El cosecretario general de la central obrera Cristian Jerónimo describió un escenario de pérdida de empleo, caída salarial e incertidumbre, aunque advirtió que una huelga en este momento “perjudicaría a los que representamos”. También reclamó construir una alternativa política y cuestionó a la Corte por el fallo sobre la Ley de Tierras.

La CGT no descarta convocar a un paro general contra el Gobierno de Javier Milei, pero por ahora decidió no avanzar con esa medida. El cosecretario general de la central obrera, Cristian Jerónimo, explicó que una huelga en las actuales condiciones podría terminar perjudicando a los propios trabajadores, que perderían un día de salario sin que eso implique necesariamente una respuesta del Ejecutivo.
“El paro es una medida que no se descarta. Entendemos que esa medida la vamos a hacer cuando realmente entendamos que es el momento”, sostuvo Jerónimo en diálogo con Radio 750. Y explicó la razón de la cautela: “Hoy nosotros, haciendo un paro, perjudicamos a los que representamos. Porque logramos hacerles perder un día de trabajo. Y la situación salarial está difícil para todos”.
El dirigente sindical, que también encabeza el Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines, describió como “angustiante” la situación de los trabajadores y señaló como principales problemas la pérdida de empleo, el aumento del costo de vida y la falta de previsibilidad. “Es el peor de los escenarios”, afirmó.
La decisión, de todos modos, no implica abandonar el plan de lucha. Jerónimo advirtió que, si el Gobierno no modifica su rumbo, las medidas irán aumentando de intensidad. “Y después no va a cambiar nada. No es que se vayan a resolver los problemas. Esto no quiere decir que no lo vayamos a hacer, porque está dentro de la agenda del plan de acción. En la medida en la que el Gobierno no tome nota, va a ir escalando”, señaló.
Críticas al Gobierno y reclamo por una alternativa
Jerónimo también cuestionó el diagnóstico económico que sostiene el oficialismo y aseguró que existe una distancia cada vez mayor entre el discurso de la Casa Rosada y la situación que atraviesan los trabajadores.
“Es un Gobierno que representa a muchos de los grandes poderes concentrados de nuestro país y del exterior”, afirmó. Según el dirigente, la administración libertaria tiene rapidez para otorgar beneficios fiscales, pero no muestra la misma disposición para atender el endeudamiento de las familias.
“No sé qué Argentina ven ellos. El Presidente dice que el país está volando y la realidad es muy triste”, sostuvo. Para Jerónimo, los trabajadores están padeciendo “en carne propia” las consecuencias del modelo económico.
Frente a ese escenario, también apuntó contra la oposición y reclamó la construcción de una alternativa política capaz de generar expectativas. “Hay que priorizar el bien común”, sostuvo, y planteó que el movimiento obrero debería recuperar un papel central en ese proceso.
Consultado por Cristina Fernández de Kirchner, Jerónimo destacó su figura y reivindicó el período de sus gobiernos. “El Gobierno de Cristina para mi generación fue un proceso virtuoso. Y creo que es una gran dirigente”, afirmó. De todos modos, evitó pronunciarse por una candidatura concreta y sostuvo que el próximo liderazgo debería ser capaz de sintetizar un proyecto de país y reunir a los distintos sectores del peronismo.
“Y pensando no sólo en el peronismo, sino en un gran frente con el movimiento obrero siendo protagonista”, agregó. Para el dirigente, “el sindicalismo argentino tiene la obligación de volver a ser protagonista”.
El rechazo al fallo de la Corte
Jerónimo también cuestionó el reciente fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras Rurales, que rechazó la demanda del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) contra el artículo 154 del DNU 70/2023.
La decisión del máximo tribunal dejó sin efecto el fallo de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional la derogación de las restricciones previstas por la Ley de Tierras. La Corte, sin embargo, aclaró que no se pronunció sobre la constitucionalidad del artículo del DNU y rechazó la demanda por considerar que el CECIM carecía de legitimación para iniciar la acción.
“Es muy preocupante lo que acaba de suceder. Ya no se respeta ni la división de poderes”, cuestionó Jerónimo. En ese sentido, reclamó que el Congreso intervenga en la discusión sobre la soberanía y las condiciones para la adquisición de tierras rurales.
Mientras la central obrera mantiene abierta la posibilidad de una huelga general, su conducción busca definir el momento en que una medida de esa magnitud tenga mayor impacto. El diagnóstico de Jerónimo fue contundente: el escenario para los trabajadores es cada vez más difícil, pero la estrategia sindical pasa por evitar que el costo de la protesta recaiga nuevamente sobre quienes ya sufren la pérdida de ingresos.


