alberto Fernández. Según un informe de la Fundación Encuentro, la iniciativa permitió ahorrar USD 9.122 millones mediante la sustitución de importaciones energéticas, una cifra que equivale a 3,97 veces la inversión estatal destinada a su construcción.
El trabajo señala que la obra fue clave para aprovechar la producción de Vaca Muerta y reducir la dependencia del abastecimiento externo. Desde su entrada en operación, el gasoducto incorporó más de 17.000 millones de metros cúbicos de gas al sistema nacional, desplazando compras de gas natural licuado, gas boliviano, gasoil, fueloil y energía importada desde países vecinos. La infraestructura energética pasó así de ser una inversión cuestionada por sectores de la oposición a convertirse en una fuente concreta de ahorro de divisas para el Estado.
La Fundación Encuentro también destacó que el proyecto se completó en apenas 302 días y que el 81% de los trabajos fue realizado por empresas y proveedores nacionales, fortaleciendo la industria local y el empleo. Durante la ejecución de la obra se movilizaron cerca de 48.800 puestos de trabajo, mientras que la expansión de la actividad en Vaca Muerta sostiene actualmente más de 12.700 empleos vinculados al sector.
El informe recordó además que la estrategia energética impulsada en aquellos años fue presentada internacionalmente por el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, como parte de un plan destinado a transformar a la Argentina en un actor relevante del mercado energético. La apuesta por ampliar la capacidad de transporte de gas permitió mejorar el aprovechamiento de los recursos nacionales y reducir costos de abastecimiento para el conjunto de la economía.
Aunque el documento advierte que todavía son necesarias importaciones durante los meses de mayor demanda debido a que la segunda etapa del proyecto no se completó, concluye que el gasoducto constituye una de las obras de infraestructura más rentables de las últimas décadas. Su aporte al ahorro de divisas, la generación de empleo y el desarrollo de Vaca Muerta lo ubican entre los principales legados de la política energética impulsada por el kirchnerismo.


