La ex titular de la CNEA y actual diputada Adriana Serquis presentó un pedido de informes al Gobierno para que explique el alcance de la recorrida de una delegación estadounidense por instalaciones nucleares estratégicas. Advierten sobre posibles mecanismos de vigilancia externa y reclaman precisiones sobre los acuerdos firmados.

La visita de una comitiva integrada por funcionarios de Estados Unidos a distintos centros atómicos argentinos encendió alarmas en sectores científicos y tecnológicos vinculados al área nuclear. La diputada nacional y ex presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, presentó un pedido de informes dirigido a Cancillería y al Ministerio de Economía para exigir explicaciones sobre el alcance de las actividades realizadas por la delegación extranjera.
La recorrida incluyó el Centro Atómico Constituyentes, el Centro Atómico Ezeiza, el Centro Atómico Bariloche y la sede central de la CNEA. Según trascendió, participaron siete funcionarios pertenecientes al Departamento de Estado, al Departamento de Energía y a la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos, en el marco de una denominada “Visita de Protección Física”.
Uno de los principales cuestionamientos planteados por Serquis apunta a la posible implementación de sistemas de monitoreo y vigilancia digital sobre instalaciones estratégicas argentinas. Si bien los mecanismos de control suelen formar parte de recomendaciones de organismos internacionales vinculados a la seguridad nuclear, la preocupación radica en que parte de esos dispositivos pudieran quedar bajo supervisión directa de agentes estadounidenses.
La legisladora advirtió que una situación de ese tipo implicaría una afectación sobre la soberanía nacional y reclamó precisiones acerca de los convenios que habilitaron la inspección. Entre otros puntos, pidió que el Ejecutivo informe cuál es el rol concreto asignado a los funcionarios norteamericanos, si existen mecanismos de reciprocidad para que técnicos argentinos puedan realizar tareas similares en Estados Unidos y cómo encuadran estos acuerdos dentro de la histórica política de autonomía nuclear argentina.
El reclamo también se produce en un contexto de creciente alineamiento internacional del gobierno de Javier Milei con Washington, una situación que genera inquietud en sectores especializados por el manejo de información sensible vinculada al desarrollo científico y tecnológico nacional. Para distintos referentes del ámbito nuclear, Argentina cuenta con capacidades estratégicas que exceden la discusión energética y forman parte de áreas consideradas críticas para el desarrollo soberano.
Serquis sostuvo además que el escenario internacional actual obliga a extremar cuidados alrededor de la política nuclear argentina. En ese sentido, vinculó las visitas y auditorías extranjeras con el clima de tensión global derivado de los conflictos en Medio Oriente y remarcó que el país debe actuar con cautela frente a cualquier cesión de control o supervisión sobre infraestructura estratégica.
Hasta el momento, el Gobierno nacional no brindó detalles públicos sobre el contenido de los acuerdos ni sobre el alcance real de la presencia estadounidense en las instalaciones nucleares. El hermetismo oficial alimentó cuestionamientos dentro del sector científico, donde crece la preocupación por una eventual pérdida de autonomía en áreas consideradas sensibles para la soberanía tecnológica del país.


