La llegada de Santilli tras el escándalo y la idea de un «macrismo sin Macri», las aspiraciones presidenciales de Bullrich y la fragilidad de la lealtad PRO, Milei en la embajada y la celebración del 4 de Julio, el debut de Adrián Ravier como vocero presidencial y las dificultades del oficialismo para sostener una comunicación disciplinada; por Martín Gambarotta.
La salida de Manuel Adorni como jefe de gabinete mientras se lo investiga en la justicia por enriquecimiento ilícito genera una pausa en la administración libertaria. El Presidente Javier Milei tiene que reorganizar su esquema de poder. Adorni era una esperanza libertaria, un crudo producto gorila ideado enteramente por el presidente y su hermana Karina Milei, la secretaria general de la presidencia. Se sabe, Diego Santilli, el nuevo jefe de gabinete, es lo opuesto a Adorni: un dirigente experimentado del partido de centroderecha PRO (encabezado por el expresidente liberal Mauricio Macri) que empezó como punterito justicialista en la década del 90 bajo el menemismo y no es propenso a las excentricidades libertarias. Santilli viene de ganar las elecciones parlamentarias en la provincia de Buenos Aires el año pasado para el oficialismo cuando reemplazó al candidato de Milei: el profesor José Luis Espert, sospechado por la justicia de lavado de dinero. Espert también experimentó con extravagancias neofascistas, así le fue.
El caso Adorni fue un gran furcio comunicacional por parte de los hermanos Milei que tienen limitada experiencia política pero evidentemente creen que la razón los asiste. Ahora la comunicación libertaria va quedando en manos de profesionales que tienen que tratar de frenar la caída en las encuestas por los tropiezos en público de los principiantes.
Hubo un último baile de Adorni: la jura de Santilli en Casa Rosada. Milei se abrazó con Santilli después de tomarle el juramento de rigor y lo invitó a Adorni para que se sume al scrum. Eran los tres mosqueteros, los tres chiflados o los tres chanchitos según cómo se los mire. Casi seguro que Santilli estaba incómodo, ni bien juró quedó pegado visualmente al impresentable de Adorni que se resistía a salir del cuadro. Milei todavía considera que Adorni es inocente y cree que está siendo una buena persona en despedirlo con un abrazo en público. La causa avanza. La Justicia federal dispuso que Adorni no podrá salir del país sin autorización judicial previa. Circulaban rumores de que Adorni quería mudarse a Uruguay.
El presidente hace más arduo el trabajo de sus nuevos comunicadores.
El caso Adorni fue un gran furcio comunicacional por parte de los hermanos Milei que tienen limitada experiencia política pero evidentemente creen que la razón los asiste. Ahora la comunicación libertaria va quedando en manos de profesionales que tienen que tratar de frenar la caída en las encuestas por los tropiezos en público de los principiantes.
Santilli juró en presencia de gobernadores. Su misión principal es la aprobación de una reforma política que elimine las primarias PASO. Santilli dijo que habló con Macri, técnicamente su jefe partidario, pero de inmediato se declaró a favor de la reelección de Milei. El nuevo jefe de gabinete juega electoralmente en la provincia de Buenos Aires. La pregunta es si el armado territorial de Karina Milei en la provincia prefiere a otro candidato.
Para muchos comentaristas la asunción de Santilli es el comienzo de una nueva etapa: “el macrismo sin Macri”.
Algunos cuadros principales del PRO parecen haberse hartado de los modos caprichosos del multimillonario Macri y ahora asumen funciones en la administración de Milei y lo toman al menos temporariamente como jefe.
La Senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario, fue la candidata presidencial del PRO en 2023. El problema para estos políticos que vienen del PRO como Santilli y Bullrich es que tienen que convivir con las patinadas de los hermanos Milei. Bullrich ya lo dijo: Milei sufre de “emocionalidad”. El presidente hasta hace poco decía que era la “tercera persona más conocida del mundo” y estaba convencido de que podía aguantar a Adorni en su cargo de atropellada diciendo que todo era un invento de la “corpo basura”.
Para muchos comentaristas la asunción de Santilli es el comienzo de una nueva etapa: “el macrismo sin Macri”. Algunos cuadros principales del PRO parecen haberse hartado de los modos caprichosos del multimillonario Macri y ahora asumen funciones en la administración de Milei y lo toman al menos temporariamente como jefe.
Milei encontró un poco de aire judicial el viernes cuando el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi apartó a los querellantes (los presuntos damnificados) de la causa judicial que investiga el colapso de la criptomoneda chatarra $Libra. Milei promocionó personalmente la criptomoneda cuando se lanzó.
Bullrich casi que habilitó la posibilidad de una interpelación humillante de Adorni en el Senado que podía seguir con una moción de censura. En la Cámara Baja el Diputado Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO, hizo tiempo para demorar una interpelación de Adorni. Ritondo mismo está acusado de tener propiedades de lujo en el exterior sin declarar. Por momentos, Ritondo no parece seguir las directivas de Macri. Las dilaciones de Ritondo en Diputados funcionaron: le compraron una semana más de margen a Milei y se convenció de que Adorni tenía que renunciar antes de las posibles interpelaciones parlamentarias.
Todos los movimientos de Bullrich, las declaraciones en contra de Adorni, apuntaron a proteger la ubicación privilegiada de la senadora en las encuestas, su electorado encontraba inaceptable la actitud de Adorni y pedía su renuncia. La situación es incómoda: Bullrich ahora mide mejor que Milei. Bullrich y Santilli acompañarán si el presidente mejora en las encuestas, caso contrario se posicionan para avanzar con lo que quede de La Libertad Avanza. La senadora no le hace caso a Karina Milei. ¿El presidente le teme a la experimentada Bullrich? Es posible que los Milei ahora intenten neutralizar a Bullrich, pero no pueden quitarle la banca. Adorni prometía lealtad ciega mientras intentaba desesperadamente hacerse rico con medio millón de dólares sin declarar. No se le puede pedir la misma lealtad a Bullrich, Santilli y Ritondo. Los cuadros del PRO se suman al gobierno de Milei para rescatarlo, pero Bullrich por lo menos tiene un plan presidencial alternativo propio, sobre todo después de presenciar desde adentro los estragos de los hermanos MIlei gobernando.
Santilli es el cuarto jefe de Gabinete de esta administración. Se lo retrata como un dialoguista. Adorni reemplazó el año pasado como jefe de Gabinete a Guillermo Francos, también considerado un dialoguista que venía de largos años trabajando en el mundo corporativo.
Adorni prometía lealtad ciega mientras intentaba desesperadamente hacerse rico con medio millón de dólares sin declarar. No se le puede pedir la misma lealtad a Bullrich, Santilli y Ritondo. Los cuadros del PRO se suman al gobierno de Milei para rescatarlo, pero Bullrich por lo menos tiene un plan presidencial alternativo propio, sobre todo después de presenciar desde adentro los estragos de los hermanos MIlei gobernando.
El triple abrazo de la jura de Santilli quedará en el recuerdo de los acontecimientos de esta administración como un momento bizarro. Milei parece gozar ensayando gestos arriesgados que le juegan en contra en las encuestas. El presidente está fascinado con las supuestas medidas drásticas de su gobierno, dijo que ni la dictadura militar se atrevió a tanto en materia de recortes. La dictadura ensayó un ajuste liberal brutal que fracasó. Todavía no se sabe cómo terminará el gobierno de Milei.
El presidente ahora promueve una reforma de la carta orgánica del Banco Central. El anuncio oficial fue realizado durante una reunión con legisladores en la Casa Rosada. El objetivo principal de la iniciativa es eliminar de forma definitiva por ley los mecanismos de financiamiento del BCRA al Tesoro Nacional para supuestamente suprimir los canales de emisión monetaria ligados al gasto público.
La misión de Santilli también incluye facilitar el funcionamiento del Congreso después de la conmoción generada por la posible interpelación de Adorni.
Milei confía que se puede recuperar en las encuestas: eso está por verse, porque también confió en que podía soportar con su labia la presión contra Adorni. Los gestos del presidente siguen siendo efectistas. Milei fue a la celebración del 4 de Julio en la residencia del embajador de Estados Unidos, siendo la primera vez que un presidente argentino participa en persona de ese festejo en Buenos Aires.
El presidente está fascinado con las supuestas medidas drásticas de su gobierno, dijo que ni la dictadura militar se atrevió a tanto en materia de recortes. La dictadura ensayó un ajuste liberal brutal que fracasó. Todavía no se sabe cómo terminará el gobierno de Milei.
La apuesta de la administración libertaria es hilar una serie de datos económicos para sostener la noción de que su plan está funcionando. Espera que la inflación baje de forma sostenida y que los salarios empiecen a ganarle al costo de vida.
Esto no quita que los libertarios sigan con su plan de liquidar partes claves del estado. El último anuncio fueron los despidos (al menos 60) en la Comisión Nacional de Energía Atómica.
No es fácil instalar una idea dudosa de éxito con las declaraciones que hacen los funcionarios de derecha. Alguien se encargó de difundir un video del Jefe de Gobierno derechista Jorge Macri quejándose de la asistencia que la Iglesia le brinda a los pobres. El nuevo vocero presidencial, el economista liberal Adrián Ravier, admitió mientras tanto la “duplicación” de las tarifas y le recomendó a la población que “se abrigue” si no puede pagar las boletas. El plan era nombrar a Ravier para que transmita más cordura como vocero que el falangista de Adorni, pero el nuevo funcionario ya cometió un jaffe liberal clásico: decir que si hace frío y las tarifas se vuelven impagables, lo que hay que hacer es abrigarse.
El triple abrazo de Milei y las declaraciones de Ravier muestran que a los libertarios les cuesta mucho no desubicarse. Lo mejor que puede hacer Milei es hacer una pausa, hidratarse, a ver si así controla su emocionalidad.



