Durante la ceremonia por el Día de la Independencia, el arzobispo de Buenos Aires pidió dejar atrás el individualismo y llamó a construir un proyecto colectivo. Su mensaje fue pronunciado ante el presidente Javier Milei y gran parte del gabinete nacional.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, aprovechó el Tedeum por el Día de la Independencia para enviar un mensaje centrado en la situación social del país y en la necesidad de recuperar la solidaridad y el diálogo. Frente al presidente Javier Milei y a funcionarios nacionales, convocó a escuchar «los llantos, los lamentos y los gritos que claman pidiendo ayuda» de los sectores más vulnerables.
Durante su homilía en la Catedral Metropolitana, el prelado sostuvo que «Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable» y cuestionó el avance del individualismo y de la confrontación política. «Escuchar es la actitud básica del que quiere pensar con amplitud y apertura», afirmó.
En ese sentido, llamó a prestar atención a «los pobres, los jubilados, los enfermos y los discapacitados» y pidió «salir de nuestra coraza y caminar con los demás». Además, convocó a trabajar por «un desarrollo integral» que incluya a toda la sociedad.
La ceremonia contó con la presencia de Milei, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; el asesor presidencial Santiago Caputo; la ministra Patricia Bullrich y otros integrantes del gabinete nacional.
En otro tramo de su mensaje, García Cuerva apeló al clima de unidad generado por la participación de la Selección Argentina en el Mundial 2026 para destacar el valor del trabajo colectivo. «Estos días, movilizados por los colores de la selección nacional, se nos enciende el alma, nos unimos en un abrazo con todos y construimos un sueño colectivo», expresó.
Como ejemplo, citó un mensaje publicado por Lionel Messi tras la clasificación del seleccionado argentino, en el que el capitán destacó que «el grupo está por encima de las individualidades» y atribuyó los logros deportivos al esfuerzo compartido. Con esa referencia, el arzobispo volvió a insistir en la necesidad de trasladar ese espíritu de unidad al conjunto de la sociedad argentina.


