EL PALOMAR: STELLANTIS FRENA LA PRODUCCIÓN HASTA ENERO Y CRECE LA PREOCUPACIÓN POR LOS EMPLEOS

La automotriz paralizó la actividad en su planta bonaerense hasta el 18 de enero y aplicó un recorte parcial en Córdoba. La caída de las ventas y el avance de los importados acumulan unos 130 mil vehículos en stock en todo el sector, mientras SMATA advierte sobre el impacto de la política económica en la industria.

La automotriz paralizó la actividad en su planta bonaerense hasta el 18 de enero y aplicó un recorte parcial en Córdoba. La caída de las ventas y el avance de los importados acumulan unos 130 mil vehículos en stock en todo el sector, mientras SMATA advierte sobre el impacto de la política económica en la industria.

La crisis del mercado automotor obligó a Stellantis a detener la producción en su fábrica de El Palomar y a adelantar las vacaciones de sus trabajadores. La medida comenzó el lunes 26 de octubre y se extenderá hasta el 18 de enero. En paralelo, la empresa reducirá parcialmente la actividad en su planta de Ferreyra, Córdoba, en un escenario marcado por la caída de la demanda y la acumulación de unidades sin vender.

El freno no afectará por igual a todos los modelos. En Córdoba continuará, aunque de manera parcial, la fabricación del Fiat Cronos, uno de los vehículos de mayor salida en el mercado local. En cambio, se interrumpirá temporalmente la producción de los Peugeot 208 y 2008. También sufren el retroceso las pickups Fiat Titano y RAM Dakota, golpeadas por la caída de las exportaciones. Según los datos citados en el sector, los patentamientos de vehículos nuevos acumulan una baja del 13% interanual.

La situación excede a una sola terminal. La Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) estima que las automotrices acumulan alrededor de 130 mil unidades en stock ante la retracción de la demanda. Su presidente, Sebastián Beato, advirtió que el mercado atraviesa un cambio en su composición: los vehículos importados ya representan cerca del 70% de las unidades, impulsados por la apertura comercial y la llegada de nuevas marcas, especialmente asiáticas.

La incertidumbre también alcanza a los trabajadores y a la red de proveedores. Unos 5.000 empleados tendrán vacaciones anticipadas durante noviembre y diciembre, sin certezas sobre las condiciones en que retomarán sus tareas. La reducción de la actividad amenaza además a las pequeñas empresas autopartistas, que dependen de los volúmenes de producción de las terminales y podrían enfrentar nuevas suspensiones o despidos si el parate se prolonga.

Stellantis, el grupo surgido de la fusión entre Fiat Chrysler y PSA, ya había puesto en duda la continuidad de su esquema productivo en la Argentina. Herlander Zola, presidente de la compañía para América del Sur, había señalado que las decisiones sobre las dos plantas dependerían de la evolución del mercado, las reglas de juego y la competitividad de los productos. Entre las alternativas mencionadas figuraban trasladar producción de una fábrica a otra o mantener abierta una sola de las dos.

Desde SMATA, el sindicato que representa a los trabajadores del sector, Ricardo Pignanelli responsabilizó al Gobierno nacional por el deterioro de la actividad. El dirigente denunció que el rumbo económico profundiza la pérdida de capacidad industrial y calificó el proceso como un “industricidio” incluso mayor al registrado durante el gobierno de Mauricio Macri. La paralización de El Palomar vuelve a poner en primer plano el impacto de la recesión y de la apertura importadora sobre el empleo fabril.

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