Ensayo.En enero de 1931, la mítica revista Poetry cedió la edición de su número “Objetivista” a Louis Zukofsky. En ella, el poeta dio a conocer el entonces movimiento emergente, que luego cobraría el carácter de patrulla perdida, y que recién en los sesenta comenzaría a lograr algún reconocimiento. Traducido y presentado por el poeta Luis San Martín, en este programa esquivo se perfila una práctica poética y un canon “absolutamente necesarios para estudiantes de poesía”.
Una práctica poética
Otro ensayo de Louis Zukofsky para el correo de hierro, otro ensayo publicado en la revista Poetry de 1931, volumen 37, nº 5, que dirigió él mismo, y en el que centra el programa de la poesía objetivista. Apuntar: los rayos que convergen en el lente de un foco. Dice tanto lo justo que le juega una pasada al lector: lo deja en la ambigüedad de no poder ver el objeto que desea. Esta traducción es una forma de apuntar.
Acá la percepción visual está en el centro, como esa cortadora de pasto sin pulso remendado el manubrio con las patas de una tabla de planchar la ropa. La disposición en la que aparece en esa situación, en una cadena de eventos. El poema concentra objetos que no se escinden de los acontecimientos y cadenas de acontecimientos, de lo histórico y de lo contemporáneo. LZ los define como particulares: estos múltiples particulares convergen en la forma del poema, hacen a la concentración de la percepción.
Z recupera a Pound, que un año antes de este programa, decía en Small Magazines que las revistas literarias pequeñas son las que pueden terminar con el dicho del sabio chino: durante nueve reinados no hubo producción literaria. En ellas aparecieron autores que están en los márgenes, autores que se salen del negocio editorial y de la tutela de las universidades que propagan autores consagrados. En esos márgenes puede buscarse una continuación de la historia de la poesía, por la presencia efectiva de una nueva práctica poética, no por la mera acumulación de nombres consagrados.
Z busca construir una teoría de la atención, mediante la oposición entre una mirada desviada y una mirada orientada. En su caso, una poesía que logre, mediante la precisión, lo breve, o lo necesariamente extenso, la fácil o difícil claridad de la imagen directa. Una poesía objetivamente perfecta es aquella que tensiona a la lengua, dado que se mantiene inseparable de lo histórico y lo contemporáneo.
Como por efecto maquínico de una cámara producir una forma objetiva de esa experiencia, pero no simplemente una reproducción del objeto, sino el resultado de una operación de convergencia y disposición.

Programa: “Objetivistas” 1931
Por Louis Zukofsky
Un objetivo: (Óptico) –La lente llevando los rayos desde un objeto hasta un foco. (Uso militar) —Aquello a lo que apunta. (Uso extendido a la poesía) —El deseo por lo objetivamente perfecto es inseparable de la disposición de los particulares históricos y contemporáneos.
Se entiende que los particulares históricos y contemporáneos pueden significar una cosa o varias, así como un evento o una cadena de eventos: por ejemplo, una botella egipcia de vidrio con la forma de un pez o con hojas de roble, así como la representación de Pasión según San Mateo, de Bach en Leipzig, o la Revolución Rusa y el crecimiento de plantas metalúrgicas en Siberia.
Para evitar reiteraciones: el editor invitado de este número de Poetry ya expresó sus intereses en la poesía estadounidense de la última década, en un artículo publicado en el último número trimestral de The Symposium.
La siguiente lista de obras, absolutamente necesaria para estudiantes de poesía, se reimprime para este artículo:
Ezra Pound —XXX Cantos (Paris, 1930); William Carlos Williams —Spring and All (Dijon, 1923); Observations (New York, 1924) de Marianne Moore; de T.S. Eliot The Waste Land (New York, 1922), y Marina (Londres, 1930); Is 5 (New York, 1926) de E. E. Cummings; referencias a volúmenes anteriores de Cummings; Harmonium de Wallace Stevens; North America de Robert McAlmon; Charles Reznikoff; The Exile Nos. 3 and 4, editado por Ezra Pound (Chicago, 1938).
Estos poetas, le parece al presente editor, que escribieron de acuerdo con los principios que encabezan esta nota. También lo hacen los colaboradores a este número.
Lo ha hecho especialmente agradable incluir la obra de Rimbaud traducida por Emanuel Carnevali. De Carnevali, el señor Ezra Pound escribe:
Hace algunos años el profesor Michaud sostuvo que Carnevali era uno de los dos poetas en Estados Unidos cuya obra alcanzó una proyección internacional. Michaud escribía de manera poco rigurosa y divulgativa, y sus juicios no tienen ningún peso particular; aunque al parecer, eso es bastante bueno para la Sorbona.
Hace una década que se sabe de la existencia de Carnevali. Su obra ha mostrado temperamento, “fuego”, un rechazo a ser controlada, una intensidad de sensibilidad sin la cual ningún poeta está nunca satisfecho, aunque esta furia no es en sí misma una dotación poética completa.
Durante varios años se reconoció que Carnevali era uno de los pocos que podría, y se ha especulado sobre si su limitación era demasiado grande. Me parece que llegó el momento en el que uno puede, sin reservas, reconocer su validez como escritor.
(Se remite al lector a The Hurried Man, de Carnevali —Contact Press, Paris; a los archivos de los primeros cuatro números de Pagany; y a muchos poemas en Poetry desde su presentación en marzo de 1918.)
La crítica implícita a ciertos nombres generalmente consagrados, pero que no se mencionan en American Poetry 1920-1930 de este editor, ni se incluyen entre los colaboradores de este número, responde al método histórico del sabio chino que escribió “Entonces por nueve reinados no hubo producción literaria”.
No hubo ninguna en absoluto porque no había consciencia de lo “objetivamente perfecto”, ni un interés en “particulares” claros o vitales. Nada —ni un objeto nuevo ni el despojo de uno viejo a la luz— estaba “en la mira”. El estrabismo puede ser un tópico de interés entre dos bizcos, pero los que ven directo no desvían la mirada.
El poema de Ernest Hemingway Ellos hacen la paz –¿Qué paz? es hoy tan bueno como lo fue en 1922 cuando se publicó en la The Little Review:
Todos los turcos son unos caballeros y el Pacha Ismet
está un poco sordo. Pero los armenios. ¿Y los armenios?
Bueno, los armenios.
A Lord Curzon le gustan los muchachos jóvenes.
También a Chicherin y a Mustafa Kemal.
Él también es lindo. Sus ojos están demasiado juntos,
pero igual hace la guerra. Ese es su modo.
Lord Curzon no está enamorado de Chicherin.
Para nada. Solo le hace cosquilla la barba y las manos
están frías. Piensa todo el tiempo.
Lord Curzon también piensa. Pero él es más alto y va a St. Moritz.
Mr. Child no usa sombrero.
Baron Hayashi entra y sale del auto.
Mosieur Barrére recibe telegramas. El Marqués Garonni también.
Los telegramas llegan en motos enviadas por MUSSOLINI.
MUSSOLINI tiene ojos negros y guardaespaldas, y se toma
una foto leyendo un libro al revés… MUSSOLINI
es maravilloso. Lea The Daily Mail.
Solía conocer a MUSSOLINI. En ese entonces no lo quería nadie.
Incluso a mí no me gustaba. Tenía mal carácter. Podés preguntarle a Mosieur Barrere.
Todos tomamos cóctel. ¿Es muy temprano para un cóctel?
¿Qué tal un trago, George? Venga Almirante, vamos a tomar un cóctel.
Un rato antes del almuerzo. Bueno, ¿lo hacemos? No demasiado seco.
Bueno, muchachos ¿qué saben ustedes esta mañana?
Oh, ellos son vivos. Son vivos.
¿A quién incluimos en la subcomisión esta mañana, almirante?
M. Stambulski sube al cerro y baja del cerro. No habla
de M. Venizelos. Es perverso. Lo podés ver. Su barba lo muestra.
El señor Child no es perverso.
La señora Child tiene senos planos y el señor Child es un idealista y escribió
los discursos de campaña de Harding y llama al Senador Beveridge Al.
Me conoces Al.
Lincoln Steffens está con Child. El gran C hace el chiste fácil.
Luego está Mosul
y del patriarca griego qué hay
¿Qué pasa con el patriarca griego?
Los materiales de la poesía:
Las pequeñas revistas de hoy y del pasado más reciente deben ser elogiadas por ayudar a mantener cierto interés por estas cuestiones. El señor Pound trató este tema en detalle en un artículo en The English Journal (Chicago) en noviembre de 1930. Las revistas pequeñas son dignas de elogio al oponerse por sí mismas al negocio del negocio editorial, la “pseudo-kulchuh” de ciertos semanarios liberales nacionales publicados en New York y la guía dictada por la universidad estadounidense.
Pound, Williams, McAlmon, Cummings, Reznikoff, etc., tuvieron que publicar sus obras en ediciones impresas de forma privada. En todos los casos valió la pena publicar las obras, una declaración no aplicable al 95% o más de la lista de editores habituales. Al menos un editor estadounidense podría salvar su rostro y agregar honor e inteligencia a la publicación, reimprimiendo las obras críticas de Ezra Pound –Spirit of Romance, Pavannes and Divisions, Instigations, How to Read, etc.– todas de la mayor importancia para cualquier discusión sobre los materiales de la poesía.
El señor Parker Tyler y el señor Charles Henry Ford con mucho gusto ofrecieron sus poemas para un simposio que incluye al editor, y se les ofrece un agradecimiento.
Harriet Monroe y Morton Dauwen Zabel merecen el más sincero agradecimiento por ceder estas páginas a los colaboradores y al editor. Finalmente, parodiar a un gran escritor (V.I. Ulianov –The State and Revolution), editar este número fue muy agradable y demasiado útil para seguir hablando al respecto.
LOUIS ZUKOFSKY
Febrero 1931

[Todos los materiales de Louis Zukofsky tienen derechos de autor © Musical Observations, Inc. Usado con permiso. Traducción de Luis San Martín.]


