La fragilidad propia y ajena y el aprendizaje de la empatía. El paisaje conurbano levemente romantizado. Pequeñas redes de cuidado; futuros que se clausuran demasiado pronto. Los poemas de Emmanuel Lorenzo (San Martín, 1987) apuntan a la claridad: expresión directa, casi sin ornamentos, de vez en cuando una alegoría transparente. Confianza en las palabras y en su capacidad para nombrar el mundo.
Frente a la fragilidad (inédito)
Nadie escapa de recoger los vidrios rotos de alguien
a todos nos toca alguna vez estar ahí
justo cuando otro recibe el impacto
mide el daño y deja ver su ruptura.
Ser testigo de ese estallido lento
no es poca cosa
nuestra reacción frente a la fragilidad
nos define.
*
El origen de los Otros (inédito)
Cuando era chico
y la maestra nos pedía llevar recortes
figuritas u hojas de calcar
mamá siempre que podía
colocaba dos o tres de más en mi mochila:
Por si alguno de tus compañeritos no tiene.
Que nadie te diga
que la empatía no empieza por casa.
*
La piedra es una flor (inédito)
Cuánto sabemos en verdad del otro
del camino que esconde su piel.
Quizás la piedra
no sea otra cosa
que una flor
con una infancia terrible.
*
Antes del temblor (inédito)
Tengo la secreta certeza
de que mis amigos preferían
la versión anterior de mí
a la que el mundo todavía
no le había hecho daño.
Luego recuerdo que hace no tanto
una mujer se enamoró de esta herida
vio luz a través de las grietas
y entró.
*
Placeres lentos (inédito)
Gasto plata en libros
que invariablemente se acumularán en estantes.
A veces el polvo los alcanza antes que yo.
Y sin embargo me sonrío
cada vez que vuelvo mi mirada a ellos.
No importa cuándo los lea
si mañana o dentro de quince años
son mi confesión de orgullo.
Frente a un sistema que nos pide
consumo inmediato
para necesidades urgentes
elijo placeres lentos
para futuros inciertos.
*
Ojalá nuestros pibes no sean héroes (inédito)
Que no sean héroes
no quiero que sean mártires
ojalá nuestros pibes de mañana
no lleven chalinas, limón y agua en la mochila
no tengan agendado el número de Correpi
ni se aten las topper a los tobillos.
Ojalá el futuro les demande otras conquistas
más íntimas, profesionales o artísticas
ojalá no deban joderse la piel
contra el asfalto por defender la Memoria
ni anteponer su cuerpo a bastones que apuntan contra abuelos.
Ojalá nuestros pibes no pasen hambre por la noche
ni frío en julio o se queden a oscuras en pleno verano
que no les cierren los hospitales ni las universidades
muchos menos las ideas,
ojalá su lucha sea otra, que no les enjaulen
los sueños ni les domestiquen el talento,
ojalá nuestros pibes puedan ejercer su inocencia
en un país que no los deje caer de los márgenes
una Argentina donde hacer su magia no les cueste la vida.
*
De Los hábitos feroces (Elemento Disruptivo, 2022)
Conurbano
Me preguntaron dónde queda el Conurbano
fue en Palermo
había ido a escuchar una banda a Niceto
y una flaca algo mayor me convidó cerveza.
Eran mis primeras salidas
quise estar a la altura
vine solo, le solté
me gusta moverme por mi cuenta
y le agregué alguna mentira sobre mi edad y una carrera
o el auto que compraría la semana siguiente.
Ella cursaba Marketing en una facultad privada
y me sonreía desde uno de esos futuros con garantía.
No supe qué responderle
cómo explicarle
se me ocurrió señalar la General Paz con el dedo
y recién después le conté
que allá no hay taxis ni turistas
que se aprueba con siete, el peronismo es la calle
y el hambre la derecha.
Ella insistía
y le hablé de nuestros perros sin nombre
ladrando a un costado de las vías
los vecinos reunidos en las esquinas de siempre
las bibliotecas improvisando merenderos y escenarios.
Pero seguía sin entender
y no pude más que explicarle
es ahí, donde termina todo esto
las pantallas que fosforescen y las luces de neón.
En verdad quería que entendiera
más bien necesitaba que supiera
y le dije
el Conurbano es ahí donde todo brilla un poco menos pero parece más real.
*
Constelaciones impares
Cuando se nos moría un chico en el barrio
por alguna de las tantas pestes
hambre
plomo en agua o plomo en la espalda
nos turnábamos para lanzar
sus zapatillas a los cableados
que venían de no sé dónde
y transmitían no sé qué.
Recogerlas era todo un ritual
pasábamos por su casa y la madre nos las daba en una caja
con los largos cordones desatados
parecían haberlas limpiado antes
y uno a uno lo intentábamos
hasta que el alma y la sonrisa del Pela, del Chueco o del Enano
se agarraban de ese horizonte negro
y ahí quedaban
flotando.
La noche anterior a irme del barrio
conté quince lunas blancas pendiendo del cielo
y me juré que sin importar dónde me alcanzara la muerte
mi madre o mi hermana debían repatriar mis zapatillas:
nunca me gustaron las constelaciones impares.
*
La segunda noche
Alguien ruega por el tren de madrugada
así definiría al Conurbano, al menos al mío
a este territorio mestizo, ni porteño ni del Interior
donde demasiados despiertan para correr a la General Paz
y la partera de paraísos artificiales
nos los devuelve exhaustos
apenas con tiempo para descalzarse
cebarse el mate de las ocho
aunque sean dos o tres chupadas.
Eso basta
no sabría si llamarlo felicidad pero somos este hábito feroz
una forma de identidad
las calles desiertas, las vías despiertas.
En esta parte del mundo los trenes son la medida del tiempo
la noche, la segunda que solo acá conocemos
tiene un silencio de espera entre
el último tren y el primero, una pausa para nuestro todo:
cerramos los ojos aguantando la respiración
y nos desahogamos ni bien escuchamos caer la primera barrera.

Emmanuel Lorenzo (Gral. San Martín, 1987) es licenciado en Periodismo y tiene una maestría en Educación y Derechos Humanos. Actualmente estudia el Profesorado Universitario en Letras. Coordina talleres de escritura y colabora en medios de prensa. Desde hace ocho años representa al partido de Gral. San Martín como Jurado de Literatura en los Juegos Bonaerenses. En Argentina se publicaron sus libros Pájaros detrás de las paredes, La felicidad de los témpanos, Los hábitos feroces y Alguien con quien dudar, mientras que en España se editó el poemario Todavía no es de noche en el paraíso. Sus cuentos y poemas han sido incluidos en revistas nacionales e internacionales. Recibió las distinciones “Bienal de Poesía Joven 2019”, “Ateneo-Universidad de Málaga” y el “Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires”, entre otras.


