Teherán lanzó ataques con drones contra instalaciones estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Qatar tras una nueva ofensiva ordenada por Donald Trump sobre territorio iraní. Washington afirmó que bombardeó unos 90 objetivos militares vinculados a la capacidad defensiva y naval de la República Islámica.

La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este jueves con un nuevo intercambio de ataques que elevó la incertidumbre en Medio Oriente, especialmente en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
Estados Unidos confirmó una nueva ofensiva contra territorio iraní, la segunda en dos días, que alcanzó cerca de 90 objetivos militares. Según el Comando Central (CENTCOM), los bombardeos estuvieron dirigidos contra sistemas de defensa aérea, instalaciones de almacenamiento de misiles y drones, radares, infraestructura logística y capacidades navales con el objetivo de reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz.
La operación fue presentada por Washington como una respuesta a los recientes ataques iraníes contra buques mercantes que transitaban por esa vía marítima, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
Horas después, Irán anunció represalias contra bases e instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Kuwait, Bahréin y Qatar. De acuerdo con las autoridades iraníes, los ataques incluyeron drones dirigidos contra un sistema de defensa Patriot en Kuwait, una antena del sistema de alerta temprana en Qatar y depósitos de combustible.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la ofensiva y advirtió que, si continúan los ataques iraníes, la respuesta estadounidense será «mucho más contundente». El mandatario difundió además imágenes de los bombardeos a través de sus redes sociales.
En paralelo, medios iraníes informaron explosiones en distintas ciudades del país, entre ellas Bandar Abbas, Chabahar, Bushehr e Iranshahr. En Bandar Abbas se activaron los sistemas de defensa aérea, mientras que también se reportaron movimientos de aviones de combate sobre Isfahán. Las autoridades locales indicaron que algunas instalaciones portuarias y de control marítimo estuvieron entre los objetivos alcanzados.
Desde Teherán, el asesor militar del líder supremo iraní, Mohsen Rezai, aseguró que «el enemigo agresor y sus cómplices serán severamente castigados» y acusó a Estados Unidos de utilizar las negociaciones como una estrategia temporal antes de retomar las acciones militares.
La nueva escalada se produjo después de que Trump declarara roto el alto el fuego vigente y pusiera en duda la continuidad de las negociaciones entre ambos países, lo que vuelve a tensionar el escenario regional y mantiene abierto el riesgo de un conflicto de mayor alcance.


