La caída de los bonos argentinos se combina con la incertidumbre internacional y las dificultades políticas del Gobierno. El petróleo a US$ 111 y la posibilidad de nuevas subas de tasas en Estados Unidos presionan sobre los mercados emergentes.

El riesgo país argentino trepó a 710 puntos básicos este martes, 35 unidades por encima del cierre del lunes, cuando había terminado en 675. El indicador alcanzó así su valor más alto del año, en una jornada marcada por el retroceso de los bonos de la deuda y un escenario financiero internacional adverso.
La escalada vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de los títulos argentinos frente a los cambios en las condiciones externas y a las dudas sobre la marcha de la economía local. A ese panorama se suma la incertidumbre política y la falta de resultados contundentes del programa económico del Gobierno, factores que inciden sobre la percepción de riesgo de los inversores.
En el frente internacional, el petróleo alcanzó los US$ 111 por barril, una suba que presiona sobre los precios de la energía y puede trasladarse a la inflación. Ese escenario alimenta las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos vuelva a elevar las tasas de interés, lo que encarecería el financiamiento y reduciría el atractivo de los activos de países emergentes.
Ante esa perspectiva, los inversores se desprenden de bonos de esos mercados y buscan alternativas más seguras. La presión se refleja en la brecha entre el rendimiento de los títulos argentinos y el de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años, que llegó al 5,15%. La caída de los papeles locales, frente a ese rendimiento de referencia, empuja hacia arriba el riesgo país.
El indicador había superado los 1.000 puntos en octubre de 2025, antes de retroceder tras el triunfo legislativo del oficialismo. Ahora, un año después de aquella elección, vuelve a niveles que reflejan el encarecimiento del crédito para la Argentina y las dificultades para recuperar la confianza de los mercados.


